Por un tuit, Donald Trump se complica aún más en el impeachment

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Marie Yovanovitch, una diplomática con más de tres décadas de carrera que estuvo al frente de la embajada de Kiev, en Ucrania, hasta que el presidente Donald Trump decidió echarla este año, brindaba un testimonio demoledor en el Congreso en la investigación del impeachment, cuando Trump decidió enviar un mensaje en Twitter.

"Todos los lugares donde fue Marie Yovanovitch empeoraron. Ella comenzó en Somalia, ¿cómo fue eso? Luego adelanten hasta Ucrania, donde el nuevo presidente ucraniano habló desfavorablemente sobre ella en mi segunda llamada telefónica con él. Es un derecho absoluto del presidente de los Estados Unidos nombrar embajadores", dijo el mandatario en su cuenta en Twitter, mientras Yovanovitch testificaba.

Un rato después, en el Congreso, en Twitter y en los canales de noticias solo se hablaba de si el ataque de Trump había creado un nuevo posible delito para el eventual juicio político: "intimidación de testigos".

Yovanovitch es una de los testigos clave del Ucraniagate: era embajadora en Ucrania cuando aliados de Trump, entre ellos, su abogado, Rudy Giuliani, y funcionarios ucranianos la presionaron y desplegaron una campaña en su contra para removerla de su puesto, con el fin de lograr más libertad de acción en la relación bilateral paralela montada para cumplir con los deseos de Trump. El principal: que Ucrania pusiera en marcha investigaciones para deslegitimar el escándalo del Rusiagate, al que Trump siempre vio como un ataque a su legitimidad, y para aportar información dañina sobre Joe Biden, un potencial rival en la elección de 2020.

Yovanovitch es una de los testigos clave del Ucraniagate: era embajadora en Ucrania cuando aliados de Trump, entre ellos, su abogado, Rudy Giuliani, y funcionarios ucranianos la presionaron y desplegaron una campaña en su contra para removerla de su puesto, con el fin de lograr más libertad de acción en la relación bilateral paralela montada para cumplir con los deseos de Trump. El principal: que Ucrania pusiera en marcha investigaciones para deslegitimar el escándalo del Rusiagate, al que Trump siempre vio como un ataque a su legitimidad, y para aportar información dañina sobre Joe Biden, un potencial rival en la elección de 2020.

En su conversación del 25 de julio con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, en la cual le pidió como un "favor" que avanzar con ambas investigaciones, Trump atacó y criticó a Yovanovitch: la llamó "malas noticias", y dijo que le iban a pasar "algunas cosas".

Yovanovitch ofreció una mirada a la caótica política exterior del gobierno de Trump, brindó detalles sobre la relación con Ucrania, y dijo que se sintió "shockeada" y "devastada" por los comentarios de Trump en esa llamada, y que los tomó como una "amenaza". Cuando el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el demócrata Adam Schiff, le pidió durante su testimonio que respondiera, en vivo, ante las cámaras de televisión en una audiencia pública, al "ataque" lanzado desde la cuenta de Twitter del presidente unos minutos antes, la diplomática respondió: "Es muy intimidatorio".

Una vez concluida la audiencia, la pregunta era si Trump se había incriminado aún más en un escándalo, y si le había dado a los demócratas un nuevo motivo para llevarlo a un juicio político. En Estados Unidos, la intimidación de testigos puede ser un delito.

"Vimos intimidación de testigos en tiempo real por parte del presidente de los Estados Unidos", dijo luego Schiff.

Los demócratas aún deben decidir si acusan formalmente a Trump de haber cometido un crimen que amerita un juicio político. Ayer, Nancy Pelosi, líder demócrata de la Cámara baja del Congreso, sugirió que Trump podría llegar a ser acusado de "soborno" por haber condicionado ayuda militar por unos US$ 400 millones a Ucrania a cambio de las investigaciones.

Pero ahora, tras el ataque en Twitter de Trump a Yovanovitch -que provocó un fuerte repudio de sus críticos, y un contundente respaldo de sus aliados- Schiff dio a entender que los demócratas podrían ampliar la acusación.

Yovanovitch se fue aplaudida de la sala luego de testificar por más de cinco horas.