Tercer sospechoso del asesinato del presidente de Haití es trasladado a Miami para comparecer ante el tribunal

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Un ex senador haitiano que enfrenta nuevos cargos en Estados Unidos por el asesinato del presidente de ese país asistió a una reunión clave con comandos colombianos el 6 de julio, el día antes que los ex militares supuestamente asesinaran a Jovenel Moïse en su casa de los suburbios a las afueras de Puerto Príncipe, según una denuncia penal presentada en un tribunal federal de Miami.

El ex senador, John Jöel Joseph, que había sido detenido en Jamaica antes de ser trasladado a Miami el viernes, confirmó a los agentes del FBI en una entrevista en enero que se había reunido con ciertos coconfabulados antes que “se embarcaran en la misión de matar al presidente Moïse”, según una declaración jurada presentada con la denuncia.

Joseph también admitió en la entrevista que ayudó a obtener vehículos y trató de conseguir armas de fuego para la “operación” de los conspiradores contra el líder de Haití, dice la declaración jurada. El objetivo de Joseph era convertirse en el primer ministro del sucesor de Moïse tras la destitución del líder.

La confesión de Joseph coincide con la de una investigación de la Policía haitiana que lo ubica en una reunión con uno de los cuatro hombres que, según la Policía, habían accedido al dormitorio privado del presidente como parte de “un equipo delta”. La Policía haitiana también identificó a un conocido jefe de banda entre las personas con las que Joseph estuvo en contacto antes del asesinato.

El lunes, Joseph aceptó ser detenido antes del juicio en el tribunal federal de Miami, diciendo a un juez magistrado que el caso era “muy delicado” y que “confío en el sistema de justicia estadounidense”.

Joseph fue trasladado el viernes a Miami desde Jamaica, donde había sido encarcelado por una infracción de inmigración. En su primera comparecencia ante el tribunal federal, Joseph dijo que sirvió en el Senado de Haití entre 2009 y 15 años y que trabajó como consultor político y de seguridad, pero que no había estado empleado durante el último año.

“Estoy en una situación muy difícil”, le dijo Joseph al magistrado Lauren Louis. “Estuve en la cárcel”.

Louis asignó a un abogado privado, Brian Kirlew, para representar a Joseph debido a su falta de dinero y otros activos para pagar un abogado. Kirlew dijo que su cliente accedió a no pedir la libertad bajo fianza después que la fiscal federal Andrea Goldbarg indicó que iba a pedir al juez que detuviera a Joseph antes del juicio basándose en dos factores: riesgo de fuga y peligro para la comunidad.

Joseph, que también usa el apellido John en su pasaporte, fue acusado de los mismos delitos que dos acusados anteriores que fueron llevados a Miami a principios de este año en relación con el asesinato del 7 de julio. Estados Unidos está realizando una investigación paralela a la de Haití sobre el asesinato del presidente.

Esos acusados, Mario Antonio Palacios Palacios, ex militar colombiano, y Rodolphe Jaar, empresario haitiano y traficante de cocaína convicto, están acusados de confabularse para un asesinato o un secuestro fuera de Estados Unidos y de proporcionar apoyo material que tuvo como resultado la muerte de Moïse. Palacios se ha declarado inocente, mientras que se cree que Jaar está cooperando con las autoridades estadounidenses.

Los tres acusados del plan de asesinato están recluidos en el Centro Federal de Detención de Miami. Se enfrentan a una pena de cadena perpetua si son declarados culpables.

Joseph, según un exhaustivo reporte de investigación de la Policía haitiana obtenido por primera vez por el Miami Herald, proporcionó cuatro vehículos de renta que fueron usados por ex soldados colombianos en el asesinato y participó en reuniones con los principales sospechosos en las semanas previas al asesinato. Las fuentes lo identifican como un sospechoso fundamental que puede ayudar a esclarecer lo sucedido. Los investigadores del FBI y de Seguridad Nacional afirmaron que el plan consistía inicialmente en “capturar” a Moïse, pero que luego se convirtió en un asesinato.

La cuestión de por qué ocurrió eso sigue sin estar clara, al igual que las conexiones con la zona de Miami.

Se sospecha que Joseph se reunió con un confabulado haitianoamericano no identificado, ahora detenido en Haití, que colaboró con una empresa de seguridad del área de Miami y sus directores en el reclutamiento de comandos colombianos para ejecutar el complot contra Moïse, según fuentes federales familiarizadas con el caso.

El coconfabulado James Solages voló a Miami a finales de junio para discutir los planes de golpe con los directores de CTU, la empresa de seguridad de Miami, dijeron las fuentes al Miami Herald. Luego Solages regresó a Haití y se reunió con Joseph y otros coconfabulados antes del asesinato del presidente el 7 de julio.

Tras pasar meses escondido en Haití, Joseph huyó a Jamaica, donde estaba detenido por una infracción de inmigración por haber entrado ilegalmente en el país en barco. Él, su esposa y sus dos hijos fueron detenidos en una casa de la parroquia de Santa Isabel a principios de enero.

Hace dos semanas, un tribunal de Kingston dio vía libre a la extradición de Joseph después que este aceptara venir a Estados Unidos y de que el fiscal jefe de Jamaica decidiera no seguir adelante con el caso.

Los miembros de la familia de Joseph siguen en Jamaica, donde buscan asilo político.

Actualmente hay unos 40 sospechosos encarcelados en Haití, entre ellos 18 ex soldados colombianos que asaltaron el complejo presidencial en las colinas de Puerto Príncipe en plena noche. Se les acusa de haber disparado varias veces al presidente y de haber abandonado a su esposa, Martine, a morir.

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