Tragedia en una isla paradisíaca: al menos nueve muertos en Mallorca por un intenso temporal

Silvia Pisani

MADRID.- Habitualmente es un destino soñado, con el encanto de sus playas mediterráneas y sus calas bañadas por el sol. Pero todo eso se volvió pesadilla en la isla balear de Mallorca, luego del temporal que arrasó varias localidades y causó hasta ahora nueve muertos, muchos heridos y enormes daños materiales.

"Estamos todos movilizados para atender la emergencia", informaron en el Palacio de La Moncloa, la sede del gobierno español. El presidente Pedro Sánchez alteró su agenda para dirigirse de inmediato al lugar.

Los principales daños se registraron en la localidad de Sant Llorenc, donde el agua acumulada bajó desde los cerros cercanos arrastrando todo a su paso y generando imágenes de pesadilla: autos que flotaban en medio de la marea, rumbo a algún lado, junto con restos de viviendas arrastradas por la fuerza de la correntada.

"Todo fue muy rápido, no tuvimos tiempo de hacer nada", dijeron varios vecinos afectados. Pese a que había advertencia de lluvias, nadie esperaba lo que finalmente ocurrió. Fue ese efecto sorpresa el que agravó las consecuencias.

Se sabe ahora que varias de las personas fallecidas murieron ahogadas en sus propias casas, luego de que éstas quedaran aisladas por la correntada y sus ocupantes no pudieran salir.

Una de las víctimas, de 71 años, tenía movilidad reducida y en vano esperó que alguien viniera a rescatarlo. Otro de los fallecidos es un ex alcalde de la localidad. Varias personas siguen desaparecidas y se las busca intensamente. Las primeras informaciones indican que hay turistas ingleses entre los afectados.

Súbita pesadilla

Se trata de un drama como hace mucho no vivía la isla. Hay que retroceder tres décadas en su historia para encontrar un drama similar. Fue en 1989 cuando cuatro personas murieron por las consecuencias de un intenso temporal.

El de las últimas horas ha batido los registros. Se estima que hasta 300 litros de agua cayeron por hora en el pico del temporal, un caudal difícil de absorber y canalizar por el terreno.

Todo empezó en la tarde de ayer, cuando el epicentro del fenómeno situó sobre la localidad de Sant Llorenc. En un principio la lluvia cayó con una intensidad de 180 litros por hora, pero pronto creció en intensidad hasta superar los 300 por hora.

Un verdadero torrente que lo inundó todo y generó peligrosas corrientes en pleno casco urbano. En las plantas bajas el agua alcanzó los dos metros y las calles se volvieron ríos.

Cientos de personas quedaron sin hogar. Varias rutas de la isla permanecen cerradas al tránsito. La recomendación oficial es no salir de las casas y suspender toda actividad hasta que sea seguro desplazarse.