Trump habló de enviar "25 millones de mexicanos" a Japón para sacudir políticamente a Shinzo Abe

¿Se imagina a 25 millones de mexicanos súbitamente llegados a Japón para alterar la política japonesa y echar del poder al primer ministro? No es una película de Tin Tan mezclada con House of Cards y Godzilla.

Es el comentario que Donald Trump, el presidente estadounidense, le habría hecho al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, durante la cumbre de los mandatarios de las mayores potencias aliadas.

Al parecer, Donald Trump hizo un papelón en la pasada cumbre del G7 en Canadá. No solo se peleó con Justin Trudeau, el primer ministro canadiense, al que acusó de débil y desleal porque decidió establecer aranceles a productos estadounidenses en represalia por los que Washington le impuso al acero y aluminio de Canadá, sino que se negó a firmar el comunicado conjunto de los siete mandatarios aliados reunidos y, según nuevas revelaciones, habría hecho comentarios frívolos y ofensivos, totalmente impropios de su investidura, al premier japonés Shinzo Abe y al presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Algunos de los mandatarios del G7 en su reciente cumbre en Canadá, entre ellos el francés Emmanuel Macron, la alemana Angela Merkel, el japonés Shinzo Abe y el estadounidense Donald Trump. (EFE)

De acuerdo a Newsweek, que cita a su vez a The Wall Street Journal, cuando se discutía en la cumbre del G7 sobre el tema de la inmigración, Trump habría dicho que Europa enfrenta un grave problema al respecto y entonces se volvió hacia Abe y le dijo: “Shinzo, tú no tienes este problema, pero puedo mandarte 25 millones de mexicanos y pronto estarás fuera de tu cargo”.

Luego, de acuerdo a un alto funcionario europeo presente, cuando se hablaba sobre “terrorismo e Irán”, Trump le dijo a Macron que “tú debes saber de esto, Emmanuel, porque todos los terroristas están en París”.

Las declaraciones de Trump han sido consideradas ofensivas para los canadienses, los mexicanos, los japoneses, los iraníes y los franceses. Y para la inteligencia, pues sugieren una suerte de frivolidad e ignorancia que parecen incompatibles con la institucionalidad presidencial, las formas diplomáticas y hasta el sentido común.

La inmigración y el terrorismo son ciertamente cuestiones torales contemporáneas, pero justo por ello deben ser abordadas con rigor y balance. Y aunque todos los mandatarios presentes están sujetos a críticas, no parece haber nada constructivo en los supuestos dichos de Trump.

Por añadidura, hipérboles aparte, la noción de que es posible enviar 25 millones de mexicanos a Japón es absurda, agravia a los mexicanos por aludir a ellos como si fuesen utensilios manipulables o mercenarios políticos y ofende al gobierno japonés, electo democráticamente.

Es el mismo caso que el aludir a París como un nido de terroristas islamistas, pues además de que esa aritmética es implausible, estigmatiza y agravia a toda la población musulmana en esa ciudad y menosprecia al gobierno francés.

La irritación de los mandatarios ante Trump era patente, pero “todos trataron de mantenerse racionales y calmados”, dijo el funcionario europeo.

Para colmo, como se narra en New York Post, Trump llegó tarde y se fue anticipadamente a la cumbre del G7, hizo allí los diversos desplantes citados, ofendió a mandatarios y habitantes de varios países y, en contrapartida, voló al poco a Singapur para reunirse con el dictador norcoreano Kim Jong-un, a quien exaltó pasando por alto las numerosas violaciones a los derechos humanos y amenazas de su régimen.

La incontinencia verbal de Trump, de ser ciertas esas afirmaciones (lo que hasta el momento la Casa Blanca ni ha desmentido ni confirmado), resulta inquietante. Y si se mezcla con otros de sus dichos recientes, como que tiene el “derecho absoluto” a perdonarse a sí mismo, que le gustaría, en serio o en broma, ser venerado “por su pueblo” como lo es Kim por los norcoreanos y multitud de teorías conspirativas y distorsiones de la realidad que ha preconizado y difundido, hay quien pensaría que hay pruebas visibles de que el presidente está sumido en un complicado torbellino.

O quizá Trump siempre ha sido así y su desmantelamiento de lo políticamente correcto es su especialidad incomprendida. O todo es una broma. Una tragicomedia política.

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