Un traslado artificial para recuperar las transiciones de la “vida presencial”

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Con el teletrabajo la gente dejó de perder el tiempo en los viajes pero a la vez dejó de tener momentos para la reflexión o el descanso
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Que los 40 minutos de subte o la combinación de dos colectivos, o la hora atascados en la autopista en el auto o en la combi tratando de llegar a casa desaparecieran para siempre, seguramente era una de los principales deseos de los que viajamos mucho a nuestros lugares de trabajo. Pero cuando esto pasó por la irrupción del trabajo remoto, ¿qué pasó con ese tiempo? ¿En qué lo usamos? En inglés lo resumen con la palabra commuting, para nosotros es el tiempo de viaje de un lugar al otro. De casa al trabajo, del trabajo al psicólogo, del gimnasio al encuentro con amigos. El tiempo de viaje nunca tuvo buena prensa. De acuerdo con la investigación del ganador del premio Nobel Daniel Kahneman, ese tiempo rankeaba como el “más miserable de todo nuestro día” y un estudio sueco lo secunda afirmando que los traslados largos eran los responsables de “bajar sistemáticamente nuestra percepción de bienestar”.

Pero cuando los perdimos muchos pensamos, por primera vez, en sus partes positivas.

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En 2001 se investigó sobre el tiempo de commuting ideal y el resultado fue 16 minutos y no cero. La razón: transicionar de un lugar al otro da espacio para planificar, descomprimir, hacer llamadas, escuchar audiobooks, pensar en las tareas del día y se llegó a la conclusión de que es “una manera eficiente de simultáneamente facilitar el cambio físico y mental entre los distintos roles que un persona tiene”

Sin los verdaderos tiempos de traslado, tenemos que fabricarnos unos artificiales que nos habiliten a una transición mental y de roles que hemos perdido. La tecnología puede ayudar. En un experimento de 2017, un equipo de Microsoft instaló un programa llamado SwitchBot en los teléfonos de los pasajeros. Antes del inicio y el final de cada jornada laboral, el bot planteaba preguntas sencillas que ayudaban a cerrar y abrir diferentes momentos y roles. Ahora en Microsoft lo llaman “viaje virtual” o virtual commute, que funciona como un toque en el hombro (una notificación de la app) que te prepara, “¿Listo para salir por el día?”, indica que es hora de terminar. La secuencia de apagado te pide que marques lo que estabas trabajando y te invita a “tomarte un minuto para respirar y reiniciarte” hacia el próximo momento de tu día.

La capacidad de separarse del trabajo y que este tenga un horario límite, es parte de lo que hace al bienestar y productividad del que trabaja, ya que esto facilita un rejuvenecimiento mental y otorga tiempo para el ocio y el descanso. Sin estos, el desgaste aumenta y la productividad disminuye. De hecho, existe evidencia de que cambiar de ropa puede ser un modo de “trasladarnos” hacia el nuevo rol. En el paper Enclothed Cognition se describe cómo un grupo de personas comete menos errores y se siente más segura al vestir un delantal blanco que sin él, así que quizás ese pijama no sea la mejor idea para ganar confianza para la próxima call.

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