"Los veré en el 2024": Trump festejará la Navidad como si no existiera el COVID-19 y con la mira en las próximas elecciones

Jesús Del Toro
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Donald Trump se dispone a cerrar el año 2020 con una serie de fiestas navideñas en la Casa Blanca y ya se han comenzado a enviar las invitaciones a funcionarios, legisladores, líderes republicanos, integrantes del equipo de campaña y aliados. De acuerdo a The New York Times, al menos 20 fiestas se llevarán a cabo en la residencia presidencial y al menos una en la del vicepresidente Mike Pence.

Pero se informa que en las invitaciones de la Casa Blanca no se hace referencia a la crisis del covid-19 ni se mencionan los lineamientos para prevenir el contagio del coronavirus. Es como si esas fiestas fueran a llevarse a cabo en una realidad paralela, o en una burbuja.

La Casa Blanca, decorada para Navidad, será sede de una serie de fiestas organizadas, en plena pandemia de covid-19, por el presidente Donald Trump y su esposa Melania. (Photo by Drew Angerer/Getty Images)
La Casa Blanca, decorada para Navidad, será sede de una serie de fiestas organizadas, en plena pandemia de covid-19, por el presidente Donald Trump y su esposa Melania. (Photo by Drew Angerer/Getty Images)

Algo que, por otro lado, no es sino continuación de la actitud de Trump y su entorno ante la pandemia, tanto al desdeñar medidas básicas, establecidas por las autoridades de salud pública, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el evitar grandes reuniones de personas.

El costo que la Casa Blanca ya pagó por ello es alto, pero al parecer no se ha aprendido la lección. El propio Trump, su esposa Melania y su hijo Baron se contagiaron de covid-19 y decenas de personas del equipo del presidente y su entorno han contraído o han sido expuestos al virus.

La separación de la realidad se expresó también en el mensaje que Trump hizo en una de esas fiestas navideñas, celebrada el pasado martes 1ro de diciembre en la residencia presidencial cuando, de acuerdo a la agencia AP, Trump dijo a los presentes, muchos de ellos miembros del Comité Nacional Republicano, que “estos han sido cuatro años asombrosos… Estamos tratando de tener otros cuatro años. De lo contrario, los veré en cuatro años”, en clara alusión a que continúa sus intentos de revertir su derrota electoral del pasado 3 de noviembre y a que podría buscar de nuevo la presidencia en las elecciones de 2024.

Trump insistió en sus alegaciones infundadas sobre fraude electoral: “este es ciertamente un año inusual. Nosotros ganamos la elección. Pero a ellos no les gusta… Yo denunciaré esta elección como amañada y siempre lo haré”. Pero la realidad es que sus alegatos han sido infundados, que su campaña no ha mostrado evidencia de fraude masivo que haya alterado el resultado electoral y que es Joe Biden el presidente electo legítimamente.

Las fiestas navideñas del presidente, que más allá del comentario citado de Trump serán sus últimas en la Casa Blanca dado que él dejará la presidencia el próximo 20 de enero, podrían convertirse en nuevos focos de expansión de la pandemia, que actualmente registra una ominosa y alarmante alza en contagios, hospitalizaciones y muertes a escala nacional.

Para empezar, esas fiestas presumiblemente reunirán a grupos más numerosos que lo que las recomendaciones de salud pública indican. El hecho de que la Casa Blanca sea propiedad federal la exenta de acatar los lineamientos locales al respecto vigentes de Washington DC, que señalan que reuniones en interiores no han de exceder 10 personas, pero en todo caso es de sentido común y de responsabilidad básica no ignorar esas indicaciones.

Presumiblemente a cada una de esas fiestas navideñas en la Casa Blanca se ha invitado a más de 10 personas, aunque no se ha confirmado oficialmente ese número y, de acuerdo al citado periódico, en las invitaciones no se hace mención alguna a medidas de prevención ante el covid-19.

Decoraciones navideñas en el East Room de la Casa Blanca, fotografiadas el pasado 30 de noviembre de 2020. (Photo by Drew Angerer/Getty Images)
Decoraciones navideñas en el East Room de la Casa Blanca, fotografiadas el pasado 30 de noviembre de 2020. (Photo by Drew Angerer/Getty Images)

Por añadidura, el uso de mascarillas no será exigido en esas fiestas, aunque sí se “alentará fuertemente” cuando no se esté comiendo, explicó Stephanie Grisham, jefa de personal de Melania Trump. Es decir, el invitado que quiera no usar mascarilla podrá actuar así, pues no será obligatoria la cobertura facial.

Un indicador de lo que podrá suceder en las próximas fiestas es lo que ya se dio en la del 1 de diciembre. Según AP, imágenes que asistentes al evento difundieron en redes sociales muestran a docenas de personas muy cerca unas de otras y muchas sin usar mascarillas.

En contrapartida, otras medidas que no han sido aplicadas en reuniones previas en la Casa Blanca sí serán seguidas en estas fiestas. Por ejemplo, de acuerdo a Grisham, “los invitados disfrutarán comida servida de modo individual por chefs colocados en estaciones de comida protegidas por barreras de plexiglass [plástico acrílico transparente]… Todas las bebidas se entregarán cubiertas. Todo el personal de servicio usará mascarilla y guantes para acatar los lineamientos de seguridad de los alimentos”.

Es al menos curioso que a quienes trabajarán en esa fiesta sí se les exigirá el uso de mascarilla, pero a los invitados no, cuando tanto unos como otros tienen riesgo de contagiarse y de contagiar a otros.

Y en la fiesta en la residencia de Pence, de acuerdo al Times, la invitación señala que se practicará distanciamiento social y se tomará la temperatura a los asistentes cuando lleguen al lugar.

Sea como sea, la asistencia de muchos invitados a esas fiestas navideñas en la Casa Blanca está en duda. De acuerdo al Times, varios invitados que fueron entrevistados dijeron que no asistirán al considerar el riesgo personal de hacerlo. Otros incluso bromearon que no habría peligro, porque tantas personas en la residencia presidencial se han ya contagiado de covid-19 que habría allí una suerte de inmunidad.

Pero dar ejemplo es importante y en momentos de grave alza de la pandemia celebrar esa clase de fiestas en la residencia presidencial muestra no solo un desdén por las recomendaciones científicas básicas de prevención sino que puede motivar a otros a realizar eventos similares ignorando los lineamientos preventivos, lo que implica un real e innecesario riesgo para la salud pública en general.

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