La tropa de aliados que acompaña a Cristina Kirchner en una audiencia tensa

Hernán Cappiello

Desafiante, mirando a los jueces a la cara, con ironías, y rodeada de sus exfuncionarios más fieles, Cristina Kirchner declara como acusada de ser jefa de una asociación ilícita que benefició a Lázaro Báez con millonarios contratos de obras públicas.

Kirchner llegó a los tribunales poco antes de las 10 y a diferencia de otras ocasiones, ingresó por una calle lateral y accedió al subsuelo del edificio donde está la sala de audiencias.

Solo un puñado de miltantes se reunieron en la esquina de la calle Letonia, detrás del edificio de los tribunales, para verla pasar y gritarle su admiración.

Alberto Beraldi

En la planta baja de la sala de audiencias, denominada AMIA porque allí se hizo el primer juicio oral por el atentado contra la mutual judía, la esperaban Eduardo "Wado" de Pedro, Eduardo Valdés, Abel Fatala, Tati Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; Martín Sabbatella, Juan Cabandié, Jorge Taiana, Estela Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo; Aníbal Fernández, Florencia Saintout y Juan Martín Mena.

Estela de Carlotto

También los intendentes Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Mario Secco (Ensenada), Teresa Parodi, Leopoldo Moreau y Carlos Castagneto, entre otros.

Oscar Parrilli y Adolfo Pérez Esquivel

Se distinguen en la planta baja de la sala de audiencias. De todos ellos, Mena, un exmiembro del organismo de espías, suena como funcionario de Axel Kicillof (quien apoyó a Cristina a través de Twitter) en la gobernación bonaerense, y Valdés, que asumirá como diputado nacional del Frente de Todos.

Carlos Zannini

Carlos Zannini llegó tarde. Una hora después de que Kirchner había comenzado declarar se lo vio deambular como perdido por la planta baja del edificio de Comodoro Py 2002. Se acreditó finalmente en el sexto piso en las oficinas del tribunal y después se encontró con su abogado Mariano Fragueiro, que lo ayudó a encontrar el camino hasta la sala de audiencia en el subsuelo de Comodoro Py 2002.

Cristina Kirchner en la audiencia se refirió con frecuencia a la prohibición del tribunal de transmitir por televisión su indagatoria. No obstante, un grupo de camarógrafos ignoró la decisión judicial y tomaron una imagen del circuito cerrado del juicio que se transmitía en la sala de periodistas. Tuvo que intervenir el comisario a cargo de la seguridad del edificio y el secretario del tribunal para evitar que se transmitan las imágenes. Las señales de Crónica y C5N fueron las que transmitieron un tramo de la indagatoria a pesar de la restricción.

Horacio Verbitsky y Aníbal Ibarra

El clima en la sala es tenso. La expresidenta se refiere con frecuencia hacia los jueces que integran el tribunal. Rodrigo Giménez Uriburu, quien preside, manejó la audiencia con solvencia sin que se le escapara de las manos ante la vehemencia de la vicepresidenta electa.

Tuvo dos incidencias cuando Cristina Kirchner interrumpió y mirándolo fijamente le dijo: "Infórmeme por favor cuántas audiencias lleva este juicio". Se lo preguntó como si se tratara de un ayudante de ella.

Pero el juez le contestó con calma: "En otras circunstancias con gusto, pero en este momento está en indagatoria". "Ah sí, cierto, pero acá me hacen señas con la mano que cinco", respondió.

El otro momento de zozobra ocurrió cuando él ruido de un taladro se filtró en la sala y le pidió a Kirchner continuar. "Por favor, no puedo gritar", se quejó la expresidenta. Rodriguez Uriburu pidió entonces: "Señor secretario, por favor haga cesar esa molestia", y ordenó un cuarto intermedio de cinco minutos, que bastaron para que el funcionario saliera a de la sala y les pidiera a los trabajadores que interrumpieran su tarea.