La tradición salvaje y asesina de los niños cazadores de gatos

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En la ciudad de Tombuctú, en Mali, existe desde hace décadas un ritual que ciertamente pone los pelos de punta. Cuando cae la noche los niños se escabullen de sus casas para dedicarse a cazar gatos. Los infortunados felinos que caen en sus manos tienen un final muy cruel: son despellejados, cocinados (en ocasiones los comen) y sus pieles arrojadas encima de un cable eléctrico.

Nadie en la urbe es capaz de contar cómo se inició esta tradición, pero todos coinciden en que es muy antigua y prácticamente la mayoría de las personas la han seguido durante su niñez. 

Para atrapar a los gatos usan tácticas distintas. Una de las más comunes es la caja trampa con un trozo de cordero como cebo, pero también utilizan perros o garrotes. Las fotos, desde luego, no dejan lugar a la imaginación.

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