Un cartón compasivo y la ola de solidaridad que revelan el afecto en EEUU hacia México

Desde Estados Unidos ha brotado una gran ola de solidaridad hacia las víctimas del terremoto en México –de los terremotos, en realidad, del 7 y del 19 de septiembre pasados– y el ímpetu por ayudar, por enviar apoyo, por mostrar solidaridad ha sido notable.

La comunidad mexicana e hispana en Estados Unidos –como sucede también en el caso de los boricuas y los latinos en general ante la devastación causada por el huracán María en Puerto Rico– han mostrado una singular vocación de empatía y ayuda, que tiene también su par en lo que muchos otros estadounidenses sienten, comunican y realizan.

El cartón que Steve Breen publicó el 20 de septiembre de 2017 en el periódico San Diego Junior Tribune en el contexto del terremoto que el día anterior azotó México y la empatía que existe en EEUU hacia los mexicanos. (San Diego Junior Tribune / sandiegouniontribune.ca.newsmemory.com/)

Un cartón de Steve Breen en la página editorial del periódico San Diego Union Tribune, muestra a un águila calva, icono del escudo de EEUU, consolando a un águila mexicana sobre un nopal. Hay quienes encontrarán la imagen como una muestra de compasión y solidaridad que supera fronteras, y otros como una escena un poco chocante o antihistórica, pero en todo caso es un signo contemporáneo del agudo contraste entre la cercanía y el sentimiento compartido que millones y millones de estadounidenses tienen hacia México con la actitud hostil y a veces ofensiva que ha caracterizado a la retórica del candidato y luego presidente Donald Trump hacia los mexicanos.

Es bien sabido que Trump vilipendió a los migrantes mexicanos desde el inicio de su campaña electoral y que su cáustica política contra los indocumentados (que son en gran parte mexicanos), su obsesión por construir un muro fronterizo pagado por México y su foco en que esa nación ha sacado ventaja comercial en detrimento de los trabajadores estadounidenses ha creado tensión en EEUU y ha sentado muy mal en las comunidades hispanas en el país y, desde luego, en México.

Como señaló un estudio del Centro Pew, la opinión de los mexicanos sobre EEUU se ha desplomado notoriamente (la favorable de 66% a 30%), en gran medida por la hostilidad de Trump hacia México.

Pero, en realidad, la relación es vital para ambos países y las comunidades en ambos lados de la franja fronteriza –pese a los problemas indudables que existen en la región– están profundamente vinculadas entre sí por lazos familiares, sociales, económicos, culturales y estratégicos. La noción de un muro que los divida es, por ello, absurda y ofensiva, máxime cuando es un mucho más argumento de lucha político-ideológica que un proyecto viable en términos económicos y, sobre todo, útil en términos de seguridad.

Ciertamente, la relación entre México y EEUU ha sido históricamente tensa, y los mexicanos han resentido por muchos años esa interferencia y presión, que en varias ocasiones ha incluido intervenciones armadas en su territorio. Y es cierto que por la frontera fluyen ingentes cantidades de drogas, hacia el norte, de armas, hacia el sur, y de dineros ilícitos entre ambos, que son fuente de violencia, crimen y muerte. Eso debe ser contenido, pero en ambas vías y con responsabilidades mutuas.

Pero también es una relación de gran valor para ambos países, en lo humano y en lo material, y que, en realidad, a ambas naciones conviene acrecentar y armonizar. El propio Trump, pese a su acidez contra México, reaccionó en Twitter más rápido ante el terremoto del 19 de septiembre que ante el del día 7 y envió un mensaje de buena voluntad a México, si bien se le ha reprochado que sería meramente enunciativo.

El envío a México de un equipo de ayuda y rescate del Departamento de Defensa sería un gesto más concreto.

Y la multitud de esfuerzos de apoyo y solidaridad con México que se han registrado en muchas ciudades de Estados Unidos es muestra del afecto de los estadounidenses hacia el vecino país en este momento de crisis y tragedia. En Chicago o el Sur de California, por solo mencionar dos, se han dado ejemplos de organización ciudadana a favor de las víctimas de los terremotos, como lo han reportado medios en esas regiones estadounidenses.

Otras iniciativas singulares son la de Project Paz y El Paso Community Foundation, el sitio de recaudación de fondos Global Giving, que en su Mexican Earthquake Relief Fund ha recaudado ya 486.000 dólares en donaciones, y muchas iniciativas individuales o colectivas en GoFundMe que han colectado sumas destacadas.

El expresidente Obama expresó también su solidaridad con los mexicanos en Twitter. Y el fundador de Facebook, Mike Zuckerberg, donó un millón de dólares para la reconstrucción y ayuda en el país.

Las fuerzas antiinmigrantes y xenofóbicas tienen peso en EEUU y han tenido en la narrativa de Trump una caja de resonancia. Seguramente continuarán su rechazo y oposición a todo lo que implique una distención y acercamiento hacia los inmigrantes indocumentados y hacia los países latinoamericanos vecinos. Pero, en realidad, las políticas públicas internas y el interés geoestratégico de EEUU hallarían beneficios en una relación mejor y más humana con México.

La solidaridad internacional tras el terremoto podría ser la sacudida que acercara esa posibilidad, aunque muchas veces, ante los grandes intereses y las exacerbaciones político-ideológicas estadounidenses, una empatía mayor a escala institucional (en paralelo a la que existe en amplios grupos sociales) hacia México y los mexicanos resulta incierta. México, en tanto, debe buscar sus propios caminos con dignidad e independencia, tanto hacia los gobiernos extranjeros como hacia el suyo.

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