Toma de posesión del nuevo Gobierno checo liderado por el conservador Petr Fiala

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Praga, 17 dic (EFE).- El nuevo Gobierno de la República Checa, una coalición europeísta de cinco formaciones con el político conservador Petr Fiala a la cabeza, tomó hoy posesión en Praga, en un acto televisado por la cadena pública CT24.

Esta alianza de fuerzas conservadoras, liberales y el progresista Partido Pirata, se fraguó tras los comicios de octubre, en los que Fiala se impuso por un estrecho margen al entonces primer ministro, el populista Andrej Babis.

La coalición cuenta con 108 escaños en la una Cámara baja de 200 diputados.

La llegada al poder de esta coalición ha estado marcada por la situación del presidente checo, el socialdemócrata Milos Zeman, que fue hospitalizado un día después de los comicios por una insuficiencia hepática.

Después sufrió una infección de covid, lo que le obligó a ejercer sus responsabilidades, como las entrevistas previas con el jefe del Gobierno y los ministros, aislado en una cabina de plexiglás.

Fiala, que lidera el histórico Partido Democrático Ciudadano (ODS), formación clave en la transición checa de los años 90 del siglo pasado, regresa al poder después de dos legislaturas en las que el Ejecutivo estuvo en manos de una coalición de socialdemócratas y populistas.

El nuevo primer ministro, un historiador y politólogo de 57 años que ha pasado una larga temporada en la oposición, ha conseguido aunar una coalición diversa con un estilo dialogante y la búsqueda de consensos.

La estabilidad en las cuentas públicas, la lucha contra la pandemia, la reforma de las pensiones, un sistema escolar a la altura del siglo XXI y mejorar las infraestructuras viales son las prioridades del nuevo Ejecutivo, que ha aumentado el número de ministerios de 14 a 17.

Entre los ministros destaca el titular de Exteriores, Jan Lipavský, del Partido Pirata, un europeísta que ha anunciado que la defensa de los derechos humanos será una de sus prioridades y que en el pasado ha sido muy crítico con China y Rusia.

El presidente Zeman, defensor de fomentar los vínculos económicos con Pekín y Moscú, amenazó en un principio con vetarle, lo que obligó al primer ministro a advertir que recurriría al Tribunal Constitucional si se daba ese paso.

(c) Agencia EFE

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