Trigo y cebada: cinco claves para la siembra en el sudeste bonaerense

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En un contexto donde nos encontramos terminando -o en mitad de siembra- los cultivos de trigo y cebada en el sudeste bonaerense, sumado a la “receta personal” de cada uno a la hora de producir, seguramente coincidamos en algunos puntos importantes a tener en cuenta en este época. En caso contrario, servirá para dejar alguna inquietud o servir de puntapié para decisiones a futuro.

  1. Barbecho: las malezas resistente problema de la zona son raigrás, prácticamente en el 100% de la superficie, y el nabo, aproximadamente un 70%. Ambos se encuentran en distintas densidades, por lo que es importante llegar a la siembra con los lotes limpios. En caso de no poder llegar a la siembra con estas malezas controladas, una opción es realizar controles mecánicos, aunque no lo recomiendo debido a que se puede solucionar el problema en ese momento, pero luego explotan las malezas dentro del cultivo. En estos casos, no nos debe temblar el pulso y cambiar el destino del lote a un cultivo de gruesa.

  2. Cultivo antecesor: uno de los antecesores más comunes en esta zona es el girasol. En este caso, la acción más importante es pasarle un rolo previo a la siembra, ya que las cañas que quedan del rastrojo impiden realizar una buena calidad de siembra. Otro caso preponderante en la zona, es tener otro cultivo de fina como antecesor, por ejemplo trigo sobre cebada, y en estos casos se debe usar un mayor porcentaje, por ejemplo utilizar 85% de coeficiente de logro, a la hora de calcular la semilla. A la vez, se debe estar atentos a fertilizar nitrógeno (N) en preemergencia, aumentando el modelo de N en 10 kg y asegurar que la sembradora tenga doble disco para poder cortar el rastrojo.

  3. Fecha de siembra: lo primero a considerar son los ambientes, y como criterio general, buscamos sembrar según ambiente lo más temprano posible. Esto es así ya que cuando nos referimos al trigo, nos permite sembrar materiales de mayor potencial cosechando antes y por lo tanto, permitirá que la siembra de soja de segunda sea más temprana, ya que en esta zona el cultivo de segunda es inestable y debemos pensar esta rotación como un solo cultivo para que nos reditúe económicamente. Es decir, si adelantamos las siembras manejando a la par los ciclos del primer cultivo, podemos estabilizar el rinde del segundo. Por último, recomiendo organizar bien la logística de la siembra fina para poder concretar el primer objetivo, para lo cual lo ideal es no darle más de 300 hectáreas de siembra/máquina/ciclo de siembra.

  4. Elección de la variedad: la elección se debe evaluar en conjunto con la programación de la logística de siembra, así se podrá adecuar el ciclo teniendo en cuenta a la vez cuestiones relacionadas a la resistencia a enfermedades, como también al rinde potencial. En trigo, se deberá prestar atención a enfermedades como la roya amarilla, anaranjada, del tallo y a la mancha amarilla. En cebada, a la mancha en red, bipolares, escaldadura y roya de la hoja. Lo importante es diversificar las variedades por el peligro de que alguna pueda llegar a manifestar resistencia a alguna enfermedad. También, hay que tener en cuenta dónde vamos a vender el cereal, ya que el molino puede requerir algunas condiciones de calidad que cumplir. Por último, se está observando en la zona la presencia de rizoctonia en los lotes de largo historial de fina sobre fina, y en este caso tampoco hay que dudar en pasar ese lote a sembrarlo con un cultivo de gruesa.

  5. Fertilización: lo primero a observar es el fósforo (P). Lo ideal sería muestrear y según las ppm de P Bray y el potencial del lote, optar por una dosis que oscile entre los 80 a 120 kg de Map. Con respecto al nitrógeno, también necesitamos tener el valor de Nan del suelo, para después poder sacar la cuenta del N a aplicar según modelo, el cual se elige según potencial del lote y destino del mismo, que va entre 165 a 180 kg de N. Tampoco olvidarse de incorporar el azufre (S) junto con la aplicación de N. Se debe aplicar 10 partes de S con el fertilizante por hectárea.

En resumen, este es un repaso de los puntos claves que se deben tener en cuenta para la implantación de los cultivos de trigo y cebada en el sudeste bonaerense. Si todo resulta tal cual lo planificado, se podrá obtener un piso de rinde, más aún teniendo en cuenta las lluvias acumuladas que tuvimos en el otoño, alrededor de 250 milímetros, aunque el partido sea largo y falte mucho para el final.

El autor es gerente de producción de Adblick Granos

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