Trabajadores de El Milagro piden negociar mejores condiciones laborales

·4  min de lectura

Durante un año, Alma Sánchez ha tenido que trabajar con el hombre que dice que la acosaba sexualmente. Dijo que se ha mostrado enojada y frustrada al saber que los dueños de El Milagro no investigaron a fondo su queja.

El jueves, rodeada de compañeros de trabajo y simpatizantes de los trabajadores de El Milagro que pedían a los dueños de la tortillería que se reunieran con ellos para negociar mejores condiciones laborales, Sánchez dijo que estaba allí para representar a todas las mujeres que trabajan en la fábrica que también han sido acosadoas sexualmente.

En la manifestación, que se llevó a cabo frente a la tortillería y taquería El Milagro en 26th St. y Albany Ave., unos 50 trabajadores y simpatizantes, incluidos varios representantes locales y estatales, dijeron que las condiciones de trabajo inseguras e injustas de la empresa han sido un problema durante años.

Concejales, comisionados condales, senadores y representantes estatales ofrecieron su apoyo a los trabajadores mientras se manifestaban a pesar de temer perder sus trabajos.

Después de retirarse la semana pasada, los empleados recibieron una carta adjunta a sus cheques de pago en la que se les decía que si bien los empleados tienen derecho a la huelga, deben tener en cuenta que si participan en una huelga laboral podrían ser reemplazados permanentemente.

“Una huelga daña nuestra capacidad de ofrecer nuestro producto a la comunidad que amamos y servimos”, decía uno de los muchos puntos enumerados en la carta.

Los empleados que hablaron en la manifestación calificaron la respuesta de la empresa como una intimidación y dijeron que aunque tenían miedo de perder sus trabajos, decidieron hablar sabiendo que no estaban solos.

El jueves, Arise Chicago, una organización de derechos de los trabajadores sin fines de lucro que ayudó a los empleados a organizarse, presentó un cargo laboral injusto contra El Milagro en la Junta Nacional de Relaciones Laborales.

Laura Garza, directora del centro de trabajadores de Arise Chicago, dijo que los empleados acudían a la organización informando salarios bajos y teniendo que trabajar a veces los siete días de la semana.

Sánchez dijo que sabe que podría perder su trabajo al asistir al mitin, pero que unirse a sus compañeros de trabajo para exigir cambios le ha dado el espacio que necesitaba para hablar y liberar su enojo.

En julio, cuando sus compañeros de trabajo empezaron a hablar de organizarse para exigir mejores salarios y condiciones de trabajo más justas, Sánchez les dijo que los apoyaba, pero se mantuvo alejada de la conversación, le dijo al Tribune el jueves después de la manifestación.

Mientras escuchaba una conversación en una reunión de organizadores, otra mujer dijo las palabras “acoso sexual” y Sánchez dijo que sintió que algo le quemaba por dentro.

Se acercó a Garza y le preguntó qué pasaba cuando alguien es acusado de acoso sexual. Ella le dijo a Garza que ella también había experimentado eso y no pasó nada después de que lo informó.

“Para mí es muy difícil estar cerca de esa persona”, dijo sobre el compañero de trabajo que sigue trabajando a pesar de que ella lo denunció. “Siempre me siento a la defensiva, siempre lo miro. Siento tanta rabia”.

Esa rabia ha afectado su vida y su familia en casa, dijo. Y lo volvió a sentir esta semana cuando vio la carta de su empleador diciendo que tienen una política de tolerancia cero para el acoso sexual.

“Me hicieron sentir como una mentirosa”, dijo. “Es como si dijeran: ‘¿Sabes qué? Lo que dices, no significa nada’”.

Desde que habló, otras mujeres también lo han hecho. Y dijo que sabe de más mujeres que han sido víctimas de acoso sexual pero temen represalias dentro de la empresa.

Martín Salas, quien ha trabajado para El Milagro durante 10 años, dijo que le ha dado muchos años de su vida a la empresa y que todo lo que él y otros trabajadores quieren es que los dueños tengan una conversación civilizada con ellos.

Salas dijo que se acercó al propietario, que estaba en la planta de 21st Place recientemente.

“Le dije: ‘Me gustaría hablar contigo’, a lo que él dijo: ‘Si se trata de lo que está pasando, no tengo tiempo. Todo lo que puedo decirles es que las cosas cambiarán’”, contó Salas. “Le pregunté, ‘¿Cuándo?’ Y él me dijo, ‘No sé’”.

Salas dijo que los propietarios a menudo les dicen a sus trabajadores que son parte de su familia.

“Prefiero no ser parte de su familia, ser un empleado, alguien que sea tratado con honestidad y uno que no tenga exceso de trabajo”, dijo.

El representante estatal Edgar González dijo que vive a una cuadra de El Milagro en 26th St. y que creció comprando tortillas El Milagro. Dijo que estaba triste y enojado al saber que le ha dado tanto negocio a la empresa y ahora conocer las condiciones de los trabajadores.

“Estamos aquí en solidaridad con todos ustedes para asegurarnos de que esto no siga sucediendo”, dijo González. “Y para asegurarnos de obtener, no lo que quieren, sino lo que se merecen”.

  • Este texto fue traducido por Octavio López/TCA

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.