Trump minimiza el impacto de la disputa de EEUU con socios comerciales

Delphine TOUITOU
Los aranceles impuestos desde marzo de 2018 podrían provocar sobrecostos de entre USD 31.000 y 35.000 millones, que afectan a los consumidores y a fabricantes estadounidenses que necesitan materias primas o componentes importados para su industria (AFP/Archivos | Loren ELLIOTT)

El presidente Donald Trump celebró este martes la buena salud de la economía estadounidense, coincidiendo con la publicación de un estudio sobre el impacto negativo de la guerra comercial emprendida por Washington sobre el empleo y la actividad económica de Estados Unidos.

La economía "superó ampliamente nuestras expectativas", declaró el mandatario en Nueva York, durante un discurso en el que defendió la imposición de aranceles punitivos a otros países, sobre todo a China. "El coste real habría sido no hacer nada".

En un periodo de recesión para la industria manufacturera estadounidense, Trump reconoció por primera vez que las compañías del sector sufrían "tal vez una leve incertidumbre", antes de afirmar lo contrario: "No hay incertidumbre" y las empresas "no han sido afectadas" por la actual guerra comercial.

Trump hizo su discurso ante el Club Económico de Nueva York (un centro de discusión), el mismo día en que se publicó un estudio encargado por el puerto de Los Ángeles, el primero del país y uno de los importantes del mundo, sobre los efectos de la política comercial estadounidense.

Los aranceles aduaneros impuestos por Washington a las importaciones, principalmente de China, y las represalias contra los bienes estadounidenses amenazan la actividad y cerca de 1,5 millones de empleos en Estados Unidos, según ese estudio.

Según sus autores, la disputa comercial también afecta a 186.000 millones de dólares anuales en importaciones y exportaciones a través de los puertos.

El estudio toma en consideración los aranceles adicionales que Estados Unidos impone a bienes chinos valorados en más de 360.000 millones de dólares, así como los que podría añadir el 15 de diciembre a más productos del gigante asiático, estimados en 160.000 millones de dólares.

El inquilino de la Casa Blanca lanzó el año pasado su batalla comercial contra China, a la que acusa de tratar de dominar la industrial mundial a través de una intervención estatal en los mercados, de robo de propiedad intelectual y otras prácticas.

Hasta ahora la administración ha insistido una y otra vez en que la disputa comercial no tiene impacto sobre la economía de su país.

Los economistas coinciden, sin embargo, en que el crecimiento del Producto Interior Bruto estadounidense se ha frenado por culpa de la incertidumbre creada por la guerra comercial, que desalienta a los inversores.

- Nueva amenaza -

"Todas las zonas urbanas, suburbanas y rurales de nuestro país se benefician de las importaciones y las exportaciones que transitan por los puertos de San Pedro Bay", dice Gene Seroka, director ejecutivo del puerto de Los Ángeles.

Las mercancías que pasan por el puerto californiano están valoradas en más de 380.000 millones de dólares, y la actividad económica que implican crea más de tres millones de empleos estadounidenses, según un comunicado del puerto.

Seroka afirma que algunas regiones e industrias ya notan "los daños causados a los empleos y los ingresos".

El estudio muestra que los aranceles impuestos desde marzo de 2018 podrían provocar costes adicionales de entre 31.000 y 35.000 millones de dólares, que afectan a los consumidores y a los fabricantes estadounidenses que necesitan materias primas importadas o algunos componentes para elaborar sus productos.

Los autores del informe recuerdan que China, el país al que Washington ha impuesto la mayoría de sus aranceles adicionales, es la principal fuente extranjera de suministro y representa el 54% de las importaciones estadounidenses.

Trump anunció el mes pasado un acuerdo comercial con el país asiático, que aún debe ser ratificado.

"Si no alcanzamos un acuerdo, aumentaremos de forma significativa los aranceles", volvió a amenazar este martes. "Y haremos lo mismo con los demás países que nos maltratan", añadió, señalando así a los europeos, cuyas "barreras aduaneras son terribles".

El presidente no reveló su decisión sobre la posible aplicación de aranceles aduaneros en el sector automotor, que tiene pendiente anunciar esta semana.

El estudio publicado este martes muestra, por último, que los estados agrícolas más vulnerables ante la guerra de aranceles incluyen bastiones republicanos como Kansas, Texas y Luisiana, así como estados más disputados con los demócratas como Ohio y Arizona.