Claves para manejar un jefe deficiente trabajando desde casa

Tim Herrera
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¿Recuerdas los viejos buenos tiempos, cuando podías aclarar un correo electrónico, medio brusco, enviado por tu jefe con solo ir a su escritorio? ¿O cuando la ansiedad de recibir el temido mensaje de “Necesitamos hablar” en Slack podía ser aliviada con una rápida charla?

¡No sabíamos lo bien que estábamos!

En este momento, quienes trabajamos desde nuestras casas hemos descubierto cosas importantes. Quizás la cocina ahora funciona como un escritorio, y tu mascota se ha convertido en un frecuente invitado sorpresa durante las videollamadas en Zoom, pero tras casi un año de pandemia la mayoría de nosotros estamos logrando que funcione. Pero hay ciertas cosas sobre la comunicación digital que no siempre se entienden tan fácilmente, y una de esas cosas, según aseguran los expertos, es la manera en que nos comunicamos con nuestros jefes. Y si tu jefe no era muy bueno antes de la era del trabajo desde casa, lo más probable es que él o ella no hayan mejorado.

Pero eso no significa que no haya esperanza de salvar la relación, y ahora que el agotamiento por la pandemia finalmente ha llegado, quizás no haya mejor momento que este, según explicó Mollie West Duffy, coautora de “No Hard Feelings”, un libro que analiza cómo las emociones afectan nuestras vidas laborales.

“A través de las investigaciones sabemos que es mucho más probable que interpretemos como negativa la falta de emoción en la comunicación digital porque nos estamos perdiendo todas las señales del contexto”, explicó West Duffy. “Así que si tu jefe te dice: ‘Quiero que conversemos mañana’, sin añadir algo como ‘creo que hiciste un buen trabajo y tengo algunas cosas que comentar’, vas a asumir que tu jefe tiene algo negativo que decir”.

La escritora añadió que en vista de que el regreso a la normalidad está, más o menos, cercano, “estamos en un período transicional, y nos gusta aprovechar estos momentos de transición porque hace que tener estas conversaciones, que pueden ser incómodas, sea menos engorroso”. (Sin embargo: si tu relación con tu jefe se ha desviado a un punto en el que no puede ser reparada, quizás es tiempo de hacer algo más. Luego comentaremos más sobre esto).

Establecer cómo interactuar con tu jefe

Fuera del trabajo en sí mismo, una relación deficiente con tu superior se debe con frecuencia a la mala comunicación, según explicó Mary Abbajay, autora de “Managing Up: How to Move Up, Win at Work and Succeed With Any Type of Boss”.

Esto era así en tiempos normales, y lo es aún más ahora que no tenemos la posibilidad de leer el lenguaje corporal y otras señales no verbales que nos proporcionan información y un contexto útil cuando nos comunicamos. Establecer cómo interactuamos es tan importante como la comunicación en sí misma.

Quizá tu jefe prefiera un mensaje de texto en vez de un correo electrónico, o un mensaje en Slack en lugar de una videollamada. Pero cualquiera que sea el medio, saber cómo comunicarse puede ser tan importante como el mensaje mismo.

“Asegúrate de comunicarte y adaptarte a la predisposición de otras personas en lo relativo a captar su atención y ocupar su tiempo”, explicó Abbajay.

Abbajay estuvo de acuerdo con West Duffy en que ahora sería un buen momento para ver cómo está la situación y tener esa conversación, ya que es posible que se estén realizando evaluaciones anuales y el nuevo año es una buena excusa para evaluar lo que funciona y lo que no.

“Tómate el tiempo para evaluar qué tan bien funciona la comunicación y la interacción virtual”, añadió. “¿Qué es lo que funciona bien? ¿En qué aspectos no nos comunicamos bien?”.

Gestionar al jefe

Hay muchos tipos de jefes malos, me explicó Abbajay hace algunos años. Quizás tengas un jefe fantasma (alguien que al parecer nunca está presente), una gaviota (jefes que, según explicó la autora, “se zambullen y solo dejan comentarios negativos” o “se zambullen y se retiran”, es decir que “se sumergen en un proyecto” y dejan un desastre a su paso “o que se tiran de cabeza en este y te lo quitan”), o sencillamente “incompetente”. Por supuesto, la mayoría de los gerentes puede ser una combinación de todo lo anterior. Pero trabajar de manera remota a veces le añade capas completamente nuevas a esos arquetipos, y quizás nosotros mismos también estamos actuando de esa manera.

“La pandemia ha convertido a muchos de nosotros en fantasmas”, explicó Abbajay. “Ayudar a tu jefe a cómo gestionar remotamente va a depender de ti”.

West Duffy explicó que la franqueza es con frecuencia la mejor manera de obtener lo que quieres de tu jefe, y ser proactivo y hablar del problema en vez de esperar que este desaparezca por sí solo puede ayudarte a tener más capacidad para mejorar una mala situación.

“Si tu piensas que la relación no está bien, es probable que tu jefe piense de igual manera”, aseguró. “Solo con expresar eso y decir, ‘Sé que ha sido difícil comunicarse’ y entendernos durante la pandemia” puede aclarar la situación y ayudarte a mostrarle a tu jefe cómo dirigirte de la mejor manera.

Tener estas conversaciones nunca es fácil, pero estar preparado para tenerlas puede ayudarte a obtener lo que necesitas, aclaró West Duffy. Anota en un papel aquellas cosas que piensas son puntos críticos, y repasa el lenguaje que quieres utilizar cuando quieras referirte a estos. Limítate a hablar de hechos concretos, al decir algo como “cuando tú haces esto, me afecta de esta manera”, y evita las ambigüedades al decir algo como “ayúdame a entender” el problema.

Cuando una conversación no puede arreglar el problema

Sin embargo, un mundo estresante no es una excusa para el comportamiento grosero, abusivo, inapropiado o sencillamente inaceptable de un gerente o un compañero de trabajo. Si el comportamiento de tu jefe va más allá de no afrontar los problemas directamente en una conversación por correo electrónico o ser impreciso sobre lo que espera, es importante reconocer que tienes derecho a un entorno seguro. Nada de lo que hagas para aclarar las cosas arreglará a un gerente abusivo.

Plantear estos problemas con los superiores o con recursos humanos puede ser complicado en el mundo del trabajo a distancia, así que investiga las políticas y protocolos de tu empresa.

“Empeorar una situación como esta durante una pandemia es muy difícil”, dijo Abbajay. “Si tienes un jefe hostigador o un jefe verdaderamente tóxico, investiga un poco sobre cómo maneja eso tu departamento de recursos humanos”.

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This article originally appeared in The New York Times.

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