Trump a lo Chávez: enfermo en campaña por la reelección

·6  min de lectura
Chávez y Trump
Albacea de un pasado grande, glorioso. Lenguaraz, personalista e histriónico. Donald Trump y Hugo Chávez ya compartían varios rasgos políticos, pero ahora sí han alcanzado la máxima coincidencia: enfrentar una dura campaña por la reelección con problemas de salud

Un outsider que sacude a los viejos partidos y arremete contra las estructuras tradicionales. Azote de los grandes medios de comunicación. Nacionalista que aborrece la globalización y transgrede las costumbres diplomáticas. Autoproclamado defensor del pueblo y albacea de un pasado grande, glorioso. Lenguaraz, personalista e histriónico. Donald Trump y Hugo Chávez ya compartían varios rasgos políticos, pero ahora sí han alcanzado la máxima coincidencia: enfrentar una dura campaña por la reelección con problemas de salud.

Así como existen prominentes discrepancias ideológicas, también son claras las diferencias entre una y otra dolencia. El comandante venezolano sufrió un cáncer que acabó con su vida el 5 de marzo de 2013. El magnate norteamericano dio positivo por covid19 y dice estar en franca recuperación. No obstante, en ambos casos una enfermedad pone en aprietos al hombre fuerte que lucha por seguir respirando desde la cúspide del poder.

La carrera presidencial de Estados Unidos siempre concita la atención mundial; sin embargo, en Venezuela la pugna por la Casa Blanca se está viviendo con una pasión inusitada. Aunque ocurre en el norte, la confrontación tiene un impacto directo en la política interna. Trump es el principal aliado del líder del Parlamento, Juan Guaidó, a quien Washington y casi 60 países reconocen como presidente encargado de la República, mientras intenta desalojar del palacio de Miraflores a Nicolás Maduro, jefe del Ejecutivo de facto.

WASHINGTON, DC - OCTOBER 05:  U.S. President Donald Trump removes his mask upon return to the White House from Walter Reed National Military Medical Center on October 05, 2020 in Washington, DC. Trump spent three days hospitalized for coronavirus. (Photo by Win McNamee/Getty Images)
“Me encuentro genial. Me encuentro perfecto. Creo que fue una bendición de Dios que lo contrajera (...) Fue una bendición disfrazada”, expresó el Presidente de Estados Unidos tras volver a su oficina. “¡Estoy libre de enfermedad! Yo quiero dar gracias a Dios”, aseveró el difunto gobernante venezolano en octubre de 2011 (Photo by Win McNamee/Getty Images)

La crisis venezolana forma parte del debate electoral estadounidense. Trump asegura que llevará la libertad a todo el continente y acusa a su contrincante demócrata, Joe Biden, de ser un izquierdista radical que quiere convertir a su nación en una nueva Venezuela. En su réplica, Biden califica a Maduro de “dictador”, manifiesta su apoyo a la causa democrática venezolana y considera que la estrategia de su rival ha fracasado al no lograr el cambio en Caracas. Claramente, la discusión tiene un objetivo: seducir al voto hispano en el estado de Florida, clave para ganar la contienda.

(En la imagen un meme sobre el parecido entre Trump y Chávez en el modo de enfrentar una reelección enfermos)

Acostumbrados a la polarización desde el ascenso de Chávez al poder en 1999, la sociedad venezolana también se parte en dos al momento de evaluar al abanderado republicano. Entre quienes lo rechazan se cuentan por igual oficialistas y opositores. Y entre sus simpatizantes destacan los sectores más radicales del antichavismo, muy activos en redes sociales y que son identificados como los “magazolanos” —palabra que tiene su raíz en las siglas MAGA del eslogan Make America Great Again--.

Historia repetida

No es lo mismo una superproducción de Hollywood que un modesto filme bolivariano, pero a veces algunas escenas se repiten. Por eso, los venezolanos sienten que ya vieron esta película. El pasado 5 de octubre, el régimen socialista conmemoró los ochos años del último mitin de Chávez, quien minado por un cáncer terminal, se dirigió a las masas bajo un torrencial aguacero. Excelente para su iconografía, terrible para su salud. Sin llegar a esos extremos, la imagen de Trump quitándose el tapabocas al llegar a la Casa Blanca también ha levantado una polvareda.

