Todavía traumada, Italia busca aplanar la curva con nuevos confinamientos

Elisabetta Piqué
·4  min de lectura
el primer ministro designado de Italia, Mario Draghi, se dirige a los medios de comunicación
Alessandro Di Meo

ROMA.- A un año de la primera cuarentena total jamás implementada por un país, Italia, que superó el lunes el umbral de los 100.000 muertos por coronavirus -otro golpe psicológico fuerte-, se apresta a dar una nueva vuelta de tuerca y a decretar un cierre total durante los fines de semana, al menos hasta después de Semana Santa.

El gobierno de Mario Draghi, expresidente del Banco Central Europeo (BCE) que reemplazó a Giuseppe Conte en uno de los momentos más dramáticos del país, necesita bajar en forma urgente la curva del contagio. Esta volvió a dispararse en las últimas semanas debido a las variantes inglesa, brasileña y sudafricana del coronavirus, que hasta ahora provocó 100.811 muertes –cifra equivalente a los habitantes de una ciudad como Ancona- y más de 3 millones de casos.

Un voluntario de la Cruz Roja, en un centro de vacunación Covid-19 ubicado en la estación Termini de Roma, el día de su presentación oficial, el 8 de marzo pasado
TIZIANA FABI


Un voluntario de la Cruz Roja, en un centro de vacunación Covid-19 ubicado en la estación Termini de Roma, el día de su presentación oficial, el 8 de marzo pasado (TIZIANA FABI/)

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Según datos del ministerio de Salud, hoy se registraron más de 20.000 nuevos casos en 24 horas, hay 22.882 personas internadas por Covid-19 y 2827 en terapia intensiva. Italia es el sexto país del mundo con más fallecidos, luego de Reino Unido, India, México, Brasil y Estados Unidos.

Los expertos aseguran que aún no se ha alcanzado el pico de lo que algunos llaman la “tercera ola”, dicen que las medidas en acto “no son suficientes” y el gobierno quiere evitar tener que implementar un nuevo lockdown total a nivel nacional como hubo hace casi un año, con todo cerrado, salvo lo esencial. Esto no solo empeoraría aún más una situación económica desastrosa, sino que exasperaría los ánimos ya caldeados de una población azotada y al límite. Todos conocen a alguien que murió por Covid, un amigo, un pariente, un amigo de un amigo y se estima que la cadena de lutos que marcó a la península golpeó a una familia sobre 250.

Para que no se descontrolen los números y vuelva a colapsar el sistema sanitario, el gobierno está por decidir la puesta en marcha, a partir de este sábado, de fines de semana “rojos”. Con restaurantes, bares y comercios cerrados y la gente obligada a quedarse en casa salvo motivos urgentes. Esto evitará que se repitan escenas como se vieron últimamente, con gente que, debido a días primaverales, sale masivamente a pasear a plazas, a almorzar a restaurantes, provocando peligrosísimas aglomeraciones. Se trata de la misma estrategia que se utilizó en Navidad pasada, cuando también hubo fines de semana blindados y un “Natale rosso”.

Los científicos también reclamaron un cambio en la gestión de la epidemia: si hay 250 casos semanales cada 100.000 habitantes, en forma automática esa zona debe pasar a ser “roja”, es decir, con todo cerrado salvo lo esencial.

La vuelta de tuerca fue recomendada por el comité de expertos que asesora al gobierno, al constatar “el empeoramiento de la curva epidemiológica y una rápida difusión de las variantes con mayor transmisibilidad”. El objetivo es volver a llevar el Rt, el índice de contagio nacional, debajo del 1, nivel mínimo que si se supera hace que una zona amarilla (la de menor peligro de contagio), pase a ser naranja. Si una zona supera el 1,25, directamente pasa a ser zona roja. En este momento más de media Italia está en color naranja.

La plaza del Duomo, casi vacía, en el centro de Milán, el 28 de febrero de 2020. Desde el brote de Covid-19 en Italia, el epicentro del virus en Europa, Milán se ve fuertemente afectada por la recesión económica, causando preocupación a los residentes y empresarios.
Miguel Medina


La plaza del Duomo, casi vacía, en el centro de Milán, el 28 de febrero de 2020 (Miguel Medina/)

Más allá del sistema de colores, desde octubre pasado también rige en Italia un toque de queda nacional de 22 a 5 de la mañana. Y desde fines de diciembre, una campaña de vacunación por la que hasta ahora se inocularon 5.782.615 personas y recibieron las dos dosis 1.747.516, una cifra muy baja teniendo en cuenta que el país cuenta con 60 millones de habitantes. El problema tiene que ver con la falta de entrega de las vacunas por parte de las grandes casas farmacéuticas, pero también con desorganización. Justamente para agilizar el plan de vacunación, la semana pasada Draghi nombró como nuevo comisario extraordinario para la emergencia a un general del ejército experto en logística, Francesco Paolo Figliuolo.

Fiel reflejo de una epidemia que se está agravando y una situación cada vez más preocupante, el colegio de médicos del Piamonte, en el norte, llamó hoy a imponer “ya” una zona roja en toda la región cuya capital es la ciudad de Turín. “Es demencial que Roma tome decisiones sobre la base de relevamientos que se remontan a diez días antes, utilizando un sistema engorroso que no tiene en cuenta los datos ya disponibles y las posibles proyecciones”, dijo Guido Giustetto, presidente del colegio de médicos de la región.

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Según algunas estimaciones, ya el 7 de marzo allí había 277 personas positivas cada 100.000 habitantes. “Es un dato que podría duplicarse en las próximas dos semanas”, advirtió el médico, al asegurar que “no sirve intervenir cuando la situación ya está fuera de control”.