Tras ataque, revisan la ley de delitos de odio en Utah

Por BRADY McCOMBS y LINDSAY WHITEHURST
Esta fotografía sin fecha proporcionada por el Departamento de Policía del condado de Salt Lake muestra a Alan Dale Convington, quien confesó a las autoridades haber atacado a un joven y su padre con una barra de metal de un metro (3 pies) de largo porque eran de México. (Departamento de Policía del condado de Salt Lake vía AP)

SALT LAKE CITY (AP) — La reciente golpiza a un joven y su padre en su llantera en Salt Lake City por un agresor que le dijo a la policía que los golpeó porque eran mexicanos, ha renovado las críticas a la ley de delitos de odio del estado, que un fiscal afirma que es inútil.

En lugar de proteger a grupos específicos, la medida de la era de 1990 menciona en general los crímenes que evitan que las personas ejerzan libremente sus derechos constitucionales.

“No vale el papel en la que está escrita”, dijo el miércoles el fiscal del condado Salt Lake, Sim Gill, un demócrata. El estatuto de delito de odio no se ha ejercido en al menos dos décadas, y los grupos étnicos y de la comunidad LGBT viven con miedo cuando hay ataques, agregó.

Como la ley no aplica a delitos graves, la oficina de Gill no pudo acusar a Alan Dale Covington, de 50 años, por delito de odio, incluso cuando confesó a la policía haber atacado a padre e hijo con una barra de metal de 1 metro (3 pies) de largo porque eran de México, según documentos oficiales.

Les dijo a los investigadores que la “mafia mexicana” lo había perseguido durante años y que fue a la tienda López Tires el 27 de noviembre porque “todos se conocen”, dijo la policía.

La familia López dijo que Covington gritó: “Estoy aquí para matar a un mexicano”, antes de emprender el ataque. Covington, quien es afroamericano, no tenía un abogado designado. Es una persona sin hogar y tenía heroína en su cuerpo cuando fue arrestado, dijeron los fiscales.

Reconoció a la policía que no conocía a las víctimas, Luis y José López. Luis López, de 18 años, sufrió heridas graves en la cabeza cuando intentó defender a su padre, quien fue golpeado en el hombro mientras huía.

Covington ha sido acusado de dos cargos de agresión agravada.

Los funcionarios públicos del estado han apelado a los legisladores para que aumenten las sanciones contra los delitos de odio y agreguen protecciones a las comunidades LGBT. Otros intentos se han visto frustrados en años recientes después que la influyente iglesia mormona intervino para alegar que la propuesta alteraría el balance entre la religión y los derechos LGBT.

El senador estatal Daniel Thatcher, un republicano, dijo que planea intentar fortalecer la ley para incluir penalidades más serias para el próximo año, aunque es incierto que suceda.

“Bajo la ley de Utah... no podemos reconocerlo como un crimen de odio. Eso, en mi opinión, es un perjuicio a la familia, es un perjuicio a toda la comunidad hispana y es un perjuicio a todo Utah”, declaró.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se negó a comentar el incidente y la ley de delito de odio del estado.

Sólo cinco estados en Estados Unidos tienen leyes contra delitos de odio; Utah es uno de los 15 estados que las tienen, pero no abarcan los crímenes contra los LGBT, según la Campaña de Derechos Humanos.

La hermana de Luis López, Verónica López, no regresó una llamada telefónica en busca de un comentario sobre la condición de su hermano. La página de GoFundMe que creó dice que Luis López se recupera después de que fuera sometido a cirugía para colocarle una placa de titanio en el lado derecho de su cara “destrozada”. Dice que el brazo y espalda de su padre están amoratados, pero mejor.

Especificó que la familia no tiene seguro médico. Hasta ahora, han recibido casi 70.000 dólares en donaciones.

Luis Garza, director del grupo de derechos de inmigrantes de Utah llamado Comunidades Unidas, dijo que la golpiza de López fue claramente un delito de odio. Su organización ya se reúne con grupos LGBT y otros para defender una ley más sólida cuando se reúna la Legislatura en enero.

“Muchas veces los legisladores se hacen de la vista gorda con cosas como ésta”, dijo Garza. “Queremos pensar que estas cosas no suceden en nuestro estado, pero están pasando”.