El resurgir de las tres mujeres enmascaradas que desafiaron al Cártel Jalisco Nueva Generación

Las tres comerciantes sorprendieron a las redes en su momento y hoy vuelven a estar en línea porque, nueve años después, el problema persiste y en mayores proporciones. (Foto Captura de pantalla vídeo Youtube)

Tras la reciente matanza de Minatitlán, en Veracruz, un video del 2013 en el que tres mujeres enmascaradas exigen al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) el cese de las extorsiones a los comerciantes ha vuelto a circular en las redes como prueba del hartazgo de larga data que existe en México por la violencia de las organizaciones criminales.

La denuncia de estas tres mujeres, de las que nunca se ha sabido su identidad, ha sido el único ejemplo de un grupo que le plantó cara a un cártel, considerado uno de los más violentos del mundo, utilizando las mismas “armas” que ellos emplean para infundir miedo.

Ellas decidieron ponerse las máscaras que CJNG usa y le exigen que se marche de Jalisco y las dejen trabajar tranquilas para ganarse su dinero honradamente.

Aunque pudiera parecer inocente su advertencia, estas mujeres resumen el hartazgo de la sociedad civil mexicana con la violencia que conviven día a día. Extorsiones, secuestros, intimidaciones, robos, asesinatos y hasta matanzas como la ocurrida este último Viernes Santo en Miniatlán, Veracruz, donde asesinaron incluso a un menor de un año de edad, siguen conmocionando a los mexicanos.

Las tres comerciantes sorprendieron a las redes en su momento y hoy vuelven a estar vigentes porque, nueve años después, el problema persiste y en mayores proporciones.

Ellas dirigieron sus palabras a todos los comerciantes de Jalisco para unirse contra el CJNG por las extorsiones, atropellos e impunidad con que actúa la organización criminal, vinculada ahora con el asesinato de las 13 personas que asistían a la fiesta familiar en Minatitlán, entre otros muchos crímenes.

“Nosotros trabajamos para el sostén de nuestras familias y no es justo que lo poco que ganamos nos sean quitado por las cuotas y extorsiones que nos quitan esos bandidos”, expuso una de las tres comerciantes con el rostro enmascarado.

Para poder hacer sus labores, los comerciantes deben pagar el famoso derecho de piso, el cual puede ser de hasta 10,000 pesos mexicanos a la semana (casi 500 dólares), a cambio de una supuesta protección. Quien se niegue queda expuesto a las reacciones más violentas de la organización, incluidos negocios y familiares.

También en las imágenes ellas piden a los dueños de negocios que denuncien estas extorsiones porque “ya no podemos seguir manteniendo lacras”, alertaron.

“Pónganse a ver en el futuro que les espera a nuestros hijos, ya que son pocos los que van a la escuela, porque tienen que trabajar para que alcance el poco dinero que nos dejan esos bandidos, es por eso que nosotras las mujeres nos animamos a hacer esto y a darles a conocer para pedirles que se unan a esta causa”, dijeron a modo de explicación del porqué del video.

Igual demandaron a que cesaran las extorsiones y el pago de cuotas semanales. “Esto es para que venga la tranquilidad que antes había entre nosotros los comerciantes, ya que todo comercio y de negocio, ya sea de comida, de ropa, honradamente tiene que pagar cuota o si no aguantar los famosos levantones (secuestros) para no ser extorsionados, y todo con el apoyo de las autoridades”.

El video termina con la advertencia de una de las mujeres: “¡Fuera de aquí lacras que se hacen llamar Cártel Jalisco Nueva Generación!”.

Lamentablemente el CJNG no se marchó del estado donde tienen hoy su principal centro de operaciones y refugio. A nueve años de esa grabación, sus tentáculos se extendieron por todo el país.  Su vasta red criminal incluye a toda América, Europa y Asia.

Su ferocidad ha sido tal que logró desplazar a otros famosos grupos criminales como los cárteles de Sinaloa (del famoso Chapo Guzmán, recién condenado a cadena perpetua en Estados Unidos) y el de los Beltrán Leyva.

Tampoco, por razones obvias, las denuncias por extorsión han prosperado. Según datos del gobierno federal, entre 2009 y 2015 se registraron en el país 4,674 denuncias por ese delito. De ese total, solo 59 correspondieron a Jalisco, el estado donde supuestamente trabajan estas tres mujeres.

No obstante, su valor sigue siendo admirable y su denuncia resurge hoy en las redes, porque gota a gota, la roca se quiebra.