El tipo de sangre importa cuando se trata de la salud del corazón (y de trombos)

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El tipo de sangre puede decirnos mucho sobre la salud del corazón y cómo este va a reaccionar en situaciones adversas. (Foto: Getty)
El tipo de sangre puede decirnos mucho sobre la salud del corazón y cómo este va a reaccionar en situaciones adversas. (Foto: Getty)

Puede parecer increíble, pero hay mucha gente que no sabe cuál es su tipo de sangre o grupo sanguíneo. A menos que hayas donado sangre, te hayan hecho una transfusión o te hayas enterado durante el embarazo, quizás seas una de esas personas que nunca se haya parado a pensarlo.

Sin embargo, cada segundo del día corren por tus venas pequeñas variaciones que clasifican tu sangre en uno de estos grupos: A+, A-, B+, B-, O-, O+, AB+ y AB-.

Pues bien, investigaciones en curso sugieren que resulta fundamental estar al tanto y conocer tu grupo sanguíneo, ya que tu salud puede depender de ello. Al menos en ciertas circunstancias; por ejemplo, cuando se evalúa el riesgo de ciertas afecciones de salud, especialmente enfermedades cardíacas.

Además, "el grupo sanguíneo influye, por ejemplo, en el riesgo de trombosis, explica la doctora Amparo Santamaría, investigadora del grupo de Hematología Experimental del Instituto de Investigación de la Vall d’Hebron. Así, las personas que son A+ tienden a que su sangre forme más coágulos, aclara.

Y es que estas diferencias invisibles en la sangre pueden ser una ventaja para ciertas personas, a la hora de evitar problemas cardiovasculares, o pueden dejar a otras en situaciones más vulnerables, como comentaba a SaberVivirTV la Dra. Santamaría, jefa de la Unidad de Hemostasia y Trombosis del Hospital Vall d’Hebron.

De hecho, antes del descubrimiento de los tipos de sangre en 1901, las personas recibían transfusiones de sangre independientemente del tipo de sangre. Estas transfusiones fueron la causa de muchas muertes debido a las incompatibilidades.

Por suerte, hemos recorrido un largo camino gracias a la ciencia. De hecho, la investigación y la comprensión de la compatibilidad de los tipos de sangre ha servido para proteger a los pacientes de reacciones adversas así como para poner sobre la mesa sus posibles 'debilidades', a modo de aviso, facilitando la labor médica y el cuidado de la salud.

Por ejemplo, según la literatura científica, las personas con sangre tipo O pueden enfermarse más de cólera, mientras que las personas con sangre tipo A o B pueden tener más probabilidades de experimentar problemas de coagulación de la sangre, tal y como apunta este artículo de la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association).

También sugiere las personas con sangre tipo A, tipo B o tipo AB son más propensas que las personas con tipo O a sufrir un ataque cardíaco o experimentar insuficiencia cardíaca.

Así lo refrenda otro trabajo publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology que analiza los datos de más de 400.000 personas. Los investigadores encontraron que, en comparación con las personas con sangre tipo O, aquellas con los tipos A o B tenían un riesgo combinado de un 8 por ciento más alto de ataque cardíaco y un 10 por ciento más de riesgo de insuficiencia cardíaca.

Investigaciones anteriores ya demostraron un vínculo entre la enfermedad cardíaca y el gen ABO que existe en personas con grupos sanguíneos A, B o AB, pero no en personas con sangre tipo O. Un estudio preliminar de 2017 mostró que las personas con el gen ABO tienen un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón durante los períodos de fuerte contaminación del aire.

Pero la mayor diferencia tenía que ver con los coágulos de sangre en las venas. En comparación con las personas con sangre tipo O, las personas en los grupos tipo A y B tenían un 51 por ciento más de probabilidades de desarrollar trombosis venosa profunda y un 47 por ciento más de probabilidades de desarrollar una embolia pulmonar.

Un hallazgo importante ya que la trombosis venosa profunda (coágulos que generalmente ocurren en la pierna) y la embolia pulmonar (cuando un coágulo viaja a los pulmones) son dos de las enfermedades vasculares más comunes.

La inflamación que ocurre en los cuerpos de las personas con sangre tipo A, tipo B o tipo AB podría ser la razón de ese mayor riesgo, según explica el doctor Douglas Guggenheim, hematólogo de Penn Medicine, al portal de noticias estadounidense Cnet.

Según Guggenheim, las proteínas presentes en la sangre tipo A y tipo B pueden causar más "obstrucción" o "engrosamiento" en las venas y arterias, lo que lleva a un mayor riesgo de coágulos y enfermedades del corazón.

Y es que la ciencia ha dejado claro que el grupo sanguíneo con el que nacemos puede condicionar las enfermedades que padeceremos a lo largo de nuestra vida.

En España, un estudio que analizó los grupos sanguíneos y la salud de un grupo de población mayor de 60 años en la provincia de Cuenca concluyó que: ser de tipo O podría predisponerlos a tener hipertensión arterial (HTA), el factor de riesgo cardiovascular más frecuente y que afecta a 1 de cada 3 personas adultas.

También a tener anemia (Fe), colesterol, enfermedades pulmonares e insomnio. Mientras que el grupo A era propenso a depresión, anemia (B12) y problemas de próstata en varones.

¿Sabes qué significa el tipo de sangre y en qué se diferencian?

Así que si aún no sabes o no recuerdas cuál es tu grupo sanguíneo, ponte en marcha y acude al cetro de salud para hacerte una analítica de sangre. O lo puedes consultar en el libro de familia o en tu historial clínico.

Recuerda que los principales componentes de la sangre son:

  • Glóbulos rojos, que transportan oxígeno a todo el cuerpo.

  • Glóbulos blancos, que juegan un papel crucial en el sistema inmunitario.

  • Plasma, que es un líquido amarillento que contiene proteínas y sales.

  • Plaquetas, que permiten la coagulación.

El grupo sanguíneo dependerá de los antígenos o moléculas (que pueden ser proteínas o azúcares) que se encuentren en la superficie de los glóbulos rojos. Los científicos usan dos tipos de antígenos para clasificar los tipos de sangre:

  • Antígenos ABO.

  • Antígenos del sistema Rh.

Las letras A, B y O representan varias formas del gen ABO que programa nuestras células sanguíneas de manera diferente para formar los diferentes grupos sanguíneos. Si tienes sangre tipo AB, por ejemplo, tu cuerpo está programado para producir antígenos A y B en los glóbulos rojos.

Por el contrario, una persona con sangre tipo O no produce ningún antígeno. Por eso, las personas con sangre tipo O se consideran "donantes universales" porque su sangre no tiene antígenos ni proteínas, lo que significa que el cuerpo de cualquier persona podrá aceptarla en caso de emergencia.

Por otro lado, se dice que la sangre es "positiva" o "negativa" en función de si hay proteínas en los glóbulos rojos. Si tu sangre tiene proteínas, eres Rh positivo.

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