Tratando de poner a salvo a sus hijos, una madre muere al cruzar la frontera

Agencia EFE
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Los Ángeles, 25 mar (EFE News).- Procurar seguridad a sus cuatros hijos era lo más importante para Carolina Ramírez Pérez. Por eso la mexicana, como miles de madres latinoamericanas, emprendió una difícil travesía para cruzar la frontera sur de Estados Unidos y darles a sus niños una nueva vida, aunque esto le pudiera costar la suya.

La madre mexicana, de 32 años, no aguantó más las amenazas de muerte que recibía de su esposo en una comunidad de Oaxaca, sur de México, que la mantenían confinada en su casa lejos de la familia y temiendo por su vida y la de sus hijos, según relata a Efe F. Ramírez, hermano de Carolina.

AMENAZADOS DE MUERTE

“La amenazaba con machete, le pegaba muy duro, y ya estaba haciendo lo mismo con los niños; entonces mi hermana no aguantó más y decidió venirse para acá”, detalla Ramírez.

En enero pasado Carolina tomó el valor para dejar Coicoyán de las Flores y partir rumbo a Estados Unidos con sus hijos de 10, 5 y 2 años. A su hija mayor, de 14 años, la dejó al cuidado de su madre con la promesa de que en el futuro se reunirían del lado estadounidense de la frontera.

De este lado sus hermanos, trabajadores del campo del área de Santa María, California, estaban dispuestos a echarle la mano y no permitir que las amenazas terminaran de concretarse y Carolina fuera una víctima más de feminicidio en México.

UN SUEÑO TRUNCADO

Pero la ansiada seguridad que buscaba Carolina se truncó el pasado 2 de marzo cuando una camioneta en la que viajaba junto a otros 24 inmigrantes se estrelló, causándole la muerte a ella y a otros 12 extranjeros a pocas millas de haber cruzado la frontera entre México y California.

Los niños lograron salvarse porque Carolina los había enviado unos días antes.

“Carolina daba todo por sus hijos. Por eso se aseguró de que ellos pasaran primero bien, y después ella intentó pasar”, insiste Ramírez.

UNA TRAGEDIA QUE SE PUDO EVITAR

Odilia Romero, cofundadora de la organización Comunidades Indígenas en liderazgo (CIELO) en Los Ángeles, asegura a Efe que “la muerte de Carolina se hubiera podido evitar”.

Y es que la mujer indígena ya había vivido con su esposo Martín López Ruiz en el área de Santa María, California. La pareja había emigrado en 2009, dejando a su primera hija al cuidado de la abuela materna en México.

En California los abusos y la violencia de López Ruiz contra Carolina aumentaron aun más, asegura la familia.

López Ruiz fue arrestado en diciembre de 2012 por el Departamento de Policía de Santa María por las amenazas contra Carolina, según reportó el periódico Los Angeles Times.

Un juez emitió una orden de restricción para que el hombre no se acercara a Carolina y a su segundo hijo, que nació en suelo estadounidense.

López Ruiz fue condenado en febrero de 2013, y un mes después aceptó salir voluntariamente del país y evitar ir a una cárcel de inmigración.

Carolina se quedó en California pero su esposo la obligó a regresar con su pequeño tras amenazarla con desaparecer con la hija mayor de la pareja.

“Carolina calificaba para una Visa U en ese momento, pero no aplicó”, advierte la abogada de inmigración Cynthia Santiago, quien actualmente representa a los niños de la mexicana.

INVISIBLES ANTE EL SISTEMA

Al respecto, Romero advierte que la falta de información en lenguas indígenas sobre estas vías de legalización para mujeres como Carolina las mantiene indocumentadas.

La activista también se queja sobre la falta de información general en estas lenguas en la frontera, donde llegan cientos de indígenas en busca de protección.

La abogada Santiago añade que Carolina tenía un caso válido y fuerte para presentar en la frontera, pero la actual espera sobre los casos de asilo la orilló a pasar de forma indocumentada.

“Si no les permitimos a estas víctimas con casos reales presentar sus casos, estos inmigrantes van a tomar estos riesgos”, subraya.

Las críticas se dan en medio de una oleada de niños no acompañados y familias que atraviesan la frontera en busca de protección, y que mantienen a la Administración del presidente Joe Biden bajo presión.

CUATRO NIÑOS HUÉRFANOS QUE NECESITAN PROTECCIÓN

Entre el dolor por la pérdida de Carolina, la familia Ramírez enfrenta otro problema ahora y es lograr que los cuatro niños logren quedarse en Estados Unidos.

Ramírez advierte que el padre de los niños ha amenazado a toda la familia, incluyendo a la mamá de Carolina, quien llegó a Estados Unidos junto con la niña mayor para el velorio de la inmigrante.

Santiago espera poder conseguir para los tres menores nacidos en México la Visa Especial para Inmigrantes Jóvenes que les permita quedarse en EE.UU. No obstante, subraya que es un proceso muy largo.

Entre tanto el hermano de Carolina se hará cargo de los niños, por lo que han establecido una cuenta en GoFundMe bajo el nombre de Funeral Fund for Carolina, Mixteca Crash Victim:: (https://www.gofundme.com/f/ayudar-familia-de-carolina-victima-de-choque).

Los fondos ayudarán a pagar los gastos de repatriación de Carolina, y apoyar a los cuatro menores para emprender una nueva vida.

“Tenemos que hacer que el sueño de mi hermana se haga realidad, que sus hijos tengan una vida mejor y ante todo seguros”, dice Ramírez.

Este viernes en Los Ángeles se realizará un velorio para Carolina. Sus familiares y sus hijos tendrán que viajar desde Santa María, California, para darle el último adiós.

“Sus hijos quieren volver a verla por última vez. Ella era una muy buena mamá, se lo merece”, concluye Ramírez.

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