Ucraniagate: crece la amenaza sobre Trump

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Otro diplomático brindó un nuevo testimonio comprometedor para el presidente norteamericano, Donald Trump, en la investigación que llevan adelante los demócratas en el Congreso para abrir un juicio político, al involucrarlo aún más en el escándalo Ucraniagate.

David Holmes, un funcionario de la embajada de Estados Unidos en Kiev, dio detalles anteayer al testificar a puertas cerradas en el Capitolio sobre una conversación que escuchó entre Trump y Gordon Sondland, el embajador ante la Unión Europea (UE), que complicó la defensa de la Casa Blanca y de los republicanos, y arraigó las acusaciones de los demócratas.

Sondland es uno de los personajes centrales del escándalo, al ser uno de los hombres de Trump que trabajó en un canal paralelo en la relación bilateral con Kiev para cumplir con su principal objetivo: conseguir que el gobierno de Volodimir Zelenski pusiera en marcha investigaciones en su país para atacar la pesquisa del Rusiagate, a la que Trump siempre vio como un ataque a su legitimidad, y perjudicar a Joe Biden, potencial rival de Trump en las elecciones presidenciales de 2020.

Un día después de la ahora infame llamada entre Trump y Zelenski, el 25 de julio pasado, en la cual el republicano le pide "un favor" al mencionar esas investigaciones, Trump y Sondland hablaron por teléfono. Zelenski "ama tu trasero", le dijo Sondland a Trump, y luego Trump le preguntó: "Entonces, ¿va a hacer las investigaciones?". Sondland respondió que sí, y agregó que Zelenski hará "cualquier cosa que le pidas", según el testimonio obtenido por la cadena CNN.

Holmes almorzaba con Sondland y otras dos personas al momento de la llamada, y dijo en su testimonio que pudo escuchar la conversación porque Trump hablaba muy alto, y Sondland sostuvo su teléfono por momentos lejos de su oreja. Holmes testificó además que Sondland dijo que a Trump no le importaba "una mierda Ucrania" y que solo le interesaban "grandes cosas", como la "investigación sobre Biden" que impulsaba el abogado del presidente, Rudy Giuliani.

El testimonio de Holmes es significativo porque es la primera vez que un testigo ofrece una escena concreta, vívida y detallada de un diálogo entre Trump y uno de los hombres claves del Ucraniagate, y coloca al presidente al centro del escándalo, con su atención puesta en la investigación contra uno de sus rivales políticos, más que en la relación bilateral.

Holmes ratificó la información aportada por otros testigos, y brindó una nueva evidencia que puede ser decisiva para sumar a la acusación que intentan construir los demócratas contra Trump. Para la oposición, el presidente abusó de su poder y utilizó la relación con Ucrania, uno de los epicentros de la puja entre Occidente y Rusia, para beneficio personal. La Casa Blanca demoró un paquete de ayuda militar por casi 400 millones de dólares en medio de las presiones oficiales por las investigaciones.

Hasta ahora, la Casa Blanca, los republicanos y el propio Sondland habían intentado desligar a Trump y minimizar las gestiones oficiales por las investigaciones, además de negar que la asistencia militar a Ucrania estuviera atada a una investigación contra Biden, un potencial rival en la elección presidencial del año próximo. Pero ahora Holmes ofreció una nueva evidencia de que el principal interés de Trump con Ucrania era esa investigación, y no un objetivo concreto de política exterior.

El testimonio de Holmes fue filtrado a la prensa por legisladores demócratas, una maniobra criticada por los republicanos. Sus palabras cerraron una semana complicada para la Casa Blanca con el inicio de las primeras audiencias públicas en la investigación de los demócratas, que levantaron el perfil de la investigación con la cual la oposición busca definir si acusa o no formalmente al presidente.

Esta semana, Sondland testificará en público por primera vez, y deberá responder, casi con certeza, preguntas sobre el explosivo testimonio de Holmes.