Transición en el limbo: Joe Biden presiona a Donald Trump para que active el proceso

Rafael Mathus Ruiz
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WASHINGTON.- Sin perder el tiempo, el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, comenzó a trabajar en los primeros pasos de su futura administración con la atención puesta en la pandemia, la crisis más urgente que deberá afrontar en la Casa Blanca. Pero el rechazo del presidente, Donald Trump, a admitir su derrota y abrir los canales oficiales para iniciar el cambio de gobierno mantenía la transición en el limbo.

Las miradas en Washington recayeron a un cargo ignoto para muchos del gobierno federal, que guarda las llaves de la transición: la Administración de Servicios Generales, liderada por Emily Murphy, una funcionaria designada por Trump. Para poner en marcha la transición, Murphy debe emitir una declaración -llamada "constatación"- que reconozca a Biden ganador de los comicios. El problema: esa declaración marcaría el primer reconocimiento oficial de una derrota de Trump por parte de su gobierno.

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Sin ese trámite, la transición podría quedar entonces congelada hasta tanto el Colegio Electoral se reúna el 14 del mes próximo, luego de que los resultados de la elección hayan sido certificados, y se declare formalmente a Biden como presidente electo. Trump ha presentado demandas en Arizona, Nevada, Michigan y Pensilvania cuestionando la legitimidad del escrutinio y los resultados, y también pidió un recuento en Wisconsin, y nada indica que el mandatario vaya a cambiar rumbo.

Tras un fin semana en el que medio país celebró y la otra mitad masticó angustia, bronca y frustración y se acoplaba a las denuncias de fraude del trumpismo, Biden reiteró hoy su llamado a la unidad en un discurso en Wilmington, Delaware. El intento por dar vuelta la página hizo foco en uno de los debates que recorrió 2020: el uso del barbijo. "Oficina del Presidente Electo", se leía a la espalda de Biden mientras daba su mensaje a la gente: usar barbijo salva vidas.

"No importa por quién votaron o dónde estuvieron antes de la elección. No importa su partido o su punto de vista. Podemos salvar decenas de miles de vidas si todos usan barbijo durante los próximos meses. No vidas demócratas o republicanas, vidas americanas", afirmó Biden. "Una máscara no es una declaración política, es una buena forma de empezar a unir al país", indicó.

Cautela

Biden habló unos minutos después que se supo que la vacuna de Pfizer había demostrado una efectividad del 90% en la última ronda de pruebas clínicas, un avance que de inmediato generó un rally en los mercados de Wall Street. Biden optó por la cautela.

"Está claro que esta vacuna, incluso si se aprueba, no estará ampliamente disponible durante muchos meses por venir. El desafío que tenemos ante nosotros en este momento sigue siendo inmenso y está creciendo, al igual que la necesidad de tomar medidas audaces para luchar contra esta pandemia", indicó.

"Todavía nos enfrentamos a un invierno oscuro", advirtió.

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El presidente electo designó su propio task force para la pandemia integrado por funcionarios del gobierno de Barack Obama, médicos y científicos. Biden prometió que la ciencia guiará su respuesta a la pandemia.

Mientras Biden comenzaba a preparar su gobierno, Trump echaba a su secretario de Defensa, Mark Esper, el primero en una lista de funcionarios a los que el mandatario tiene entre ceja y ceja desde hace tiempo por considerarlos poco leales a su presidencia. En esa lista también aparece el jefe del FBI, Christopher Wray, que durante la campaña dijo que no había evidencia sobre fraude en el voto por correo, el principal alegato de Trump contra su derrota electoral.

"Me complace anunciar que Christopher C. Miller, el muy respetado director del Centro Nacional de Contraterrorismo (confirmado por unanimidad por el Senado), será el secretario de Defensa interino, con efecto inmediato. ¡Chris hará un GRAN trabajo! ", anunció Trump en Twitter. "Mark Esper ha sido despedido. Me gustaría agradecerle por su servicio", cerró.

El presidente siguió cuestionando la legitimidad de los resultados de las elecciones en Twitter, en una ofensiva inédita por parte de un mandatario en ejercicio en Estados Unidos que quebró con el largo historial de transferencias pacíficas y civilizadas en la primera potencia global. Trump desconoció su derrota y hasta ahora no se ha comunicado con Biden. Todos los expresidentes vivos del país, incluido George W. Bush, ya felicitaron a Biden por su triunfo.

"¡Georgia será una gran victoria presidencial, como fue la noche de las elecciones!", tuiteó Trump. Georgia es uno de los estados donde Biden va al frente en el escrutinio y donde aún no había sido declarado ganador.

Si bien algunas figuras republicanas, como el senador por Utah, Mitt Romney, y unos pocos gobernadores y congresistas moderados también habían felicitado a Biden, la cúpula del Congreso respaldó la ofensiva legal de Trump. El líder del Senado, Mitch McConnell, dijo que Trump estaba "ciento por ciento en su derecho" de ir a reclamar a la Justicia por los resultados de la elección.