Uganda, ¿un paraíso para los refugiados?

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Uganda tiene una política de acogida única en el mundo. Los refugiados tienen libertad de movimiento, pueden poseer terrenos cultivables y sus derechos se asemejan a los de la población local. Sin embargo, son muchas las necesidades que enfrentan día a día aquellos que vienen huyendo del horror.

Uganda es el país de acogida de refugiados más grande de África y el cuarto a nivel mundial. A él llegan mares de refugiados congoleses que huyen de la profunda violencia de los rebeldes en su país de origen, la República Democrática del Congo.

Estos queman sus casas, frecuentemente hechas de paja, atacan con machetes a la población, asesinan, violan y siembran el terror en comunidades enteras. Para muchos la única opción es huir.

Cuando llegan al país vecino encuentran una mano amiga. Pueden trabajar, establecerse en una parcela y construir una casa. “En Uganda todo está bien, los ugandeses son buenas personas. Son buenos con nosotros”, dice un joven migrante, uno de los muchos recién llegados a los campamentos.

Sin embargo, los retos y dificultades siguen existiendo para aquellos que dejaron todo atrás.