During a heavy rainstorm, Venezuelan President Hugo Chavez greets supporters at a campaign rally in Caracas, Venezuela on Thursday, October 4, 2012. (Pedro Portal/El Nuevo Herald/Tribune News Service via Getty Images)
El militar venezolano elevó la opacidad y el secretismo a un nivel inimaginable. Primero, se trató en Cuba, verdadero hoyo negro de la información. Y luego, evitó precisar la gravedad de la situación y manipuló la realidad, insistiendo en que nada le impediría mantener las riendas del país. En la imagen Chávez enfermo dio uno de los mítines más emblemáticos en medio de la lluvia para reelegirse. (Pedro Portal/El Nuevo Herald/Tribune News Service via Getty Images)

“Me encuentro genial. Me encuentro perfecto. Creo que fue una bendición de Dios que lo contrajera (...) Fue una bendición disfrazada”, expresó el Presidente de Estados Unidos tras volver a su oficina. “¡Estoy libre de enfermedad! Yo quiero dar gracias a Dios”, aseveró el difunto gobernante venezolano en octubre de 2011, en una visita que realizó a una iglesia ubicada en el estado Táchira, fronterizo con Colombia.

Los líderes no tienen derecho a quebranto. Mucho menos si buscan votos para continuar mandando. A través de videos difundidos en su propia cuenta Twitter, Trump ha mostrado que no ha dejado de trabajar ni un minuto. Una fórmula similar aplicó durante su campaña Chávez. Conquistada la reelección el 7 de octubre de 2012, el venezolano abandonó la escena pública dos meses después y jamás se le vio en videos ni se le escuchó otra vez. Los voceros del régimen juraban que su caudillo mantenía la agenda de trabajo intacta, encabezaba largas reuniones y firmaba decretos. Hasta que una tarde anunciaron su fallecimiento.

Sometido al escrutinio global, medios y analistas cuestionan la ausencia de datos precisos sobre el estado de salud del jefe de la nación más poderosa del orbe. Por su parte, el militar venezolano elevó la opacidad y el secretismo a un nivel inimaginable. Primero, se trató en Cuba, verdadero hoyo negro de la información. Y luego, evitó precisar la gravedad de la situación y manipuló la realidad, insistiendo en que nada le impediría mantener las riendas del país.

Trump sabe cuál es el origen de su males. “La culpa fue de China. China va a pagar un gran precio por lo que ha hecho a este país. China va a pagar un gran precio por lo que ha hecho al mundo. Esto fue culpa de China”, enfatizó. En 2011, Chávez insinuó que Estados Unidos podía estar detrás de los problemas de salud que padecían él y sus aliados de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, y Paraguay, Fernando Lugo. “¿Sería extraño que hubieran desarrollado una tecnología para inducir el cáncer y nadie lo sepa hasta ahora, y se descubra eso dentro de 50 años? No lo sé, solo dejo la reflexión, pero esto es muy extraño”, deslizó.

“El comandante Chávez fue envenenado por fuerzas oscuras para golpear al pueblo venezolano y golpear a América Latina”, aseveró posteriormente Maduro, quien anunció la creación de una “comisión científica” para investigar esta hipótesis, al tiempo que la diputada chavista María León disparó: “sabemos que no nos los quitó la vida, nos lo quitó el imperio, una vez más asesina el imperio a uno de los grandes líderes de la humanidad”.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

(VIDEO) Trump evoluciona "muy bien", pero persisten las dudas sobre la enfermedad

El ataque de Trump a la gobernadora que una milicia de ultraderecha planeaba secuestrar

Opinión: Trump no es un superhombre, es un superpropagador

Infección de Covid en la Casa Blanca: Trump lanzó un boomerang peligroso