Un tribunal birmano vuelve a posponer una vista contra Aung San Suu Kyi

Bangkok, 24 mar (EFE).- Un tribunal aplazó este miércoles por segunda vez una vista contra la líder birmana depuesta y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, acusada de delitos como importar ilegalmente walkie-talkies (aparatos portátiles que transmiten y reciben), así como amenazar la seguridad nacional tras la toma del poder por los militares el pasado 1 de febrero.

Los abogados de Suu Kyi, Khin Maung Zaw y Min Min Soe, indicaron a los periodistas que la vista, en la que la dirigente debía de comparecer por videoconferencia, fue suspendida por razones técnicas en el tribunal de Naipyidó, la capital, donde está siendo juzgada.

Los abogados precisaron que la próxima vista de Suu Kyi, a la que ya cancelaron el pasado día 15 una testificación por videoconferencia también por problemas técnicos, tendrá lugar el próximo 1 de abril.

La junta militar lleva 39 noches bloqueando internet por cable y ha impuesto desde hace diez jornadas un apagón de la señal de datos de móviles durante todo el día.

Desde que fue detenida durante el golpe de Estado, Suu Kyi, de 75 años, está prácticamente incomunicada y se le ha acusado en el tribunal de varios delitos, como vulnerar las restricciones por la covid-19 o por incitar disturbios, lo que acarrea penas de prisión.

La junta militar también la ha acusado de recibir sobornos del antiguo jefe de la región de Rangún y un constructor, según han declaro ellos mismos.

El exjefe regional de Rangún, Phyo Mien Thein, dice que entregó a la Nobel de la Paz 600.000 dólares y 11 kilogramos de oro entre 2017 y 2018, mientras que el empresario Maung Waik asegura que le entregó 550.000 dólares divididos en cuatro pagos entre 2018 y 2020.

Las acusaciones han sido rechazados con contundencia por los abogados de Suu Kyi, antigua consejera de Estado y exministra de Exteriores que en total 15 años bajo arresto domiciliario durante la anterior dictadura militar (1962-2011).

Al menos 275 manifestantes y activistas han muerto por la represión policial y militar, mientras que más de 2.800 personas han sido detenidas desde el golpe militar, según el recuento de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) de Birmania.

Los uniformados justifican el golpe por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de Suu Kyi, como ya hiciera en 2015; elecciones que fueron consideradas legítimas por los observadores internacionales.

(c) Agencia EFE