Terremoto político en España: los partidos sacuden las alianzas en las regiones autónomas

Ricard González
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La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, presenta el "plan de choque" contra los rebrotes de coronavirus
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BARCELONA.- La España política vive una jornada febril: llamadas incesantes, corridas en los pasillos, reuniones urgentes, y muchas especulaciones. Todo empezó a raíz del inesperado anuncio de la ruptura de la coalición del gobierno de Murcia, hasta ahora en manos de los tres partidos de la derecha (Partido Popular, Ciudadanos y Vox). Sin quererlo, esta pequeña región levantina que nunca antes había condicionado la política estatal provocó una reacción en cadena que amenaza con hacer estallar la alianza progresista que sostiene el gobierno del presidente Pedro Sánchez.

Ciudadanos (C’s), el partido más centrado y pequeño de la derecha española, dio a primera hora de la mañana un sorpresivo volantazo en su estrategia política al presentar una moción de censura pactada con el PSOE contra el presidente de la autonomía, el popular Fernando López Miras. El pacto es a dos bandas, y permitirá a C’s hacerse con el control del Ejecutivo autonómico y al PSOE con el ayuntamiento de la capital regional, Murcia.

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Hasta ahora, ambas instituciones estaban en manos del Partido Popular gracias a una alianza de los tres partidos de la derecha, una alianza que después de las elecciones de 2019 se reprodujo en varios puntos de la geografía española, incluida la decisiva Andalucía.

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El terremoto en Murcia suscitó una réplica inmediata en la Comunidad de Madrid, donde su presidenta, la popular Isabel Díaz Ayuso, anunció elecciones regionales anticipadas para el próximo 4 de mayo. Ayuso, que ha gobernado con el apoyo de C’s, justificó su decisión como una medida preventiva ante una hipotética moción de censura del PSOE y C’s. Desde este partido, se afirmó que el pacto con el PSOE se circunscribía a Murcia y no había ninguna intención de replicarlo en otras comunidades. El vicepresidente de la Comunidad, Ignacio Aguado, de C’s, llegó a declarar que Ayuso “ha perdido la cabeza”.

Minutos después de conocerse la decisión de Ayuso, el PSOE y Más Madrid (escisión de Podemos en la capital española) presentaron una moción de censura en el Parlamento regional de Madrid para suspender y evitar la convocatoria de elecciones. Sin embargo, los juristas discrepan sobre si la convocatoria a las urnas es automática tras la firma del decreto, o bien se debe esperar a su publicación en el boletín oficial, el día siguiente. Es decir, hasta que los tribunales no resuelvan este embrollo legal, los comicios en la capital están en el aire.

Las tribulaciones del gobierno autonómico de Madrid trascienden sus confines ya que, además de ser la región española con un PBI más elevado, se convirtió en el principal ariete de la oposición de derecha contra el gobierno de Sánchez. En los últimos meses, Ayuso ha desafiado reiteradamente la política de confinamientos del Ejecutivo central. De hecho, gracias a su permisividad, Madrid se convirtió en un imán para el turismo juvenil europeo, harto de restricciones por el Covid-19 y en busca de bares y discotecas abiertas. Ayuso no es solo la enfant terrible de Sánchez, sino también del líder nacional del PP, Pablo Casado, al que aspira a reemplazar.

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Todos estos movimientos han afectado al último eslabón de la cadena: el gobierno central, que experimenta fuertes turbulencias desde hace semanas por las desavenencias entre el PSOE y Podemos, enzarzados en una lucha fratricida para atesorar las más lustrosas credenciales progresistas. Desde Podemos, se sospecha que los movimientos socialistas en Murcia tienen como objetivo explorar una mayoría alternativa a la actual con C’s como socio preferente.

Este alud de conjeturas llega un día después de que el Parlamento Europeo retirara con el respaldo del PSOE la inmunidad al expresidente catalán, Carles Puigdemont, hoy eurodiputado, y de que un juez revocara el tercer grado penitenciario al resto de los líderes independentistas, que les permitía gozar de numerosos permisos. Esquerra Republicana, el partido independentista que apuntala el gobierno en minoría de Sánchez, advirtió que su paciencia se estaba terminando ante la falta de movimientos en Madrid para buscar una salida negociada al conflicto catalán.

“España fabrica más política de la que puede consumir”, escribió en su cuenta de Twitter el cronista Enric Juliana, parafraseando la visión de Winston Churchill para los Balcanes. Un auténtico día de locos. Al menos, para clase política española.