Trasplantes fecales... ¿Qué son y por qué se están convirtiendo en terapias muy interesantes?

Los trasplantes fecales son cada vez más conocidos y su eficacia se estudia para multitud de dolencias y enfermedades. | imagen Pere Estupinya Naukas

El nombre científico es bacterioterapia fecal y suena tan escatológico como su nombre popular de “trasplante de heces”, sin embargo en los últimos años un buen número de estudios científicos están colocando esta sorprendente terapia como referente para el tratamiento de incontables afecciones y dolencias. La idea es sencilla, y según los trabajos publicados, bastante eficaz para tratamientos difíciles.

Nuestro organismo posee una enorme cantidad de microorganismos y bacterias que, en la mayoría de los casos, viven en sintonía y simbiosis. Es la llamada “microbiota” y está compuesta por 100 billones de microorganismos que se benefician de nosotros y nosotros de ellos, hasta el punto de que nuestro organismo posee más bacterias que células propias. En las últimas décadas se ha descubierto que una creciente cantidad de enfermedades está relacionada con un malfuncionamiento o incluso por el descenso de nuestra microbiota. ¿La solución? Trasplantar microbiota procedente de una persona sana mediante extractos concentrados de microbios fecales.

Recibir un “trasplante de caca” de otra persona puede sonar extraño y desagradable, pero está resultando un tratamiento eficaz para numerosas enfermedades intestinales, como demuestran las revisiones Cochrane cuyas conclusiones son impresionantes: “Los resultados combinados de cuatro estudios que incluían a 277 participantes indicaron que el trasplante fecal aumentó las tasas de resolución de los síntomas al doble en comparación con los controles”.

Acoger microbiota sana de otra persona, consigue que nuestra propia microbiota se recupere rápidamente de los problemas asociados con la toma de antibióticos o medicamentos que la perjudican. los antibióticos matan bacterias intestinales nativas, cuyas funciones además de digestivas son también controlar el crecimiento de otras especies, y eso permite que crezcan poblaciones bacterianas patógenas. Muchas veces hay fármacos específicos que eliminan estas bacterias patógenas, pero cuando hay resistencia una estrategia es repoblar los intestinos con un ecosistema sano mediante heces de un donante, y hacer que ese ecosistema controle de nuevo a los patógenos.

Bacteria Clostridium difficile. Los trasplantes fecales han demostrado hasta un 90% de curación en diarreas e inflamaciones causadas por esta bacteria | imagen Wikipedia

Posiblemente los resultados más impresionantes de estos trasplantes fecales se han conseguido en la lucha contra la bacteria Clostridium difficile. Esta bacteria rebelde causa importantes diarreas y, en casos más graves, colitis pseudomembranosa. Los trasplantes fecales han demostrado en estudios independientes que son capaces de conseguir tasas de curación cercanas al 90%.

La mirada se dirige ahora hacia el estudio de este tipo de terapias en otras afecciones, como por ejemplo la “infectobesidad”, es decir, el aumento significativo de peso no por comer en exceso, sino por tener una microbiota diferente a la que se debería, o para prevenir la diabetes en personas obesas.

La bacterioterapia fecal es un campo abierto a la investigación que nos dará sorpresas en los próximos años y que, evidentemente, también conllevará un trabajo legislativo y burocrático importante. ¿Quiénes puede donar microbiota?, ¿Cómo se gestionará, almacenará o administrará? Son cuestiones que deberemos ir resolviendo en un futuro próximo.