Tropas rusas llegan a Kazajistán para calmar violentas protestas

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Tropas rusas han llegado a Kazajistán luego de que el presidente de este país pidiera ayuda para controlar las violentas protestas que inicialmente estallaron por los precios de la gasolina, pero derivaron en llamados a una reforma política más amplia.

Las “fuerzas de mantenimiento de la paz” de Moscú fueron enviadas para sofocar los disturbios en el país rico en petróleo por la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), una asociación entre Rusia y estados exsoviéticos, incluidos Armenia, Bielorrusia y Kirguistán.

La decisión se tomó luego de que supuestamente murieran decenas de policías y civiles en Almaty, la ciudad más grande del país de Asia Central, en las mayores protestas que han ocurrido en él desde que logró su independencia en 1991. Se declaró un estado de emergencia nacional el miércoles, poco después de que el gobierno dimitiera ante la violenta reacción.

La policía kazaja informó que ha “eliminado” a decenas de manifestantes que presuntamente han intentado asaltar sus oficinas durante la noche, mientras que 18 oficiales han muerto hasta ahora en los disturbios; uno fue encontrado decapitado, de acuerdo con el ministerio del interior.

Un total de 2.298 manifestantes han sido detenidos hasta el momento, agregó.

Manifestantes cerca de la oficina del alcalde de Almaty durante una manifestación por el alza en los precios de los energéticos (AFP vía Getty Images)
Manifestantes cerca de la oficina del alcalde de Almaty durante una manifestación por el alza en los precios de los energéticos (AFP vía Getty Images)

Más de 1.000 personas han resultado heridas durante las protestas y 400 han sido hospitalizadas, informó la agencia de noticias rusa TASS.

En medio del creciente número de muertos, los manifestantes y las fuerzas de seguridad se enfrentaron este jueves en Almaty, en el tercer día de disturbios en la ciudad. Los soldados dispararon contra manifestantes y automóviles en la plaza principal del lugar, de acuerdo con TASS.

El día anterior, los manifestantes lograron ingresar a la residencia presidencial y a la oficina del alcalde de Almaty, e incendiaron ambas.

Más tarde, el miércoles, manifestantes antigubernamentales tomaron control del aeropuerto de Almaty, antes de que las fuerzas de seguridad volvieran a capturarlo y se reanudaran los vuelos.

Los enfrentamientos comenzaron el domingo debido al aumento de casi el doble de los precios de un tipo de gas licuado de petróleo ampliamente usado como combustible para vehículos, pero las exigencias y preocupaciones han reflejado el amplio descontento político y económico entre la población del país rico en petróleo.

Una ira particular se ha centrado contra Nursultan Nazarbayev, quien gobernó Kazajistán de 1991 a 2019, pero quien todavía conserva un poder significativo en un país que ha estado bajo control de un solo partido desde que logró la independencia de la Unión Soviética hace tres décadas.

Muchos manifestantes corearon “vete, viejo”, una aparente referencia a Nazarbayev, quien fue despojado de su cargo como gobernador del Consejo de Seguridad de Kazajistán por el actual presidente Kassym-Jomart Tokayev el miércoles.

A medida que la violencia se intensificaba, Tokayev buscó la ayuda de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), alegando que los disturbios estaban liderados por “bandas terroristas” anónimas.

Anteriormente, el presidente había prometido a aplicar medidas más duras para sofocar las protestas, implementando un toque de queda nocturno y restringiendo el movimiento de la población. Mientras tanto, gran parte del servicio de internet está caído en todo el país.

Estados Unidos condenó la violencia el miércoles y pidió moderación a los manifestantes y a las autoridades. El Departamento de Estado describió a Kazajistán como “un socio valioso” y exhortó al país “a respetar y defender las instituciones constitucionales, los derechos humanos y la libertad de los medios de comunicación, incluido mediante la restauración del servicio de internet”.

Este jueves, la secretaria de Relaciones Exteriores británica, Liz Truss, dijo al parlamento que el gobierno del Reino Unido también está “preocupado” por la situación en Kazajistán y que está vigilando de cerca su desarrollo. “Condenamos los actos de violencia y destrucción de propiedades en Almaty, y nos coordinaremos más con nuestros aliados respecto a qué médidas debemos de tomar”, agregó.

Por otra parte, el presidente turco Tayyip Erdogan llamó a su homólogo kazajo para expresar su apoyo, y le aseguró a Tokayev que le ofrecería al país “todo tipo de información técnica y experiencia” de ser necesario. También expresó sus esperanzas de que se ponga fin a la crisis a través del diálogo.

Como resultado de los disturbios, la aerolínea alemana Lufthansa anunció el jueves que no ofrecería sus vuelos normales a Almaty. “Debido a los nuevos acontecimientos, Lufthansa ha decidido no ofrecer más vuelos regulares a Almaty hasta nuevo aviso”, anunció en un comunicado.

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