Las cacerías de pedófilos encienden alarmas en EEUU tras el secuestro fallido de una adolescente

Por Gerardo Fernández-. Un grupo de adolescentes de California se confabuló para atrapar a un hombre adulto que buscaba a través de las redes sociales tener relaciones con menores de edad. Una vez desenmascarado -pensaron-, las redes sociales, específicamente Facebook Live, harían la otra parte: exponer públicamente al delincuente.

Los jóvenes pretendían proceder de la misma manera que en el programa “To Catch a Predator”, que durante tres años rastreó, hizo caer en la trampa y reveló la identidad de supuestos depredadores sexuales. Pero su plan resultó funcionar como un bumerán.

Adolescente observando a un hombre en la pantalla de una computadora. Foto: Getty.

Cuando la adolescente que fungía de carnada por fin estuvo delante de Robert Dreyfus, de 32 años, en el parqueo de un pequeño centro comercial de las afueras de la ciudad de San Diego, él la convenció para que entrara al auto y se dio a la fuga con ella dentro del vehículo.

Por fortuna, la muchacha de 17 años logró enviar un mensaje de teléfono a sus amigos, quienes reportaron el secuestro a la policía. Poco tiempo después, Dreyfus fue arrestado y ahora espera a ser juzgado, según informó el Departamento del Alguacil del Condado de San Diego.

Sin embargo, las autoridades locales advierten del peligro que entrañan estas empresas. La justicia por mano propia no siempre termina con un saldo positivo.

En algunos casos, los activistas suelen resultar dañados cuando el hombre implicado se siente atrapado. En otros, las imágenes obtenidas mediante teléfonos celulares no son siquiera representativas del acto que el sujeto pretendía llevar a cabo, por lo que a la hora de un juicio pueden ser desestimadas.

A este último punto se suma el peligro de ser acusados de difamación por el adulto que ha sido acorralado y desenmascarado.

Como advierte The Washington Post, la acción de los cazadores de depredadores puede tener consecuencias desastrosas.

Casos de suicidio

El antecedente de mayor calado fue el suicidio en Connecticut de un supuesto pedófilo cuyo rostro fue transmitido en vivo por las redes sociales por un grupo llamado POPSquad. Antes el hombre se había aparecido en una casa vacía donde esperaba tener sexo con un adolescente.

Pues ahora la policía recuerda que estos operativos por cuenta propia, llevados a cabo por personas jóvenes e inexpertas, en realidad solo deberían ser conducidos por las fuerzas del orden, a veces incluso con armas de fuego y chalecos antibalas.

No obstante, de acuerdo con NBC News, 30 grupos de cazadores organizados en casi la mitad del país continúan sus investigaciones, al tiempo que defienden la importancia social de lo que hacen.

Ellos desconfían incluso de la eficacia de la policía, por lo que optan que llevar a cabo la investigación, le lanzan el anzuelo al pedófilo que se parapeta tras el anonimato de las redes y por último lo convocan para un sitio determinado de la ciudad, donde lo acorralan y graban sus reacciones.

El camionero Anthony Greene es uno de estos cazadores y vive orgulloso de lo que hace. Víctima él mismo de de abuso sexual, Greene fundó en Missouri el grupo Truckers Against Predators, que al parecer ya ha incursionado en más de 100 operaciones encubiertas en el último año.

“Siento que la causa lo vale —sostiene–. Nuestros hijos lo valen. Hay que hacer algo más contra estos pedófilos”.

Pero la policía insiste en que es peligroso.

El caso de Robert Dreyfus ha vuelto a poner sobre la mesa la triste realidad del acoso sexual a nuestros menores, pero también la alerta de que los esfuerzos individuales, a espaldas de las autoridades, para impartir justicia pueden terminar en un lamentable incidente.