Una tradición que no se marchita

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Karla Rodríguez

CIUDAD DE MÉXICO, octubre 10 (EL UNIVERSAL).- Es gracias a los mexicanos, que pese a la pandemia causada por el Covid-19, no se ha dejado morir una tradición, y con ello, no se ha permitido que la flor de cempasúchil se marchite en las celebraciones del Día de Muertos, así lo reconoce Sara Rodríguez Aguilar, productora de estas flores en San Juan Ixtayopan, en la alcaldía Tláhuac.

En entrevista para EL UNIVERSAL, señala que este año preparó 100 mil piezas de esta flor, que, de acuerdo con sus palabras, "son de gran valor sentimental". Por esto se siente agradecida con los mexicanos por no permitir que se pierda la tradición de Día de Muertos y no dejar de comprar la flor de cempasúchil.

"El año pasado también sembré cempasúchil, la verdad es que al principio sentía que no se iba a vender por la pandemia, porque no había panteones abiertos, pero al final me hizo falta y ahorita, ya con los acuerdos que tengo para vender mi plantación, siento que también me va a hacer falta", expresa Sara.

Comenta que por la pandemia de Covid-19, todos los productores decían que iba a ser baja la venta, pero "yo siempre tuve la esperanza de que, aunque no hubiera panteones, la gente iba a poner un altar en sus casas y las flores son indispensables. Todos tenemos algún ser querido al que recordar y qué mejor que con una tradición tan bonita como la del altar de Día de Muertos".

La productora destaca que los mexicanos cuentan con una cultura extensa y muy bonita, y que la flor de cempasúchil tiene un valor sentimental muy grande en esta época del año, por lo que también recomendó comprarlas en maceta, además de que así son más baratas.

"No es porque yo la produzca, pero sí recomiendo que compren en maceta la flor porque les dura más y tienen la posibilidad, incluso de tener cempasúchil todo el año, porque las plantas que aquí se producen tienen esa cualidad; sólo necesitan podarse, agua y un poco de sol. Ahorita el precio que estoy dando es de 35 pesos y es el mismo que se acordó con los supermercados para la venta posterior", destaca.

Producción

Con la entrada del mes de octubre, productores de diversas entidades del país, como Estado de México, Michoacán, Puebla, Veracruz, Durango, Guerrero, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala y la Ciudad de México, se preparan para cosechar la flor de cempasúchil, misma que siembran desde junio para tenerla lista durante todo octubre y principios de noviembre.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, durante 2020 se sembraron alrededor de 2 mil hectáreas, con lo que se generaron 2.3 millones de plantas, 500 mil manojos, mil 500 gruesas y 18 mil toneladas de estas flores.

En 2019, el estado de Puebla ocupó el primer lugar en la producción de la flor, ya que superó las 14 mil 900 toneladas.

A escala nacional, la producción final para ese año fue de 18 mil 678 hectáreas. El segundo estado con mayor producción fue Hidalgo, con mil 437 toneladas; seguido de San Luis Potosí con 565. La diversidad de la flor de cempasúchil es extensa.

En México, se estima la presencia de 35 especies de las 58 referidas para América.

Jornada laboral

Con Sara, se cumplen ya dos generaciones en su familia dedicadas a la producción de plantas. Con seis años de experiencia, cuenta que siembran toda clase de flores de ornato de temporada, y que después de entregar la producción de cempasúchil, su objetivo será la de tulipán.

"Ahorita mi hijo es el único que me acompaña en la producción, pero somos la segunda generación en la familia que nos dedicamos a sembrar; ya tengo seis años", resalta.

Refiere que para lograr la producción de cempasúchil, su trabajo se divide en varias etapas porque no siembran todo al mismo tiempo. Comienzan desde los primeros días de junio, de manera escalonada. Primero van las primeras 15 mil plantas y luego 20 mil, hasta llegar a las 100 mil.

"Nosotros al sembrar el cempasúchil ponemos las semillas en charolas de germinación; esto tarda 20 días. Posteriormente se tiene que trasplantar a macetas la semilla que ya germinó. Ya después esperamos a que salgan las flores", indica.

Además, explica que las jornadas de trabajo inician desde las 7 de la mañana; sin embargo, no tienen hora de salida. "Ahorita por el producto que tenemos es más trabajo porque tenemos que fumigar, regarlas varias veces al día, aproximadamente salimos entre 8:00 y 8:30 de la noche".

Comenta que ella llega a emplear hasta 20 personas para lograr la producción.

"Con el cempasúchil, al inicio necesitamos poca gente, pero así como va creciendo, va requiriendo más cuidados y entonces ya nos involucramos todos".

Sara Rodríguez hace un llamado a toda la población a valorar el trabajo del campo, pues hay muchas personas que de ahí mantienen a sus familias y les es indispensable porque con esto obtienen los principales alimentos para sobrevivir.

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