Los tropiezos de Alberto Fernández con las provincia podrían impactar en las negociaciones legislativas para después de las elecciones

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El presidente encabeza la entrega de un avión Pampa III a la Fuerza Aérea en Córdoba
El presidente encabeza la entrega de un avión Pampa III a la Fuerza Aérea en Córdoba

CÓRDOBA.- El año pasado, en el momento más duro de la pandemia, el presidente Alberto Fernández tuvo choques con colegas y funcionarios del exterior cuando -apelando a las filminas- daba datos comparativos que generaban la inmediata respuesta. En este 2021 los cruces fueron, en su mayoría, de cabotaje. Diferencias con gobernadores propios o de sectores con los que podría necesitar alianzas puntuales en el Congreso. El último fue con Córdoba.

En una charla de hace una semana en el CCK con candidatos, intendentes y dirigentes del Frente de Todos (FdT) cordobés, Fernández calificó de “terreno hostil” a la provincia y pidió “integrarla” al país. “Para que de una vez y para siempre (Córdoba) sea parte de la Argentina, y no esta necesidad de siempre parecer algo distinto”, planteó.

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Más allá de las reacciones – el arco político opositor criticó y el kirchnerismo sostuvo que los dichos se sacaron de contexto y que se busca generar falsas antinomias-, hay analistas que entienden que estos tropiezos dejan a Fernández con problemas de arrastre para negociaciones que necesite después de las legislativas.

Además de con Córdoba, Fernández tuvo cruces con Chubut, Río Negro, Misiones y hasta con Santa Fe, aunque con menor nivel de exteriorización. Si, como especulan varios dirigentes, post 14 de noviembre surge una suerte de “club” o confederación de gobernadores, las tensiones generadas con algunos no serán gratuitas para la Rosada.

Para Sergio Berensztein esos “errores no forzados” podrían hacer que “le salga más caro” conseguir determinados apoyos. “Podría ser una negociación más asimétrica, donde tenga que ceder más”, define. “El Presidente que prometió ser el más federal termina diluido en sus errores; los gobernadores tenían una esperanza con la incorporación de un par en la Jefatura de Gabinete -agrega-. Hasta ahora no se dio, hay que ver si eso cambia después del 14″.

Hace algo menos de un mes el Presidente fue a Chubut; su presencia fue precedida por un pedido de la Rosada al gobernador Mariano Arcioni, que no estuviera. El mandatario dejó Rawson y se fue al interior provincial. El objetivo de los anuncios presidenciales eran sumar puntos a los 12 que consiguió el kirchnerismo en las PASO.

Juan Manzur con Mariano Arcioni, gobernador de Chubut
Jefatura de Gabinete


Juan Manzur con Mariano Arcioni, gobernador de Chubut (Jefatura de Gabinete/)

Para los referentes de Arcioni, Fernández lo “ninguneó” y fue la segunda vez que, interpretan, pasó lo mismo. Esta vez fue por una cuestión electoral, el mandatario tiene su propia lista de candidatos que el kirchnerismo no logró que bajara. Cuando el Presidente se reunió con representantes provinciales en La Rioja después de la derrota de las PASO afirmó “los candidatos de los gobernadores son mis candidatos”; el chubutense estaba ahí. Fernández aclaró en las redes sociales que en esa provincia los postulantes de Arcioni y los de él, no eran los mismos.

Otro problema hubo en marzo, cuando la camioneta del Presidente fue apedreada en Lago Puelo, a donde había ido a supervisar la situación por los incendios que afectan a la provincia. Eran manifestantes anti minería que insultaban al Gobernador. “Ese es un tema de la provincia, no un tema mío. Es de los chubutenses”, dijo Fernández.

Por esos mismos días, la Nación y la Gobernación de Río Negro protagonizaron varios cruces por los conflictos con los grupos mapuches. Fernández le envió una carta a la gobernadora Arabela Carreras, en la que le decía que asistiría a la Provincia por los actos de violencia, pero le pedía que fuera ella la que garantice la seguridad.

El presidente Alberto Fernández y la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras durante la conferencia de prensa de este viernes 17 de julio de 2020
YouTube Casa Rosada


Fernández y la gobernadora rionegrina, Arabela Carreras, terminaron dialogando después de las tensiones. (YouTube Casa Rosada/)

“Sería aconsejable que, en uso del poder de policía que le otorga la Constitución de Río Negro, se pueda formar un cuerpo específico que se ocupe de los refuerzos del control y mayor seguridad en el futuro”, señalaba el texto. Dos días después hubo una comunicación entre el Presidente y Carreras.

En diciembre del año pasado, Fernández vetó la creación de una zona aduanera especial en Misiones, por la que la Provincia venía reclamando para reducir las asimetrías con Brasil y Paraguay. Él mismo la había prometido durante una visita a Posadas dos meses antes; argumentó que implicaría una pérdida de recaudación importante.

El gobernador Oscar Herrera Ahuad recordó el tema cuando fundamentó que no controlaría precios como pide Nación por entender que es una potestad de la administración central. “Sería muy hipócrita de mi parte salir a controlarle los precios a los misioneros, cuando no tenemos un tratamiento impositivo diferencial porque nos han vetado una ley”.

El anuncio, en junio del 2020, de que habría intervención y expropiación de Vicentin -del que Fernández terminaría desistiendo un mes después- generó incomodidad en el gobernador santafesino Omar Perotti. Se mantuvo al margen de la decisión nacional y, después, presentó una propuesta de intervención provincial de la empresa que nunca cuajó. Si bien nunca hubo diferencias públicas entre Perotti y Fernández, el mandatario sufrió el impacto negativo de ese plan al que, después, se le sumó el del cepo a las exportaciones de carne.

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