En territorios de ultramar de Francia, legado de Napoleón tiene lado más problemático

Anna Bellissens
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Foto de una estatua de bronce de Napoleon Bonaparte antes de una subasta de la casa Osenat en Fontainebleau, cerca de Paris

Por Anna Bellissens

ISLA REUNIÓN (Reuters) - Cuando Francia conmemore el bicentenario de la muerte de Napoleón Bonaparte el 5 de mayo, Aurelie Ramassamy recordará a un tirano que revirtió la abolición de la esclavitud y no a un emperador a menudo enaltecido como héroe por sus triunfos en el campo de batalla.

Como la mayoría de los criollos en la Isla Reunión en el océano Índico, uno de los departamentos de ultramar de Francia, Ramassamy desciende de esclavos. La historia familiar dice que los antepasados de su madre fueron enviados a la isla para trabajar en sus plantaciones de café y azúcar.

Su convicción de que Francia hace la vista gorda ante los aspectos más duros del gobierno de Napoleón llega en un momento en que el movimiento Black Lives Matter alienta a quienes cuestionan el honor de un líder que colocó la prosperidad económica por encima de los derechos universales.

"Bajo ninguna circunstancia debe ser celebrado", dijo Ramassamy después de colocar flores al pie de un santuario a la Virgen Negra que, según la leyenda local, escondió a un negro fugitivo de los cazadores de esclavos, salvándole la vida.

En 1802, Napoleón restauró la esclavitud por decreto en el Caribe francés y en Reunión, aun cuando la abolición de 1794 nunca se había aplicado en la isla, ubicada a más de 9.000 kilómetros al sureste de París.

Las revueltas fueron reprimidas violentamente mientras los terratenientes blancos y el imperio se enriquecían.

Los historiadores negros dicen que los vínculos de Napoleón con la esclavitud siguen sin abordarse en Francia, que todavía lidia con su pasado colonial y las acusaciones de racismo profundamente arraigado por parte de las minorías étnicas.

Napoleón es ampliamente venerado como un genio militar y un administrador maestro que creó el código penal de Francia, el sistema administrativo de prefectos y las escuelas secundarias.

Gobernó inicialmente como Primer Cónsul después de un golpe de Estado en 1799 y luego como Emperador, dominando los asuntos europeos durante más de una década.

No era ni proesclavitud ni racista, sino un pragmático que respondía a las circunstancias sociales y económicas de la época, según Pierre Branda, historiador de la Fundación Napoleón.

Branda dijo que las opiniones de Napoleón sobre la esclavitud evolucionaron en sus últimos años cuando vivió en el exilio en Santa Elena, una isla rocosa en el Océano Atlántico Sur donde murió.

"No podemos reducir la historia de Napoleón a la esclavitud", sostuvo. "Tomó una mala decisión de la que luego se arrepintió".

(Reporte de Anna Bellissens en Reunión y Michaela Cabrera y Clotaire Achi en París; escrito por Richard Lough; Editado en español por Janisse Huambachano)