¿Trabajar más de 60 horas a la semana? En Latinoamérica somos expertos

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A worker prepares machinery to continue with the rescue operation for miners trapped in a coal mine that collapsed in Sabinas, in Coahuila state, Mexico, August 10, 2022. REUTERS/Luis Cortes
En México, una persona trabaja en promedio 38,8 horas a la semana, de acuerdo con la OIT. Sin embargo, el 28 % de su población trabajadora lo hace por 49 o más horas semanales. Foto Reuters/Luis Cortes

Que México, Colombia y Costa Rica ocupan tres de las cuatro primeras posiciones entre los 38 países miembros de la OCDE en mayor cantidad de trabajadores que laboran más de 60 horas a la semana en su ocupación principal, señalan los registros que lleva esta organización.

Turquía es el líder de ese listado con un 15,1 %, seguido por Colombia, con 14,2 %; México, con 13,4 %, y Costa Rica, con 10,9 %. Es más: entre los diez primeros hay otro latino: Chile, con 6,5 %, aunque en su caso se encuentra más cerca al promedio de la OCDE, que es de 4,4 %, y por debajo incluso de una economía más fuerte como la de Corea del Sur (7,8 %).

En su informe Perspectivas de empleo de la OCDE 2021, publicado recientemente por esta organización, se lee que el empleado de tiempo completo promedio solía trabajar 40.5 horas semanales en 2019, cifra que varía entre 37 horas en Dinamarca y 48 horas en México y Colombia. Sin embargo, debido a la pandemia, el tiempo de trabajo ha sido utilizado como un mecanismo de ajuste para paliar la crisis.

"En la mayoría de los países de la OCDE, el límite legal para las horas semanales normales se establece en 40 horas semanales, sobre la base de una semana de cinco días y ocho horas diarias laborables. Existen máximos estatutarios más altos en Chile, Colombia, Israel, México y Turquía. Bélgica, Francia y Australia tienen un límite inferior. En algunos otros países no existe un límite legal para las horas semanales normales: este es el caso de Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Suiza y Reino Unido", refiere el informe.

Sin embargo, esos límites a veces son superados por mutuo acuerdo entre empleador y empleado, como sucede en Colombia. Otros países, debido a la crisis de la pandemia, elevaron de forma temporal la máxima cantidad de horas permitidas para trabajar, como es el caso de Francia, que pasó de 10 a 12 horas diarias y 48 a 60 semanales, igual que en Alemania, y en Israel dicho límite llegó a ser hasta de 67 horas semanales. En todo caso, estas fueron medidas extraordinarias.

Una de las conclusiones del informe si bien las horas semanales habituales y la incidencia de horas extraordinarias pagadas se han mantenido estables en las últimas décadas, por otra parte las horas reales de trabajo han disminuido, pero a un ritmo decreciente.

"En paralelo, el tiempo dedicado al ocio ha disminuido. En conjunto (para los países de la OCDE de los que se dispone de datos), las tendencias paralelas en las horas medias anuales trabajadas, en el tiempo medio dedicado al ocio y en la productividad horaria sugieren que el aumento de la productividad no ha dado lugar a un aumento del tiempo libre. Una posible explicación de esto es que los trabajadores que se enfrentan a una disminución de la cuota de trabajo han optado por aumentos en los salarios por hora en lugar de la reducción de las horas trabajadas", dice el documento.

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¿Y la calidad de vida?

Mauricio Dierckxsens, especialista en Políticas de Empleo y Mercado Laboral de la Oficina para Países Andinos de la Organización Internacional del Trabajo, comenta que el estándar de 48 horas semanales como promedio de trabajo surgió de dividir el día en tres franjas: una laboral, otra familiar y personal, y otra de ocio y descanso, dándole a cada una ocho de las 24 horas.

Sin embargo, con el tiempo a la franja laboral se le han ido añadiendo más horas, en particular, dice el experto, porque se le suma el tiempo que, por ejemplo, las personas pasan en transporte ida y vuelta entre su origen y su destino. Por eso hay personas que dedican hasta doce horas o más diarias a sus labores, en detrimento de su espacio personal y familiar.

Por otro lado, afirma Dierckxsens, en los países latinos no existe una relación lineal entre trabajar más horas a la semana y ser más productivos, ya que hay tareas y acciones muy repetitivas que al pasar el tiempo pueden afectar la capacidad de atención.

"Que las personas trabajen más de 12 horas al día significa un conflicto con el balance de su vida personal, familiar y laboral. Además, en muchas ocupaciones representa un aumento del riesgo en la salud y seguridad ocupacional. Por ultimo, la productividad es una curva decreciente, luego de unas horas se reduce la productividad, en algunas ocupaciones de forma sensible", comenta.

Los registros que tiene la OIT ubican a Bolivia, con el 35 %, como el país latinoamericano con mayor porcentaje de trabajadores que laboran 49 o más horas a la semana. Allí el promedio semanal es de 40,4 horas por empleado. Esto contrasta con lo que ocurre en Uruguay, Cuba o Aruba, en donde esta estadística está en cero.

Otros países con porcentajes más elevados de trabajadores que laboran 49 o más horas a la semana son Honduras (34 %), El Salvador (31 %), Colombia (29 %) y México (28 %).

De acuerdo con el vocero de la OIT, hay países en la región que vienen dando avances en la reducción de las jornadas laborales, por ejemplo Brasil y Chile, que han disminuido las horas semanales a rangos entre 41 y 45, o Ecuador, que es el que en la actualidad, de acuerdo con este organismo, tiene el límite más laxo en este renglón, con 40 horas.

¿Y por qué esto no se refleja en un mayor desarrollo económico y en la generación de ingresos por parte de sus habitantes? Dice Mauricio Dierckxsens que esto tiene que ver con el retorno de la inversión en capital humano, la productividad total y la negociación sobre el pago a factores, y a que "hay retornos decrecientes al trabajo cuando la jornada se excede: mayor accidentabilidad y menor balance entre vida personal, familiar y laboral".

Trabajar más o menos y su efecto en la calidad de vida: el dilema en Latinoamérica.

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