Tulsa y la insensibilidad de Trump que podría agravar la pandemia con un polémico mitin de campaña

Quien quiera ser parte de una multitud para aclamar a Donald Trump en su próximo evento de campaña deberá desistir de responsabilizar al presidente en caso de contraer el covid-19.

Trump está ansioso por reanudar sus eventos proselitistas en pos de su reelección, en los que al parecer se siente más cómodo que en eventos oficiales más controlados y puede desplegar ampliamente su retórica punzante ante multitudes de fervorosos seguidores.

El president Donald Trump volverá a sentir el baño de masas en Tulsa, Oklahoma, en lo que será su primer mitin de campaña desde que inició la crisis del Covid-19. Eso mientras en esa ciudad y en otras partes de EEUU los casos de contagio de coronavirus están al alza. (AP Photo/Evan Vucci)

La pandemia de covid-19 ha suspendido todos esos eventos políticos, por tratarse de grandes concentraciones de personas que pueden ser foco de severos contagios, pero el presidente ha decidido dar el salto y, en línea con su planteamiento de reabrir la economía y reiniciar actividades lo más pronto posible, participará en su primer mitin de campaña desde que comenzó el azote del coronavirus.

El evento será en Tulsa, Oklahoma, el próximo sábado 20 de junio y ha estado cargado de polémica.

Por un lado, por lo que sería una insensibilidad o desdén de parte del presidente y de su campaña ante situaciones tanto históricas como contemporáneas, pues originalmente estaba previsto para ser realizado el 19 de junio, fecha conocida como Juneteenth en que se conmemora el fin de la esclavitud tras la Guerra Civil.

La fecha se cambió al 20 de junio, pero en el contexto de las manifestaciones actuales contra el racismo y la brutalidad policiaca, ha resultado también muy problemático que el mitin se vaya a celebrar en Tulsa, ciudad en la que hace 99 años se registró una masacre racista que arrasó barrios afroamericanos en la ciudad y provocó decenas de muertos.

Y el mitin también ha sido criticado porque, en realidad, el covid-19 está aún activo de modo candente, con más  2.1 de millones de casos y casi 117,000 muertos en Estados Unidos. Algunos modelos sugieren que para octubre esa cifra letal podría alcanzar los 200,000 fallecidos. Y en Tulsa actualmente se sufre un ominoso repunto en los casos de coronavirus.

Así, ese mitin de Trump en Tulsa, al que podrían asistir, según reportes, unas 20,000 personas reunidas en una arena cerrada, ciertamente podría convertirse en un megafoco de contagio de coronavirus, como también lo han sido las recientes manifestaciones multitudinarias en muchas ciudades estadounidenses.

Funcionarios de salud pública de Oklahoma, y de acuerdo a The New York Times, han alertado a Trump de que su mitin en Tulsa podría agravar la crisis presente de covid-19 en la ciudad y han pedido que se posponga o, al menos, se realice en un espacio al aire libre.

“Es la tormenta perfecta para una transmisión exagerada de la enfermedad… Es una tormenta perfecta que no podemos permitirnos”, dijo Bruce Dart, director ejecutivo del Departamento de Salud de Tulsa, de acuerdo al Times. En contrapartida, Trump ha dicho que “han hecho un gran trabajo con el covid-19, como saben, en el estado de Oklahoma”.

Sea como sea, hasta el momento el mitin en Tulsa sigue programado para este 20 de junio y, por si acaso, la campaña de Trump quiere lavarse las manos y evadir responsabilidad si, en efecto, ese evento se convierte en un caldero de contagios de covid-19.

Como se comentó en Snopes, se ha impuesto como requisito a todo el que desee un boleto de entrada al mitin que renuncie a exigir responsabilidades o a presentar demandas contra Trump, su campaña y otras entidades si por asistir la persona resulta contagiada de coronavirus.

Durante el proceso en línea para obtener un ticket para asistir a ese evento en Tulsa, señala Snopes, la persona debe aceptar “asumir todos los riesgos relacionados con la exposición al covid-19” y “no demandar a Trump o a los organizadores del evento” si el asistente enferma.

Es decir, la campaña de Trump reconoce que existe ese riesgo de contagio pero busca zafarse de la responsabilidad al respecto.

Por añadidura, si bien se ha indicado que se tomará la temperatura a los asistentes al mitin y se distribuirán desinfectante de manos y mascarillas, al parecer no se exigirá a los asistentes al evento que lleven cobertura facial. Y dado el desdén que personalmente Trump ha mostrado ante el uso de los cubrebocas, puede presumirse que grandes cantidades de quienes asistan a ese encuentro, seguidores fervientes del presidente, tampoco usarán máscaras. Sea porque crean que no se contagiarán o porque, a fin de cuentas, el desplante antimascarillas es un componente importante entre ciertos grupos de la derecha radical y pro Trump.

La presencia en un lugar cerrado de miles de personas tampoco hace muy factible el mantener el necesario distanciamiento social.

El evento en Tulsa y otros por el estilo lucen de alto riesgo de contagio de coronavirus, y muchos han dicho que Trump debería abstenerse de realizar esos mitines, que ponen en alto riesgo de contagio a sus propios seguidores y, por extensión, a la población en general de Tulsa y otras regiones desde donde, presumiblemente, viajarán otras personas para participar del primer mitin de Trump en meses.

El último mitin de campaña de Donald Trump antes del confinamiento contra el Covid-19, en Charlotte, Carolina del Norte, el 2 de marzo de 2020. (AP Photo/Mike McCarn)

Cabe señalar que en muchos estados realizar un mitin simplemente no es posible, pues están vigentes las restricciones a grandes concentraciones de personas.

La pretensión de eludir toda responsabilidad en caso de que los asistentes al mitin se contagien de coronavirus también resulta especialmente chocante, y sugiere que el interés de Trump en relación de estos eventos de campaña no pasaría en realidad por proteger del covid-19 ni a sus propios seguidores.

No es precisamente un mensaje compatible con la investidura presidencial o con el perfil de un candidato interesado por el bien general. Pero sí con la de quien busca retener el poder a toda costa, incluso poniendo en riesgo a sus grupos de apoyo, eludiendo al máximo la responsabilidad sobre los posibles efectos nocivos de sus acciones.

Eso quizá no les importe a los seguidores más intensos del presidente, y posiblemente muchos incluso defenderán la organización del evento y su “renuncia” a responsabilizar a Trump si enferman de covid-19. Es su “máxima prueba de lealtad” a Trump. Habrá que ver qué piensan después los que lleguen a enfermarse, algo que no se le desea a nadie.