Nadie del lado ucraniano quiere un conflicto estancado que favorezca a Rusia

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Shevchenko (Ucrania), 7 jun (EFE).- Una guerra estancada, en la que Rusia mantenga las zonas que ha ocupado en Ucrania, solo favorecería los intereses rusos, advierte a Efe Andriy, un militar ucraniano desplegado cerca de la línea en que ha quedado divido su país tras la invasión rusa.

Los miembros de las Defensas Territoriales de Ucrania que le acompañan por pequeñas localidades próximas a zonas ocupadas por Rusia tampoco quieren que la guerra en su país se convierta en unos de esos conflictos olvidados.

“Como Rusia no logró apoderarse a la vez de todos los territorios que había planeado, ahora puede intentar congelar el conflicto por medios políticos”, observa frente a una casa destruida por un proyectil ruso en la aldea de Shevchenko.

SIN CONCESIONES A RUSIA

No lejos está la zona de Donetsk ocupada por Rusia, que es lo que a su juicio quiere el presidente ruso, Vladímir Putin, que “la frontera permanezca dentro de los límites de la línea del frente”.

Esa línea recorre unos mil kilómetros en Ucrania, separando un 20 por ciento del territorio que ocupan los rusos, según ha manifestado recientemente el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, quien ha reiterado que lo último que le interesa a su país es un conflicto congelado, que quede olvidado sin haberse solucionado con un acuerdo satisfactorio para ambos lados.

Cerca de ella apenas se ven civiles, prácticamente solo militares, como el grupo que dirige Andriy, que recorre lugares con impactos de misiles rusos en varias de estas localidades del sureste del país, como uno que dejó un gran agujero a la puerta de una guardería.

Una guerra latente, sin haber solucionado el conflicto con un acuerdo entre ambos bandos, sería un mal escenario para ellos, comentan en sintonía con el presidente del país.

Las recientes declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, en el sentido de evitar una humillación de Putin para que cuando cesen las hostilidades sea posible una salida diplomática, no han sentado nada bien en Ucrania. Los intentos de negociación entre Kiev y Moscú fracasaron hace tiempo.

“Para todo el mundo civilizado y para Ucrania, este escenario no es aceptable, porque un conflicto congelado con Rusia es un conflicto a futuro, que comenzará de nuevo en un año, dos o cinco”, advierte.

No es raro encontrar carteles en las calles de distintas ciudades ucranianas que recuerdan que el conflicto no empezó el pasado 24 de febrero con la invasión rusa, sino que se remonta a 2014 cuando en la zona de Donbás comenzó una guerra que continúa hasta ahora.

“Rusia no abandonará Ucrania tan fácilmente, por lo que debemos hacer todo lo posible para lograr la victoria de Ucrania”, concluye.

La ofensiva rusa fue rápida al principio, sin que pudieran evitar que ocuparan muchas zonas, pero luego lograron frenarla, incluso recuperar terreno, y ahora al menos aquí el frente está más lejos de ciudades como Dnipro o Zaporiyia, tras haber mejorado sus capacidades aérea y de artillería.

Al principio estaban solos defendiendo su región, luego recibieron apoyo de otras partes de Ucrania, aunque los rusos contraatacaban a veces con éxito, y después también ayuda militar de otros países.

LA DEFENSA DE TODA EUROPA

Su compañero Sergiy repite lo que muchos militares ucranianos: que están frenando el anhelo de Putin por ocupar más partes de Europa, no solo las que ha podido en Ucrania.

“Hace unos años, tampoco todos creíamos que Putin nos atacaría, que podría venir aquí y decir que esta es su tierra”, declara a Efe.

Y en su opinión no parará hasta conseguir “lo que considere que está en su esfera de influencia geopolítica”, añade.

“Los servicios especiales rusos están trabajando en esa dirección y Dios no quiera que suceda algo similar en algún otro país, en algún lugar de Europa, como España”, comenta tras recordar que conoció a militares españoles en una misión internacional en Irak.

Este hombre de mediana edad, corpulento, insiste en que luchan por defender a su país pero también para evitar que “la maldad de Putin no se extienda a todo el mundo civilizado, para que la gente en Europa pueda sentirse tranquila”.

Antes derribaban hasta cuatro drones rusos al día, aseguran, que delataban sus posiciones para enviar grupos de ataque, pero ahora incluso son ellos los que contraatacan, no quieren que la invasión se convierta en una guerra enquistada como la que se inició ocho años en el Donbás, cerca de donde están desplegados.

Si ahora también “se congela, nuestra gente creerá que nuestra lucha ha sido para nada, muchos soldados tienen sus familias en zonas ocupadas”, sentencia por su parte Andriy.

Por Luis Ángel Reglero, enviado especial

(c) Agencia EFE

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