Triple homenaje a Luis Felipe Noé, el artista que retrató la pandemia

Celina Chatruc
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"Es el desconcierto: un clima de no saber qué se viene", dice Luis Felipe Noé, con su rostro cubierto por un barbijo, al describir esas obras que realizó en los últimos meses y que ahora cuelgan en la galería Rubbers. "No asocio color con alegría -aclara-, sino con la intensidad de vivir, que es distinta y hasta puede ser dramática".

Y si hay algo que tuvo este año, fue intensidad. Sobre todo para "Yuyo", este artista de 87 años que a pesar de haber estado internado por coronavirus presentó un libro (mientras escribe otros), protagoniza un homenaje con muestras en tres galerías y lanzará la semana próxima una fundación dedicada a su legado.

"Son un vejete pero me siento joven. Está bueno que lo pueda ver en vida", comenta con su habitual sentido del humor, tras haber visto lo que pocos logran: desde su rol pionero en el grupo Nueva Figuración hasta la representación del país en la Bienal de Venecia, los premios Konex de Platino y Brillante, y decenas de muestras alojadas en varios de los principales museos del mundo.

Desconcierto es lo que siente ahora al repasar sus obras recientes en Rubbers, donde exhibe cada año, que se presentarán desde mañana al público con cita previa. Ocho de ellas pertenecen a la serie El virus reina, poblada de imágenes alusivas a la pandemia, palabra definida por Noé define como el "único acto de socialización universal". "Lo único que hoy está socializado en el mundo es una enfermedad", había dicho en septiembre a LA NACION, cuando una de esas obras ilustró la tapa de un suplemento especial dedicado a reflexionar sobre esta nueva era.

Como si esto fuera poco, otras dos muestras en las galerías Gachi Prieto, en Palermo, y Jacques Martínez, en San Isidro, completarán esta semana un homenaje inusual. Lo más parecido a este circuito en postas fue la muestra Perspectiva, de Jorge Macchi en 2016, que tuvo su eje en Malba pero abarcó también instalaciones en el Museo Nacional de Bellas Artes y en la Universidad Torcuato Di Tella.

"Es una oportunidad de hacer algo distinto, un gesto al sistema: mostrar cómo se puede cambiar de paradigma hacia una lógica de cooperación, para llegar a todo tipo de audiencias", dice Gachi Prieto, que presentará desde el jueves obras realizadas por Noé en la última década. En una muestra titulada, justamente, Apto para todo público.

"Ha pasado tanta agua bajo el puente. en los recientes años -observa en su texto curatorial el artista Andrés Waissman-. Se ha ponderado tanto y se ha derribado tanto, que casi ha sido y es una caricia para el protagonista del arte, poder ver desde el desconcierto y la contradicción, la propia producción y la de aquellos que han sorteado los temporales sin doblegarse, sin sumarse a los cantos de sirena".

La extensión de ese recorrido se hará aún más evidente desde el sábado próximo, cuando la galería Jacques Martínez inaugure la exposición titulada Porque pintó lo que pintó, dejó de pintar lo que no pintó y pinta ahora lo que pinta. Allí se reflejará su retorno a la pintura, en 1975, tras haber fundado el Bárbaro -bar que se convirtió en un símbolo la vanguardia artística y cultural- y un año antes de instalarse por más de una década en París con su mujer y sus dos hijos.

Esta última muestra incluye dibujos compilados en el libro En terapia (Rubbers, 2018), producto de aquellas sesiones con el psicoanalista Gilberto Simoes que le permitieron transformar en imágenes su dolor. Por ejemplo el que le provocó en 1971 la muerte de su gran amigo Jorge de la Vega, uno de los integrantes del grupo Nueva Figuración.

"Eran tiempos en los cuales muchos artistas habían dejado también de hacer obra plástica para comprometerse con lo político -recuerda Noé en aquel libro-. Sin tener el quehacer artístico y en crisis militante, asumí mi gran angustia y la necesidad de una terapia psicológica".

Por aquellos años Noé había iniciado otro libro que quedó en suspenso hasta su publicación, hace dos meses. El arte entre la tecnología y la rebelión: en torno al '68, editado por Argonauta, se sumó así a la larga lista de los que lleva publicados. Entre ellos, el célebre Antiestética (Van Riel, 1965) y Mi viaje. Cuaderno de bitácora (El Ateneo, 2015), autobiografía que pesa cinco kilos.

Ahora mientras sigue escribiendo y planea "terminar algunos más", se dispone a presentar la semana próxima la Fundación Luis Felipe Noé, organización sin fines de lucro con sede en su casa de Monserrat. A través de proyectos de investigación, editoriales y educativos, su familia y sus asistentes se dedicarán a "la preservación, promoción y transmisión" del legado de "un artista que ha marcado la historia del arte latinoamericano con su pensamiento crítico".

Para agendar:

Dosmilveinte. El virus reina

Galería Rubbers

(Av. Alvear 1640, www.galeriarubbers.com)

Desde el 3 de noviembre al 31 de diciembre

Apto para todo público

Galería Gachi Prieto

(Uriarte 1373, www.gachiprieto.com)

Desde el 5 de noviembre al 8 de diciembre

Porque pintó lo que pintó, dejó de pintar lo que no pintó y pinta ahora lo que pinta

Galería Jacques Martínez

(Roque Sáenz Peña 267, San Isidro, www.galeriajacquesmartinez.com)

Desde el 7 de noviembre al 5 de diciembre

Activaciones en Instagram Live: Viernes 13 de noviembre a las 17: Charla de Yuyo Noé con las tres galeristasViernes 20 de noviembre a las 17: Charla de Yuyo Noé con Andrés WaissmanViernes 27 de noviembre a las 17: Charla de Yuyo Noé con Mercedes Casanegra