Trump dice que no hay recesión a la vista, pero exige a la Fed otra baja de tasas

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Para Donald Trump, no hay crisis a la vista. Pero, fiel al decálogo populista, insiste en que el banco central pise el acelerador de la economía para fogonear la bonanza, pilar central de su presidencia y de sus posibilidades de ser reelegido el año próximo.

Trump y su equipo económico pasaron los últimos días alabando la solidez de la economía y minimizando las advertencias que reflejan una recesión inminente, un intento por llevar calma que, para muchos, recuerda al discurso que salía de la Casa Blanca de George W. Bush en la antesala de la crisis financiera global que hundió al país en la peor recesión desde la Gran Depresión.

Pero, a la par de esas demostraciones de confianza, la preocupación es palpable. Y despunta de varias formas. Trump insiste cada vez más seguido con sus presiones y reclamos al presidente de la Reserva Federal (Fed, en la jerga), Jerome Powell, para que el banco central imprima dinero de nuevo y baje aún más las tasas de interés para empujar la economía. Su gobierno evalúa nuevas medidas. Y ha comenzado también a asignar culpas de antemano: el fin de semana dijo que los medios están intentando descarrilar la economía, y ayer culpó a los demócratas de querer "forzar" una recesión para ganar la elección presidencial el año próximo.

"Nuestra economía es muy fuerte a pesar de la horrenda falta de visión de Jay Powell y la Reserva Federal, pero los demócratas están tratando de 'forzar' que la economía sea mala para los propósitos de las elecciones de 2020. ¡Muy egoísta!", tuiteó Trump.

Fiel al decálogo populista, el mandatario le marcó la cancha al banco central. Powell, afirmó en otro tuit, debía bajar al menos un 1% la tasa de interés -actualmente se encuentra en un 2-2,25 por ciento- y también implementar cierta "flexibilización cuantitativa", una medida aplicada durante la crisis financiera, cuando la Fed imprimió dinero para comprar deuda.

"Si eso sucediera, nuestra economía estaría aún mejor y la economía mundial mejoraría mucho y rápidamente, ¡bueno para todos!", cerró.

Trump ya había insistido el fin de semana en que la economía de Estados Unidos era "la mejor del mundo" y les había dicho a los periodistas antes de abandonar su club de golf privado en Bedminster, Nueva Jersey, que no veía una recesión en el horizonte. Pero una encuesta de la Asociación Nacional de Economía Empresarial (NABE, según sus siglas en inglés) reveló que casi 4 de cada 10 economistas esperan una recesión el próximo año, aunque un número aún mayor, el 48%, prevé que la caída llegará en 2021 o después.

En medio de crecientes temores por la salud de la primera economía global, el gobierno de Trump ha comenzado a evaluar posibles medidas, incluido un nuevo recorte impositivo para beneficiar a los asalariados y alentar el consumo, principal motor de la economía de Estados Unidos.

A la par, la Casa Blanca ha buscado arraigar la idea de que la economía está sólida. El vicepresidente, Mike Pence, se hizo eco de la confianza de Trump en un discurso en el Club Económico de Detroit, ayer, en una frase en la cual recicló las críticas del mandatario a la prensa.

"A pesar de la retórica irresponsable de muchos en los principales medios de comunicación, la economía estadounidense es fuerte", dijo Pence. "Y el panorama económico de Estados Unidos también se mantiene fuerte", afirmó.

Otro tanto hizo el principal asesor económico de Trump, Larry Kudlow, en una entrevista con el programa Meet the Press, en la cadena NBC. También dijo que no veía una recesión, minimizó todas las señales de alerta de la economía, y afirmó: "No tengamos miedo de un poco de optimismo".

Ese optimismo ha comenzado a flaquear. "¿Temeroso de una recesión inminente? Esto es lo que necesita saber si está cerca de jubilarse o retirarse", tituló The Washington Post, en un artículo sobre finanzas personales. La primera oración: "No se trata de si, sino de cuándo Estados Unidos tendrá otra recesión".