Tensiones entre el Gobierno y la oposición por la disputa con Chile por la plataforma continental

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El senador Federico Pinedo y el dirigente Felipe Solá
Ignacio Sánchez

Cuando faltan 12 días para las primarias que definirán en buena medida el futuro tablero electoral del país, el diferendo entre la Argentina y Chile en torno a la plataforma continental al sur de Tierra del Fuego genera ruido y roces entre el gobierno de Alberto Fernández y la oposición de Juntos por el Cambio, con eje en Pro.

Luego del comunicado del macrismo, en el que insta a ambas partes a “dialogar” para encontrar una solución negociada a las diferencias planteadas por el gobierno chileno a través de un decreto presidencial, el canciller Felipe Solá acusó a Pro de “renegar de nuestros derechos dejando de lado los intereses de la Patria”. Una declaración que mereció una nueva respuesta de referentes del partido fundado por Mauricio Macri.

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“El Pro ha puesto en un plano de igualdad el reconocimiento de la ONU de los derechos argentinos sobre el mar austral con una decisión unilateral expresada en un decreto presidencial de Chile. Reniegan de nuestros derechos dejando de lado los intereses de la Patria. Sin palabras”, escribió Solá, que como anticipó LA NACION, prepara sus argumentos para la inminente reunión que sostendrá con el canciller chileno, Andrés Allamand, en torno a unos 5000 kilómetros cuadrados de plataforma continental que la Argentina reclama como propia, una postura que trascendió distintos gobiernos desde 1997, aprobada por la ONU en 2017.

“No ponemos en pie de igualdad nada. Decimos que hay que dialogar con los países amigos. Es lo que hacen los diplomáticos, Felipe” retrucó también vía twitter, el ex presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, miembro del Observatorio Malvinas. El eje de la polémica fue el comunicado, firmado por la presidenta de Pro, Patricia Bullrich, y el secretario de Relaciones Internacionales , Fulvio Pompeo, en el que colaboraron otros diplomáticos como Diego Guelar y Jorge Faurie, y que prioriza “el diálogo” en torno al conflicto por la zona marítima planteado por el país vecino.

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“Habiéndose verificado diferencias en el trazado de las respectivas plataformas continentales de Argentina y Chile, desde la Secretaría de Relaciones Internacionales proponemos que ambas Cancillerías, en los ámbitos existentes de cooperación e integración bilateral y regional, se reúnan e inicien un diálogo que permita zanjar las diferencias hoy existentes, comunicando en forma conjunta lo que resulte acordado a la CPLC establecida en el marco de CONVEMAR así como a otras autoridades pertinentes de ONU, mostrando la capacidad de entendimiento entre las dos Naciones”, reza el comunicado.

“En los últimos 30 años, Argentina y Chile han podido resolver pacíficamente más de 25 diferendos fronterizos a lo largo de 5.000 kilómetros, que habían producido graves tensiones durante más de un siglo. Con ese mismo espíritu, no podemos retrotraernos a los tiempos de desconfianza recíproca”, culmina el texto, que según fuentes de Juntos por el Cambio es la base de un texto más amplio consensuado con los otros socios de la coalición opositora, la UCR y la CC-ARI de Elisa Carrió.

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Desde el Gobierno, en tanto, diferencian ese comunicado del proyecto presentado ayer por senadores de todos los partidos de Juntos por el Cambio, que con la firma del legislador Pablo Daniel Blanco, rechazan “los decretos 87 y 95 publicados en el Diario Oficial de la República de Chile el 27 de agosto del corriente año”, y que “determinan nuevas coordenadas para los puntos de líneas de Base Normal de las Islas Diego Ramírez, y (buscan) extender la plataforma continental chilena sobre la Argentina”.

Más allá de los matices, desde el macrismo insisten en que “los intereses nacionales se pueden defender sin gritar”, y que “es peligroso mezclar la disputa por la soberanía con el interés electoral. Se despiertan sentimientos en la gente que no son buenos”, advierten, en torno al cíclico conflicto de soberanía con Chile, que en ocasiones, como en 1978 y bajo gobiernos militares a ambos lados de la cordillera, estuvieron a punto de desencadenar un conflicto bélico entre ambos países.

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