Tres estudiantes confundidos con criminales fueron asesinados en México, dice la fiscalía

Por Lizbeth Diaz
En la imagen, familiares de estudiantes y manifestantes participan en una protesta para exigir el regreso de tres estudiantes de cine que desaparecieron en Guadalajara, en Ciudad de México, México, el 29 de marzo del 2018. REUTERS/Henry Romero

Por Lizbeth Diaz

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - Tres estudiantes fueron asesinados y sus cuerpos disueltos en ácido, después de ser secuestrados el mes pasado en el estado occidental de Jalisco por unos criminales que los confundieron con miembros de un grupo rival, dijeron el lunes autoridades mexicanas.

Los estudiantes de cine fueron vistos por última vez en el municipio de Tonalá, donde una avería del vehículo en que viajaban les obligó a detenerse, y posteriormente fueron secuestrados por al menos seis personas, que los torturaron y asesinaron.

"Los estudiantes fueron privados de su libertad con el fin de ser torturados para quitarles la vida y, posteriormente, sus cuerpos fueron disueltos en ácido para que no quedara rastro de ellos", dijo la fiscalía en un comunicado a los medios.

El fiscal estatal Raúl Sánchez, comentó que los familiares de los jóvenes ya habían sido notificados y que dos personas fueron detenidas por su posible participación en el caso ocurrido el 19 de marzo.

Otra fuente de la misma institución dijo a Reuters que se estaban analizando más restos humanos hallados en la zona donde fueron disueltos los jóvenes, que podrían estar relacionados con otros casos.

La fiscalía explicó que los jóvenes fueron confundidos con un grupo criminal rival del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que según las autoridades estadounidenses se ha convertido en el más poderoso de Méxicol, con células en varios países.

Los grupos delictivos en México suelen secuestrar, torturar, descuartizar e incluso disolver en ácido a sus víctimas, que algunas veces son halladas en fosas construidas de manera clandestina.

En el 2014, decenas de estudiantes de Magisterio fueron secuestrados y entregados por policías a un grupo criminal en el estado sureño de Guerrero, un caso que sacudió al Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

A pesar de las críticas de organismos internacionales, de una investigación realizada por un grupo de expertos designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de otras pesquisas en México, los jóvenes desaparecidos en Guerrero no han sido hallados ni se conoce con certeza el móvil del ataque.