El regreso de Roberto Feletti, un tributo a los tiempos de Guillermo Moreno

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Guillermo Moreno. Buenos Aires.
Santiago Cichero/AFV

Un experimento se vuelve reversible. En 2013, Cristina Kirchner fulminó las prácticas brutales de Guillermo Moreno para contener la inflación e impulsó un enfoque más “científico” (por el uso del Excel) de Axel Kicillof para controlar los precios. La salida de Español, que hoy limpiaba su escritorio repleto de análisis de cadenas de producción de los sectores económicos nacionales, y las estructuras de costos que “generan” inflación y falta de competitividad, es la derrota de Kicillof y la reinvindicación del control de precios primigenio del kirchnerismo. Ese modo original tiene un nombre y un apellido que ensombreció a todos los ministros de Economía de aquellos primeros tiempos: Guillermo Moreno.

“La estrategia de Guillermo Moreno para combatir la inflación fue brillante”. Eso dijo en 2013 Roberto Feletti, el elegido por Cristina Kirchner –viene directamente del Senado–para reemplazar a la delegada de Kicillof. Feletti felicitó a Moreno por haber trabajado para “apropiarse” de la tasa de ganancia empresarial. El ejemplo de éxito usado por Feletti entonces fue la SuperCard, la tarjeta de crédito lanzada por Moreno y Lucila “Pimpi” Colombo. “[La estrategia de Moreno para combatir la inflación] fue en base a la apropiación de la tasa de Ganancia . Por ejemplo, la supercard es intervenir en la renta financiera, qué es el congelamiento, intervenir en la renta de la venta de productos, qué es el control de importaciones. Estás interviniendo en la tasa de Ganancia de la economía. Perfecto. Pero los tipos te responden desplomándote la inversión. Ahora, bueno, está bien, ¿pero cómo superás la restricción externa? ¿tomás deuda, hacés ajuste de las importaciones devaluando, política de sustitución? Sí, claro, la estrategia de Guillermo fue brillante”, aseguró Feletti. “Acá algunos lo cargan. Pero Moreno le llevó a la presidenta U$S15.600 millones de superávit comercial. Y no se te derrumbó nada, se te angostó el crecimiento”, completó.

Esta semana, de manera más escueta, Feletti anunció que su trabajo se focalizará en “hablar racionalmente de costos y de márgenes de ganancias de las empresas”.

En el campo deberán tomar tener presente la definición de “bienes culturales” al trigo, el maíz y la carne. El ministro de Agricultura, Julián Domínguez, es un viejo conocido de Feletti (compartieron trabajo en el Congreso). Para el secretario de Comercio Interior, la inflación –por lo menos la aceleración actual– tiene dos causas. Lo dijo él mismo en una entrevista reciente con Ámbito Financiero. “Una es la demanda externa, el problema de que los precios internacionales de productos que la Argentina exporta se trasladan a los precios internos, como el caso del trigo y el maíz, o las exportaciones de carne. Es un tema que juega en la canasta alimentaria y que el Gobierno no ha trabajado con un criterio de saldos exportables, sino que ha entrado de lleno en el precio interno. Y ese es un factor de regulación, no de emisión monetaria”, dijo. El otro punto, dijo Feletti, es el “comportamiento monopólico” de las empresas que “se apoya en que el Estado va a poner la diferencia”. Para eso también ve regulación.

La relación entre Feletti y su jefe directo, Matías Kulfas es “razonablemente buena”. Se conocen de los tiempos porteños de Aníbal Ibarra, cuando Feletti estaba a cargo del Banco Ciudad y Kulfas era asesor de Eduardo Hecker, entonces ministro de Producción. “Feletti es más sensato que un camporista, es un negociador, como Moreno, pero viene a hacer buena letra con Cristina”, dicen en Desarrrollo Productivo.

El ex número dos de Amado Boudou tendrá mañana su primer test con las empresas como secretario de Comercio Interior. Deberá desterrar la idea de que viene con la idea de trabajar contra el sector privado. Todavía resuenan sus palabras de 2011. “El populismo debe radicalizarse, sí, porque debe ser sustentable. Uno de los problemas del populismo, muchas veces, es que no lograba ser sustentable; porque no lograba apropiarse de factores de renta importantes. Me parece que ahora sí, porque además no tenés freno. Ganada la batalla cultural contra los medios, un triunfo electoral que pueda ser plebiscitario (…) no hay límite”, dijo tras el triunfo electoral de Cristina Kirchner con el 54,11%. Pero el contexto no es el mismo. Por las dudas, hoy el propio Moreno le dio un consejo sobre qué decidir en el dilema que enfrentará entre precios o abastecimiento. “Yo aconsejo esto último”, cerró el ex secretario de Comercio Interior.

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