Los "tories" se adentran en su congreso asediados por la agitación económica

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Londres, 2 oct (EFE).- Los conservadores, que hace menos de dos años consiguieron una de las mayores victorias electorales de la historia del Reino Unido, celebran a partir de este domingo su primer congreso presencial desde la pandemia más agobiados de lo que preveían, debido a la convulsión en ciertas áreas de la economía.

Todo estaba listo para que la cita en Manchester (norte de Inglaterra), que se prolongará hasta el miércoles, coronase la popularidad de Boris Johnson como primer ministro y sirviese para calentar motores de cara a unas elecciones anticipadas que muchos dan por hechas.

Sin embargo, en las últimas semanas una serie de imprevistos sobre la economía han obligado al gobierno a ponerse a la defensiva.

El congreso "tory", pues, deberá salir al paso de las crisis superpuestas a la vez que promueve su plan de "reequilibrio territorial" con el que planea consolidar sus avances en el deprimido norte de Inglaterra.

Y eso le obligará a convivir con imágenes poco deseadas: al mismo tiempo que el ministro de Economía, Rishi Sunak, desvela su programa para reducir la deuda el próximo lunes, 200 militares se sentarán al volante de camiones cisterna para distribuir combustible a las vacías gasolineras del país.

Las filas de conductores esperando horas para repostar, como consecuencia de la falta de camioneros para repartir la gasolina a las estaciones de servicio, han hecho mella sobre la imagen del gobierno, y el problema no parece cerca de su final.

POPULARIDAD A PRUEBA DE BOMBAS

Pese a todo, nada parece hacer mella sobre la popularidad de Boris Johnson, al menos entre su propio electorado. Según una encuesta de YouGov difundida hoy por el diario "The Times", el 63 % de los votantes conservadores creen que su labor ha sido tan buena o mejor de lo que esperaban, y solo el 26 % piensan que se ha desempeñado peor que sus expectativas.

En una entrevista con ese mismo periódico, el primer ministro se mostró convencido de que los militantes están entusiasmados por volver a celebrar en persona el evento que vertebra el año político en el país, y que los flancos que tiene abiertos el Ejecutivo no impedirán festejar la buena marcha de la economía y de la vacunación contra la covid-19.

Johnson pretende poner el foco en su plan de cohesión territorial -para el que ha nombrado como "superministro" al antiguo titular del Gabinete, Michael Gove- y que queden al margen asuntos más espinosos como la rebaja de 20 libras semanales (23 euros) del subsidio a los hogares más pobres.

Será difícil que se puedan orillar otras cuestiones peliagudas como las consecuencias del Brexit, después de que las autoridades hayan tenido que dar su brazo a torcer para conceder visados temporales a 5.000 camioneros y a 5.500 trabajadores del sector avícola.

La crisis en la cadena de suministros, que según los analistas se debe en parte a la falta de mano de obra por la salida de la Unión Europea, trasciende ya a los transportistas y alcanza también a los mataderos.

Se ven cada vez con más frecuencia estantes vacíos en los supermercados y los británicos temen verse obligados a ciertas privaciones en Navidad.

"Predigo con confianza que estas Navidades serán mucho mejores que las últimas. Serán considerablemente más alegres y festivas", dijo al "Times" Johnson, lo cual tampoco es mucho decir si se tiene en cuenta que el año pasado las Navidades fueron en la práctica suspendidas a causa de la covid.

NUEVAS CARAS

El congreso le servirá también a Johnson para sacar a relucir las nuevas caras de su reciente remodelación gubernamental, en la que fueron promocionados algunos nombres admirados por las bases.

El foco se lo llevará a buen seguro la nueva ministra de Exteriores, Liz Truss, que conecta mucho con los militantes y que ha ejercido de faro ideológico de los conservadores en momentos de cierta convulsión.

También habrá expectación por ver el papel que juega el ministro de Economía, a quien muchos ven como posible sucesor de Johnson, o el desempeño de David Frost, ministro para el Brexit y encargado de negociar con la Unión Europea sobre asuntos tan complejos como Irlanda del Norte.

Sin olvidar, como apuntó el profesor de la London School of Economics Tony Travers en un encuentro virtual con periodistas, las tensiones entre las dos almas que dominan ahora el Partido Conservador: los "tories" tradicionales del sur, herederos de Margaret Thatcher y adeptos a la disciplina fiscal, frente a los nuevos votantes del norte, partidarios del intervencionismo pos-Brexit.

Enrique Rubio

(c) Agencia EFE

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