Ucranianos de un pueblo agrícola obligados a hacer filas para recibir alimentos

·2  min de lectura

Las tierras de Ucrania tienen la reputación de ser de las más fértiles del mundo, pero tras siete meses de guerra, los habitantes de la localidad agrícola de Lebyazhe, cerca del frente, deben recurrir a la ayuda humanitaria para alimentarse.

Las tropas rusas que cruzaron la frontera con Ucrania el 24 de febrero no han llegado a esta apacible comunidad rural, que sí ha sufrido los bombardeos rusos hasta la fulgurante contraofensiva ucraniana de septiembre y la recuperación de gran parte de la región de Járkov, en el noreste del país.

"Fue terrible, terrible. Ni siquiera puedo describirlo" dice Galyna Myhailivna, de 75 años, que espera que le distribuyan raciones alimentarias ante un centro cultural del pueblo, que tiene un gran agujero en la fachada, abierto por un obús.

"Es trágico, han destruido todo el pueblo. Antes era tan bello, ahora está en ruinas" agrega, exagerando en su desasosiego, pues la mayoría de las casas sigue en pie, aunque las huellas de la guerra estén presentes en todas partes.

Mientras los habitantes se congregan, un sistema de lanzacohetes múltiple ucraniano instalado en un camión retumba por las callejuelas estrechas del pueblo, y a lo lejos se escuchan disparos de artillería.

- Seis meses sin electricidad -

Lebyazhe se halla cerca de una gran represa del río Siversky Donets, que fue dañada esta semana por un misil ruso, en la estela de la multiplicación de los ataques del invasor contra estructuras civiles.

En los alrededores hay grandes extensiones de campos de girasoles, pues Ucrania es el primer productor mundial de este tipo de aceite. Las propias casas del pueblo están rodeadas de huertos, cabras y patos.

Pese a todo ello, el jefe de la comunidad local Oleksandre Nesmian, supervisó la distribución de paquetes de alimentos.

Cada paquete, con el logo del Programa Mundial de Alimentos, contiene 12 kilos de comida de base - arroz, aceite, arvejas (judías) en conserva y carne en conserva - suficiente para alimentar a una persona durante un mes.

Es una pesada carga para llevar para algunos residentes locales de cierta edad. Los vecinos acuden en su ayuda. Los paquetes son cargados en carretillas o amarrados a bicicletas, mientras los niños y los perros se divierten jugando entre la muchedumbre.

La gente parece feliz, es una ocasión para saludar a los vecinos y olvidar el estado de guerra durante algunas horas.

"Sí, seis meses sin electricidad. Y ya tres meses sin gas. Pero vamos a ganar, de una forma u otra" asegura Liubov Polushkina, de 65 años

dc/ant/sg/me/meb