Confirman que la cabeza humana utilizada en una película era real

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Fotograma de la película Wise Blood (1979) donde aparece la cabeza reducida
Fotograma de la película Wise Blood (1979) donde aparece la cabeza reducida

En 1979, el célebre director de cine John Huston estrenó “Sangre sabia” (Wise blood) una peculiar mezcla de humor negro y thriller que terminó convertida en una de las películas más extrañas de toda su carrera. Entre el estrafalario atrezo y objetos de escenario para la grabación se encontraba una pequeña cabeza humana que aparecía en diferentes escenas. Durante las décadas doradas de la Serie B, se hicieron muy populares las películas baratas de terror y suspense, con guiones cada vez más extravagantes. Los temas de brujería, santería o rituales satánicos se mezclaban con aventuras entre zombis, vampiros o, como en este caso, con tribus caníbales que reducían las cabezas de sus enemigos. Junto a este tipo de cine de terror se desarrolló también una curiosa industria especializada en proporcionar una gran variedad de objetos únicos, como miembros amputados, colmillos de vampiros o cabezas de monstruos, que se fabricaban a imitación de las reales.

Sin embargo, esta semana se ha publicado un estudio en el journal “Heritage Science” en el que se confirma que la cabeza humana que aparece en la película de Huston es una tsantsa ceremonial, una auténtica pieza de museo que será repatriada a Ecuador, su país de origen. De vez en cuando, la actualidad científica también nos regala historias surrealistas y bizarras dignas de cualquier trama de ficción, la procedencia y las andanzas de esta pequeña cabeza bien podría ser una de ellas.

Algunos de los rasgos y elementos analizados para su autentificación | Byron, Craig D., et al.
Algunos de los rasgos y elementos analizados para su autentificación | Byron, Craig D., et al.

En la selva amazónica, entre Perú y Ecuador, habita el pueblo indígena “shuar”, también conocidos como jíbaros. Entre sus particularidades históricas se encuentra un rito ceremonial con el que conseguían momificar y conservar las cabezas de sus enemigos como talismán y trofeo de guerra. Estas “cabezas reducidas” se conocen como tsantsas y en la actualidad son consideradas como antigüedades únicas y valiosas. En el siglo XIX, cuando los europeos se toparon por primera vez con estos ritos ancestrales, estas cabezas de jíbaros llegaron a ser un tema muy popular, contadas en historias de miedo y aventuras, e incluso las propias tsantsas se convirtieron en un objeto codiciado para cualquier gabinete de curiosidades de aquel siglo.

Su popularidad fue creciendo hasta que, a principios del siglo XX, acabaron siendo un objeto monetariamente muy valioso. La alta demanda y la escasez de tsantsas originales hicieron que los precios se dispararan, con la consiguiente aparición de incontables falsificaciones tan convincentes que durante mucho tiempo hubo una gran confusión sobre la autenticidad de estas reliquias tanto en colecciones privadas como las que se muestran en museos.

La rocambolesca historia de la tsantsa de la película Wise Blood comienza en 1942 cuando un biólogo estadounidense llamado James Harrison, profesor de la Universidad Mercer, se encontraba en la selva amazónica donde supuestamente la adquirió a cambio de una navaja y unas insignias militares. La cabeza llegó a la Universidad y allí se exhibió durante algún tiempo, aunque finalmente se guardó, almacenada durante décadas, hasta casi el olvido. Pasaron casi cuarenta años sin que nadie se percatara de su existencia hasta que, en 1979, fue cedida temporalmente a Huston para su película. Después regresó a la Universidad, donde se volvió a guardar durante otras tantas décadas.

Modelo tridimensional creado para el estudio | Byron, Craig D., et al.
Modelo tridimensional creado para el estudio | Byron, Craig D., et al.

En 2016, el profesor Harrison falleció y la Universidad Mercer recordó aquella cabeza reducida que había traído de su viaje por Ecuador. Con el paso del tiempo y dada la abundancia de falsificaciones e imitaciones, cuando la atención volvió a la tsantsa también surgieron dudas sobre su autenticidad. Aquí comienza la historia científica y el principal desafío consistió en que, al tratarse de una reliquia histórica, los investigadores no podían arrancar ningún trozo de la tsantsa para analizar su composición. La autentificación debía hacerse con métodos no intrusivos que pudieran dañar la pieza, que ya había sido bastante maltratada durante el rodaje de la película.

El equipo encargado de esta tarea utilizó diferentes técnicas, incluyendo tomografías computerizadas, a partir de las cuales pudieron reproducir modelos tridimensionales de la cabeza y su cabello para permitir un mejor análisis de ciertas características. Además analizaron hasta treinta elementos característicos, como el tamaño, la estructura de la cabeza, rasgos faciales o el cabello, comparándolos con tsantsas genuinas hasta concluir que la de Universidad de Mercer es verdadera y no una imitación.

Referencias científicas y más información:

Byron, Craig D., et al. “The authentication and repatriation of a ceremonial tsantsa to its country of origin (Ecuador)”. Heritage Science, mayo de 2021, p. 50. BioMed Central, DOI:10.1186/s40494-021-00518-z.

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