“Torbellino de oxígeno”: La herramienta que da buenos resultados para evitar el respirador en pacientes con Covid

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Las cánulas de alto flujo de oxígeno evitan que muchos pacientes tengan que llegar a usar respirador
Alejandra De Lucca V. / Minsal

CÓRDOBA.— Algunos médicos lo llaman, gráficamente, “torbellino de oxígeno”. Técnicamente, se denomina cánula nasal de alto flujo. Es muy utilizada, desde mucho antes de la pandemia de Covid-19, en pediatría para evitar intubar a los bebés y, desde hace unos meses, se emplea como último paso antes del respirador para pacientes de coronavirus comprometidos. Y está funcionando muy bien, según testimonios médicos.

“Es bueno para el paciente y para el sistema”, define Juan Pablo Caeiro, neumonólogo e integrante del equipo médico asesor del gobierno de Córdoba en temas vinculados a la pandemia. El sistema provee hasta 60 litros por minuto de oxígeno calefaccionado y humidificado.

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En todo el sistema de salud de Córdoba, tanto público como privado, ya es común el uso de estas cánulas que liberan respiradores en momentos de picos de exigencias en las terapias, pero hay que tener en cuenta que también son un recurso finito. Los especialistas consultados por LA NACION entienden que también en el resto del país se utilizan: “Con el paso de los meses todos aprendimos y sumamos alternativas”.

Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, añade que el empleo de esta herramienta se extendió en varias provincias del país, en Amba y en la Ciudad de Buenos Aires. “Las cánulas de flujo llevan cerca de una década en el sistema, son indicadas para pacientes de determinadas características. Hay que hacer una evaluación muy cercana con personal especializado, con un período máximo de dos horas y, si cumplen determinados parámetros, pueden mejorar la capacidad respiratoria. En la medida en que se pueda, logra evitar el respirador porque el paciente se recupera”.

“No se trata de retrasar la intubación; no reemplaza al respirador si es lo recomendado —agrega—. Es muy importante respetar los pasos y contar con personal especializado. Hay que tener en cuenta que en pacientes muy graves que requieren respirador, hay que usarlo”.

Caeiro explica a este medio que la cánula nasal de alto flujo es “muy empleada por los pediatras, desde hace tiempo”, y apunta que desde la irrupción del coronavirus “se aprendió mucho” y se fue incorporando a los tratamientos. Es menos invasiva y más cómoda para los pacientes.

Cómo están los pulmones

El aporte de oxígeno a un paciente varía en función del compromiso de sus pulmones. Lo más simple es la cánula nasal de bajo flujo, habitualmente llamada “bigotera”. Si no es suficiente se pasa a la mascarilla, después a otra con oxígeno alta concentración y si no a la cánula de alto flujo. Son los pasos previos a un respirador.

“Haber empezado a usar la cánula es una gran ayuda, no solo porque hay pacientes que no toleran la presión de la mascarilla más apretada sino porque deja liberada la boca y proporciona un alto flujo de oxígeno. Intubar a un paciente siempre es traumático y conlleva riesgos; si la cánula es suficiente es un gran paso”, describe Caeiro.

Advierte que, en casos de coronavirus, se deben tomar los recaudos necesarios respecto de la dispersión del oxígeno para que no haya riesgos de contagios: “Se debe manejar bien, tal como se hace, en ambientes de aire filtrado como son las terapias o con ventilación externa si fuera otro lugar”.

Hugo Fernández, médico terapista y director de Medicina Crítica del Hospital Nacional de Clínicas de Córdoba, coincide con Caeiro en que el uso de la cánula de alto flujo “disminuyó mucho el ingreso al respirador” aunque enfatiza —para no crear falsas expectativas— en que no necesariamente funciona en todos los pacientes: “No todos logran evitar la asistencia mecánica de último nivel”.

Añade que hay quienes tienen los músculos agotados y requieren no solo la oxigenación sino la presión que hace el respirador “ayudando a que el oxígeno ingrese al cuerpo”.

“Antes con un paciente con insuficiencia respiratoria y con saturación por debajo de 90 directamente se pasaba al respirador; pero produce daño por las presiones que ejerce, deteriora la parte interna, por lo que la cánula de alto flujo evita ese paso”, sostiene Fernández.

Ambos médicos ratifican que intubar a una persona complica su evolución posterior, por lo que siempre el objetivo es pasar por las etapas previas que permitirían evitarlo.

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