The Players Championship: Byeong-Hun An tiró cuatro pelotas al agua en un mismo hoyo y al día siguiente lo aclamaron

Alejo Miranda
·6  min de lectura
Byeong-Hun An pasó por una situación insólita: un día, tiró cuatro pelotas al agua en el mismo hoyo de Ponte Vedra Beach, y al siguiente, fue ovacionado en el mismo lugar.
AFP

El golf ofrece, de vez en cuando, situaciones curiosas, como aquel desempate del Abierto Británico que perdió Jean Van de Velde luego de arremangarse el pantalón y pegar sobre el agua, en un torneo que venía ganando cómodamente. Esta vez en The Players Championship, esa suerte de quinto major que presenta este deporte, ocurrió uno de esos hechos que llaman hasta risueñamente la atención.

El certamen, del PGA Tour, se desarrolla en el club TCP Sawgrass, donde hay un hoyo famoso, el 17. Corto (137 yardas), pero difícil para todos: es una pequeña isla, y para colmo, los bordes del green están ladeados. Una trampa a todas luces, desembozada, donde el agua es a los golfistas poco menos que los cocodrilos a los invasores de castillos medievales.

Como en un circo romano, los espectadores se aglutinan en los alrededores. No quieren ver sangre, sino pelotas al agua. Y en la primera vuelta, Byeong-Hun An les dio espectáculo: cuatro esferitas blancas por él impactadas sucumbieron en los suburbios del 17. Con la primera se quedó corto, la segunda y la tercera picaron en el green y siguieron de largo, y la cuarta parecía quedarse en la alfombra de césped, pero la inclinación del suelo le jugó una mala pasada. El público emitió un “¡ooohhh!” de asombro.

En su quinto golpe real, pero noveno para la tarjeta dadas las penalidades, el surcoreano logró por fin dejar quieta la pelota en el green. Y luego necesitó dos putts para embocarla. Total: un registro de 11 golpes, para un par... 3. No hubo aplausos cuando acertó. Su rostro decía todo.

En la segunda jornada, Byeong-Hun An dio con el green de primera intención. Cuando se vio que la pelota no sería imantada por el lago, los espectadores, memoriosos, prorrumpieron en una ovación. Y el jugador asiático sonrió. Se llevaba una anécdota de un certamen que no le dejaría nada de alegría (+18 al cabo de las dos ruedas). Y el público se quedó satisfecho con su hoyo favorito de Ponte Vedra Beach. El 17 no lo defraudó.

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El green isla del TPC Sawgrass, un agujero negro

En rigor, más de 100.000 pelotas terminan en el agua que rodea el hoyo 17 cada año. Un promedio de dos por cada jugador que pisa la famosa cancha de la Florida estadounidense. El porcentaje baja radicalmente cuando los mejores del mundo se reúnen en esta época para The Players Championship, el certamen insigne del PGA Tour. Así y todo, el icónico green-isla siempre representa un desafío para los profesionales y en las primeras dos vueltas de la versión 2021 se convirtió en un verdadero agujero negro.

De apenas 137 yardas entre el tee y el medio del green, el hoyo 17 de la cancha diseñada por Pete Dye no parece a simple vista una exigencia desmedida para los profesionales, que no requieren más que un wedge para cubrir esa distancia. No obstante, la escasez de rough alrededor y, muy especialmente, la inmensidad del agua que lo rodea en su totalidad excepto por un angosto pasillo que hace de paso peatonal, lo convierten en un monstruo intimidante. Uno de los pares 3 más famosos del mundo, junto al 12 de Augusta National.

El sufrimiento para unos es ganancia para otros. Cuatro veces por año, un equipo de buzos de una empresa privada se encarga de recoger las más de 100.000 pelotitas que caen por temporada en el lago que rodea el hoyo 17. Un oficial del PGA Tour las certifica, se les pega un holograma y luego son revendidas como souvenir. No es una tarea difícil, ya que la profundidad del agua no excede el metro y medio. A la larga, un negocio redituable.

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Con la bandera atrás jueves y viernes, el 17 en The Players Championship 2021 presentó un desafío extra para los jugadores, que tuvieron problemas para frenar la pelota. Fue común verla picar no tan lejos del hoyo y rodar hasta el agua.

En la primera vuelta 35 pelotas terminaron hundiéndose en los alrededores de la isla, la cifra más alta para 18 hoyos desde que se tiene registro detrás de los 50 tiros que fallaron en encontrar tierra firme en la rueda inicial de 2007. Luego de que en 2019 cayeran apenas 45 en los cuatro días de acción y que en la jornada inaugural de 2020, antes de que la paranoia por el coronavirus se adueñara del mundo, fueran escasas tres, los organizadores del certamen parecieron decididos a devolver al 17 su carácter intimidante, lo que despertó algunas quejas entre los jugadores.

“El hoyo está jugando realmente muy corto”, se quejó Justin Thomas, una de las víctimas: vio cómo su pelota picó un poco larga y corrió hasta caer al agua. “Ese green es significativamente más firme que el resto. Pegué un hierro 5 en el hoyo 2 y corrió unos ocho pasos, y después jugué pitching wedge en el 17 y corrió como seis pasos. No es coherente. Fueron muy consistentes en todo el recorrido excepto en ese hoyo”.

El estadounidense Justin Thomas hace su salida en el hoyo 17, de cuya dificultad de este año se quejó.
El estadounidense Justin Thomas hace su salida en el hoyo 17, de cuya dificultad de este año se quejó.


El estadounidense Justin Thomas hace su salida en el hoyo 17, de cuya dificultad de este año se quejó.

Lo del coreano Byeong-Hun An fue extremo, con esos 11 golpes con los que quedó a uno del peor registro histórico, que pertenece a Bob Tway (12 en 2005). Pero hubo más desastres: Kevin Na (luego se retiró) y Charles Schwartzel hicieron quíntuple bogey, Paul Casey y Wyndham Clark firmaron 7, Henrik Stenson hizo triple bogey.

La historia de ese hoyo conserva momentos memorables. El más recordado es la definición de 2013. Tiger Woods y Sergio García, que por entonces protagonizaban una encarnizada rivalidad, lideraban empatados en la última vuelta. En el 17, el español la tiró dos veces al agua y resignó toda posibilidad. Ángel Cabrera hizo 9 en 2012 y al año siguiente Matt Kuchar realizó par luego de ejecutar el segundo golpe hacia atrás, de espalda a la bandera, después de que la pelota le quedara en el borde.

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El argentino Emiliano Grillo estuvo particularmente afinado en este hoyo, con birdies el jueves y el viernes. Sin embargo, tres bogeys entre los hoyos 3 y 5 signaron su segunda vuelta. Terminó con 74 (también hizo birdie en el 2 y bogey en el 13) y, sumando los 71 del primer día, totalizó +1. Debe esperar a que en la mañana de este sábado termine la segunda rueda, suspendida el viernes por falta de luz, pero sus chances de estar el fin de semana son escasas.

El líder al cabo de 36 hoyos es el inglés Lee Westwood, que tras terminar segundo en el Arnold Palmer Invitational, una semana atrás, continúa embalado. Firmó 66 para quedar -9, con uno menos que su compatriota Matthew Fitzpatrick y dos menos que el estadounidense Chris Kirk y Sergio García, líder el jueves. El español falló muchos putts fáciles pero se las ingenió para emplear 72 golpes y mantenerse en la pelea.