La historia (completa) del pleito entre Thalía y Paulina (y quién, a la larga, salió mejor parada)

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Existen numerosas leyendas de todo tipo provenientes de la banda Timbiriche, a los casi 40 años de su lanzamiento, habiendo sido el semillero de estrellas pop más grande que existió en México durante los 80. Todos sus integrantes —al menos los seis primeros— alcanzaron de un modo u otro el estrellato. 

Benny Ibarra de Llano como aclamado cantautor y actor; Mariana Garza como una auténtica reina del teatro, Sasha Soköl como modelo, actriz y, en algún tiempo, como solista. Alix Bauer no tuvo gran éxito en solitario, pero además de ser mamá es una respetada artista por mérito propio; el carismático Diego Schoening —que duró con la banda hasta su disolución en 2002— es uno de los rostros más afables de la TV y Erik Rubín destacó por su propio mérito en la música como rockero y ahora también productor.

A ellos podemos sumar a Eduardo Capetillo, Edith Márquez o Biby Gaytán, pero quizá las dos más polémicas, controversiales y conocidas exintegrantes del conjunto vocal (si bien ninguna de las dos tenían las mejores voces, esas eran indiscutiblemente Mariana, Alix y la Márquez) son Paulina Rubio y Thalía Sodi.

Sin duda mucha de esta notoriedad se debe al presunto hecho (que se resucita cada tanto, como un chisme que se rehúsa a morir) de que ostensiblemente ambas se detestan cordialmente desde que se conocieron y que existe entre ambas una especie de enemistad, aunque las veces que han coincidido en alfombras rojas — como en entregas del premio Grammy, por ejemplo — actúan como si nada malo hubiera entre ellas y hasta se tratan de "amiga", hasta que toman su rumbo separado y después se ignoran el resto de las veladas, tal como lo ha reportado la prensa en su momento, algunos medios tildando a ambas de ser más falsas que un billete de tres dólares, aunque quizá esto cambie ahora que Paulina se integra a la disquera Sony Music — donde, no olvidemos, el marido de Thalía, Tommy Mottola, es el mandamás—y probablemente tengan que coincidir con una relativa frecuencia.

Según cuenta la historia, — como decía, hay muchas leyendas que brotan de ese hilo que fue Timbiriche— la mala leche entre ambas surgió en el otoño de 1986, cuando con 15 años, Thalía se unió al grupo en reemplazo de Sasha, quien se retiró del grupo al mismo tiempo que Benny — a quien buscaron sustituir con 'Guapetillo' (como le decían las chicas)— para realizar estudios superiores (aunque 18 meses más tarde, estaría de vuelta, lacia y muy chic para ser lanzada por Televisa como una especie de alternativa a Miguel Bosé pero en jovencita, algo que, uno supone, Bosé himself habría anhelado locamente).

Thalía, como ya se sabe, tenía bastante experiencia y era entonada para cantar, así que pronto se colocó en el grupo como una de las figuras centrales, al grabar el famoso álbum 'Timbiriche 7'. Esto no le causó ningún resquemor a Mariana o a Alix, cada una en su rollo, pero a Paulina le vino como un tiro en el pie por dos razones; una, era que a la salida de Sasha ella sentía que podía ocupar el rol principal femenino en el grupo — ser, por así decirlo, la 'reina' de Timbiriche— y dos, que Diego, Eduardo y Erik se lanzaron con todas las atenciones de conquistadores adolescentes, siendo el vencedor Diego.

Acostumbrada a ser el centro de atención, Paulina no estaba tan contenta, y menos cuando Thalía comenzó a acaparar reflectores, porque también había sido llamada para ser la coprotagonista, junto a Adela Noriega y Ernesto Laguardia, de 'Quinceañera'. Paulina, según cuentan, hizo berrinche y fue a Televisa a exigir que le dieran a ella SU telenovela — por lo que la metieron de improviso en 'Pasión y poder', donde su personaje no existía, y tuvieron que escribirlo, de este modo, su personaje se llama 'Paulina Montenegro' y es básicamente un cliché de sí misma.

La escalada de popularidad de Thalía y su noviazgo con Diego ya eran causa de enfado para la futura 'chica dorada' y durante una presentación al lanzarse el álbum doble 'VIII/IX' de Timbiriche, en pleno concierto, llegaron a jalarse de las greñas, delante del público (sí, esto sí sucedió), dando pie a la leyenda que seguiría después.

Según cuentan testigos, en pleno concierto, interpretando la canción 'Me estoy volviendo loca' (que cantaban las cuatro mujeres del grupo), Paulina le desconectó el cable del micrófono a Thalía, que seguía cantando su parte del coro sin darse cuenta. Cuando ella se percató de que nadie la oía, se acercó a la Rubio e intentó arrebatarle su propio micrófono, zarandeándolo tanto que acabó golpeándose a sí misma en la boca, ante el azoro de Alix y Edith, que no sabían si seguir bailando y cantando o buscar refugio entre las bocinas gigantes en el escenario. Thalía agarró entonces del pelo a Paulina y le dio un buen tirón, por lo que se enzarzaron en una melée, mientras que las otras dos salían despavoridas por el irigote.

Edith Márquez cuenta que una parte del público coreaba ambos nombres, como si se tratara de una lucha entre rudos y técnicos, a máscara contra cabellera, y la producción de Luis de Llano intervino, separándolas y sacándolas del escenario, para que se calmaran los ánimos, mientras los tres muchachos salían a cantar 'Con todos menos conmigo' para distraer al público, que ya había visto too much

Thalía ya no grabó otro disco más con Timbiriche. Para 1990, ya había sido cautivada por Alfredo Díaz Ordaz, que fue su Pigmalión; le creó la imagen "corrientota" (como le dijo en vivo y ante las cámaras Raúl Velasco en 'Siempre en Domingo') pero muy exitosa con su primer LP 'Love', y la canción 'Saliva'. Paulina le seguiría un par de años después con 'Mío', su primer single como solista, producido por Miguel Blasco, el hombre que hizo una estrella de Alejandra Guzmán.

Desde entonces y hasta ahora, la historia cuenta que Paulina siempre ha tenido envidia de Thalía (mas no así viceversa) y que ésta a veces le pica la cresta, por ejemplo haciendo burla del número de copias descargadas de sus sencillos en plataformas digitales o haciendo veladas alusiones a la 'chica dorada', aunque son precisamente tan veladas que no se sabe si son verdaderas pullas o solo es la imaginación de algunos fans sin qué hacer, que buscan algo de alboroto.

Lo cierto es que, aún si están ambas cantantes en la misma casa disquera, sus carreras son muy distantes, Thalía ha cosechado más éxitos musicales durante los últimos años con colaboraciones al lado de Maluma y otras figuras; mientras que, en los últimos cuatro años, Paulina no ha tenido el mismo éxito ante la falta de un equipo que la asesore y encabece sus lanzamientos, tras su época gloriosa por Estados Unidos, España y América Latina. 

Es por ello que en 2020 Sony puso como condición que despidiera a su controvertido mánager Guillermo Rosas, para crearle un equipo desde cero, y que pudiera competir con su excompañera e incluso con Shakira, que es todo un fenómeno y también forma parte de la disquera. Paulina prepara en estos días el lanzamiento de su nuevo sencillo 'Yo soy', con las miras de reinventarse y refrescar su imagen en Sony, mientras que las especulaciones de que hará gira con Thalía en 2022 han retomado fuerza ya que ahora sí es una posibilidad más tangible, aunque no haya nada oficial todavía al respecto.... pero el año aún no acaba...

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