La Tierra no es como creíamos que era

José de Toledo
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Section of the Earth, Earth is mainly made of iron, oxygen, and silica, a substance found in sand. These different materials are not distributed evenly throughout the planet. By studying the way seismic waves (tremors from earthquakes) travel through the ground, scientists have determined that our planet is made up of several main layers. (Photo by: QAI Publishing/Universal Images Group via Getty Images)
(Photo by: QAI Publishing/Universal Images Group via Getty Images)

Resulta sorprendente que la estructura de nuestro planeta nos siga dando sorpresas. Pero así es, porque ahora se ha demostrado que el interior de la Tierra no está formado por cuatro capas de materiales, si no por cinco.

En todos los libros de texto, al hablar de las capas geológicas que forman el planeta siempre se citan cuatro: la corteza, que es la capa más fina y sobra la que se asientan los continentes y océanos; el manto, la más gruesa y formada por silicatos y óxidos de hierro y magnesio; el núcleo exterior, que es una capa líquida con alto contenido en hierro; y el núcleo interior, que es sólido y está formado por metales pesados.

Pero resulta que el núcleo interior está formado, en realidad, por dos capas: el núcleo interior, y el interior del núcleo interior.

Vale, pero ¿y esto cómo se sabe? Porque nadie ha bajado hasta el centro de la Tierra para comprobar cómo es ni de qué está formado. ¿Cómo podemos saber que lo que se ha descubierto ahora es cierto y no lo que había antes? ¿Y cómo es que no se sabía hasta ahora?

Para estudiar el interior del planeta, no queda más que estudiarlo mediante técnicas indirectas. Como ya hemos comentado, no se puede descender hasta el núcleo del planeta, ni si quiera hasta la zona interior de manto. Por la temperatura y por la presión. La manera de hacerlo es por ondas.

Por sismografía, y por ondas de sonido. Las vibraciones que se generan en el interior de la Tierra se transmiten por los materiales, y esta transmisión se puede recoger en aparatos especializados para después analizarla.

Analizarla ¿cómo? Lo que se busca son cambios en la manera en que se comportan estas ondas. Si la zona por la que se transmite la onda no tiene cambios – si está formada por el mismo tipo de materiales, o similares, y están en el mismo estado – la onda no sufre cambios. Pero si se da un cambio de materiales, o pasamos de una capa líquida a una sólida, la onda se ralentiza.

Y para descubrir la nueva capa de nuestro planeta, los investigadores de la Universidad Nacional de Australia han comparado datos de sismógrafos y ondas de distintos lugares del planeta y recogidas durante décadas, con modelos del interior del planeta.

El modelo que mejor explicaba el comportamiento de las ondas es que el que considera cinco capas en el planeta, y que el núcleo interno no es una estructura homogénea. Y este modelo también ayuda a explicar algunos datos sobre seísmos que hasta ahora no quedaban claros.

Y así hemos descubierto que nuestro planeta tiene una capa más de las que pensábamos.

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