Cuando tu pasado sexual te condena

LA NACION

La ciencia ha comprobado que a cierta edad si uno quiere encontrar pareja estable debe mentir sobre su pasado, habida cuenta de que un CV sentimental muy recargado puede jugar en contra al tractivo personal. Haber "querido" muchas veces no suma, al revés de lo que sucede en la vida profesional, donde tener más experiencia mejor cotizá.

Un grupo de investigadores de tres universidades se unieron para explorar esos claroscuros de la psicología humana, exactamente para saber cómo la historia sexual de una persona afecta su atractivo en el largo plazo. A partir de una encuesta realizada en las redes sociales entre 188 individuos heterosexuales que calificaron su disposición a entablar una relación con un individuo hipotético con un número determinado de parejas sexuales pasadas, se llegó a la conclusión de que todavía existen prejuicios ancestrales en torno al libre ejercicio de la sexualidad. Los resultados indicaron que a los hombres no les importa la cifra de exs que acumule una mujer si con ella solo tendrá un vinculo pasajero, distinto es a la hora de elegir con quién comprometerse. En ese caso las prefieren con un pasado discreto. Lo notable es que contrariamente a la idea de que la promiscuidad masculina es tolerada pero la promiscuidad femenina no, ambos expresaron la misma renuencia a involucrarse con alguien con una historia sexual intensa.

Pero qué es mucho y qué es suficiente, teniendo en cuenta que en ese punto nadie dice la verdad. En una investigación de la Universidad de Michigan elaborada entre 2000 participantes de ambos sexos, las mujeres "declararon" 8 parejas sexuales y los hombres 31. Lo que omitieron, nunca se sabrá. Es que nada baja más la confianza y la autoestima que imaginar o comprobar que el otro ha vivido experiencias sexuales más satisfactorias con otras personas. Tanto a hombres como mujeres les genera inseguridad la sola comparación, tanto física como a nivel de desempeño, pues suponer que ella estuvo con alguien mejor dotado y él con una multiorgásmica de película ya alcanza para bajar la libido, o al revés, aunque el hechizo igual durará poco. Antes que un sincericidio, valen las viejas normas de etiqueta de las abuelas: es de "mal gusto" preguntarle al otro cuestiones privadas vinculadas a números (edad, ingresos, número de matrimonios etc.)

Mejor pensar que cada persona que se cruza en nuestra vida es una oportunidad para empezar de nuevo, y en cualquier caso, el pasado es la mejor educación sentimental que podemos recibir.