Trump quiere recuperar la Casa Blanca en 2024

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Víctor Sancho, corresponsal

WASHINGTON, EU., marzo 1 (EL UNIVERSAL).- "¿Ya me echan de menos?". Las primeras palabras del expresidente Donald Trump tras su exilio de cinco semanas en Mar-a-Lago, sus primeras palabras como expresidente de Estados Unidos, fueron un primer test sobre cómo están las aguas en el conservadurismo.

A pesar de que él mismo había insinuado la idea de crear un tercer partido a nivel nacional, ayer, en su primera aparición como expresidente, descartó el plan y, de hecho, especuló con presentarse a las elecciones de 2024.

Nada ha cambiado en Trump. Sin redes sociales desde hace varias semanas, su participación en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el cónclave del conservadurismo más recalcitrante, sirvió como plataforma para 90 minutos de la misma retórica de siempre, del trumpismo más clásico.

Trump reiteró la mentira de fraude electoral, la misma falsedad que provocó el asalto al Congreso del 6 de enero y una de las crisis más profundas en el país. Un capítulo que además lo llevó a su segundo impeachment, del que salió exonerado en un juicio político exprés y con hasta siete senadores republicanos votando por condenarlo.

"No es posible que perdiera" las elecciones, insistió el expresidente, que nombró, uno por uno, a todos los congresistas que votaron a favor del impeachment, para luego vociferar, en medio de los aplausos de la audiencia: "Deshagámonos de ellos".

Trump citó su página web donde se le pueden hacer donaciones. La excusa: que "trabajará activamente para elegir líderes republicanos fuertes, duros e inteligentes". Y, eventualmente, que "un presidente republicano haga su regreso triunfante a la Casa Blanca", soltó. "Me pregunto quién será", añadió, juguetón.

Trump jugaba en casa y lo sabía. En una encuesta nada científica entre los asistentes, 95% dijo que el Partido Republicano debería seguir con las políticas emanadas del trumpismo; 63% quiere que se presente de nuevo a las elecciones y 55% dijo que votaría por él para que fuera el candidato republicano.

Dedicó los primeros 25 minutos de su discurso a promover su retórica más antimigrante. Sólo tardó seis minutos en citar el muro en la frontera con México. "No quieren completarlo", se quejó sobre la administración de Joe Biden, de quien dijo que, "el mes y algo que lleva a cargo", ha sido "el más desastroso de cualquier presidencia de la historia moderna", convirtiendo el lema de "EU primero" en "EU al último".

Su discurso fue aburrido, sólo apto para verdaderos fanáticos. "Quizá me decida a derrotar [a los demócratas] una tercera vez", dijo Trump, dejando claro en una frase que no acepta que perdió las elecciones y que abre la puerta a volver al circo electoral.

Su anuncio de que quiere seguir al frente del partido confirma que la guerra civil del conservadurismo recién empieza. "Voy a continuar luchando a su lado, no voy a fundar ningún partido", dijo. "Ya tenemos el Partido Republicano. Y va a ser más unido y más fuerte que nunca", remató. Una unión que quiere que sea alrededor de su persona, como ha sido en los últimos años.