Texas suspende las medidas contra la covid-19 entre el miedo de los latinos

Agencia EFE
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Houston (TX), 10 mar (EFE News).- El estado de Texas levantó este miércoles la orden de llevar la mascarilla y permite a todos los establecimientos comerciales abrir a su máxima capacidad, medida que muchos residentes latinos piensa que les pone más en peligro todavía después de haber sido el sector de la población más golpeado por la pandemia.

El gobernador justificó esa decisión al "buen ritmo de vacunación", pero a la fecha, solo se ha inoculado con dosis completas al 8,49 % (2.463.005) de la población total de Texas, de 28,9 millones de habitantes, según datos del censo.

A eso hay que sumarle que, de los más de 44.000 fallecimientos por la covid-19 en el estado hasta la fecha, más de 20.000, o el 46 % han sido personas de origen hispano, mucho mayor que cualquier otra minoría.

El mismo ritmo se contempla en los contagios: los hispanos suman el 37 % del total, por arriba de los blancos (34 %) y los afroamericanos (17 %), según cifras del Departamento de Servicios de Salud de Texas.

Según datos oficiales, se han registrado en las últimas horas 3.744 nuevos casos y 167 muertes en Texas debido a la covid-19, lo que supone una mejora con respecto al pico de mediados de enero pasado, pero lejos de acabar con la pandemia en el estado.

Esa fragilidad es lo que ha atemoriza a propietarios de negocios como Miguel Sandoval, mexicano de 49 años y sobreviviente de cáncer de tiroides.

"Todavía no estamos a un 100 por ciento libres del virus y abrir sin limitaciones para revitalizar la economía no va a proteger a mis empleados", afirma Sandoval, que cuenta con una planilla de menos de 10 trabajadores, la mayoría de ellos parientes suyos.

PROHIBICIÓN E INTIMIDACIÓN

Sandoval, que había abierto a la mitad de la capacidad máxima, no piensa habilitar el comedor al cien por ciento, pero tampoco prohibirá el ingreso a los clientes que entren sin mascarilla.

"Solo nos queda a los empleados tener más cuidado en la limpieza", advirtió Sandoval.

Pero algunos comercios como el de Arnaldo Richards, quien anunció con días de anticipación que seguirá exigiendo a sus clientes el uso de las mascarillas, ha acaparado titulares al denunciar que ha recibido mensajes de odio de usuarios en las redes sociales que amenazan con llamar a las autoridades migratorias si persiste en ese intento.

"Me parece un comportamiento racista, porque si no fuéramos un restaurante mexicano, no recibiríamos este tipo de intimidaciones", explicó Richards.

Arturo Acevedo, jefe del Departamento de Policía de Houston, ha catalogado el anuncio del gobernador de Texas de flexibilizar las medidas anticovid como "teatro político" y falta de liderazgo que podría "poner en peligro la vida de millones" de personas.

"También va a generar que a partir de la prohibición que haga cada negocio se formen riñas violentas que conllevarán a la intervención de nuestros elementos policiacos para apaciguar disputas", vaticinó Acevedo.

MEDIDAS LOCALES

Aun así, los llamados para que el gobernador se retracte y retroceda en la orden de usar mascarilla, que ya tiene más de ocho meses en vigencia, parece no haber tenido efecto.

Autoridades y funcionarios electos de varias ciudades del estado, desde Houston, Dallas, San Antonio y Austin, han criticado la medida y, a falta de poder de persuasión, se han visto obligados a poner en efecto medidas locales.

Austin, por ejemplo, continuará con la ordenanza aprobada en julio del año pasado que obliga a todos los residentes a portar una mascarilla en los comercios públicos. La medida les otorga facultades a las autoridades de salud local para no dejar sin efecto la sana distancia y las concentraciones masivas de personas hasta el 15 de abril.

En San Antonio, las autoridades municipales han exhortado a los negocios a que sean ellos los que decidan si exigen a sus clientes el ingreso con o sin mascarillas, pero deben resaltarlo en unas pancartas que estén ubicadas en lugares visibles para el público.

Medidas similares han tomado un sinnúmero de condados a lo largo del estado, que obligan a los empleados a que sigan utilizando máscaras y tomen las medidas necesarias cuando vayan a trabajar en los edificios públicos.

Sin embargo, las agencias del estado como el Departamento de Salud Pública, dejará que tanto sus empleados como los usuarios que se acerquen a tramitar su licencia de conducir y otros documentos, elijan usar o no mascarillas.

RECESO UNIVERSITARIO

Muchos distritos escolares, como el de Houston, el más grande del estado, con una población estudiantil hispana que supera el 60 % del total, ha decidido continuar con las restricciones y protocolos impuestos durante la pandemia.

Pero con el receso escolar y universitario que inicia esta semana en Texas y otros estados, muchos padres de familia se mantienen en vilo por el temor que significa esa temporada del año.

El esposo de Julia Domínguez, madre de dos adolescentes que asisten a clases presenciales en una escuela secundaria de Galveston, murió en septiembre pasado luego de contraer la covid-19.

"Lo único que tengo son mis hijos en este país y el temor de que algo les pase por culpa de otros sería devastador", confesó Domínguez a Efe.

Con la eliminación de la orden por el uso de mascarilla obligatorio, la posibilidad de que el número de contagios se vuelva a disparar debido a las concentraciones de turistas y de colegiales, es alta.

"Es una olla con agua en pleno hervor porque es el conducto más rápido de contagio entre los jóvenes asintomáticos", destacó David Callender, con el sistema de hospitales Memorial Hermann.

En años anteriores, el promedio de visitantes a Galveston era de 300.000 en esta época del año, según la Oficina de Convenciones y Visitantes de Galveston.

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