Tensión en Nicaragua: ordenan la prisión domiciliaria de la principal líder opositora a Ortega

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Cristiana Chamorro se perfila como la principal rival del presidente Daniel Ortega para los comicios de noviembre en Nicaragua
AFP

CARACAS.- El presidente Daniel Ortega ha eliminado de un plumazo a su principal rival en el camino hacia las elecciones de noviembre próximo en Nicaragua, en las que pretende renovar su mandato tras 25 años en el poder. La Fiscalía revolucionaria, bajo sus órdenes, puso en marcha la inhabilitación de Cristiana Chamorro, principal esperanza de los nicaragüenses para derrotar en las urnas al sandinismo, y ordenó su prisión domiciliaria acusada de lavado de dinero, bienes y activos.

La acción arbitraria precedió en unas horas al allanamiento de la residencia de la precandidata presidencial, realizada por la policía sandinista, que irrumpió de forma violenta portando la orden de captura emitida por Karen Chavarría, unas de las juezas estrella del sandinismo, con medio centenar de condenas contra presos políticos a sus espaldas.

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En el enorme despliegue oficialista participaron tanto agentes antimotines como paramilitares, que se situaron en los alrededores mientras que sus compañeros tomaban el interior de la vivienda. Actuaron con suma agresividad tanto contra familiares como contra los periodistas que se concentraron en el exterior. No querían testigos.

Cristiana Chamorro se encontraba en su residencia con su hija, Cristiana María Lacayo, y se disponía a dar una conferencia de prensa. “No soy candidata oficial y pretenden inhibirme. Qué miedo le tienen al cambio. Unida, Nicaragua volverá a ser República”, denunció la periodista, de 67 años, horas antes del operativo para su detención.

El operativo policial frente a la casa de Cristiana Chamorro, en Managua
INTI OCON


El operativo policial frente a la casa de Cristiana Chamorro, en Managua (INTI OCON/)

El órgano sandinista dispuso la inhabilitación de Chamorro para cualquier cargo público por encontrarse en proceso penal, sin derecho a la defensa y sin ni siquiera una sentencia de por medio. Técnicamente no está “inhibida”, pero la sentencia ya está dictada en su contra: se hará pública cuando el sandinismo crea conveniente.

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Desde que Cristiana Chamorro, fundadora de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (Fvbch) y vicepresidenta del diario conservador La Prensa, oficializara hace meses su intención de encabezar una lista unitaria de la oposición se desataron los diablos sandinistas. La primera en reaccionar fue la vicepresidenta Rosario Murillo, mujer de Ortega. Y lo dejó muy claro: “No entregamos los bienes del pueblo a familias que se han creído los dueños del país. A lo largo de la historia, creyéndose superiores, han vendido a la patria. Nunca más ni odio ni venta de patria”.

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Murillo y Ortega encabezan el todopoderoso clan familiar, con sus nueve hijos repartidos entre la administración pública, un imperio mediático de televisiones, radios y periódicos, además de empresas estratégicas.

Tras las amenazas llegaron los hechos. La acusación realizada por la Fiscalía sandinista es tan arbitraria como el proceso exprés abierto hace dos semanas contra la precandidata presidencial. A Cristiana Chamorro se la acusa de delitos de gestión abusiva y falsedad ideológica al frente de la Fvbch, “ambos en concurso real con lavado de dinero, bienes y activos”, según la Fiscalía.

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El proceso contra la hija de Violeta Barrios partió desde el Ministerio de Gobernación por supuestas “irregularidades” en el manejo de la Fvbch, que está dedicada desde su nacimiento a la defensa de la libertad de prensa en homenaje al periodista Pedro Joaquín Chamorro, padre de Cristiana que fuera asesinado por la dictadura de Anastasio Somoza.

Durante años, la Fvbch ejerció una tutela modélica en su apoyo a medios independientes y reporteros. Entre la veintena de periodistas y dueños de medios citados a declarar también estuvo el escritor Sergio Ramírez, quien confirmó que los convenios fueron reportados al Ministerio y se realizaron “bajo estricto apego a las leyes”.

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El Departamento de Estado norteamericano, uno de los donantes de la fundación al igual que otros países europeos, desmintió cualquier tipo de irregularidad en su relación con la Fvbch. “Prohibir arbitrariamente a la líder de la oposición Cristiana Chamorro refleja el miedo de Ortega a unas elecciones libres y justas. Los nicaragüenses merecen una democracia real”, respondió Antony Blinken, secretario de Estado.

¿Por qué ahora? Chamorro se había inscrito horas antes en la coalición Alianza Ciudadanos por la Libertad para participar en el proceso interno en busca de un candidato unitario. Entre ellos su primo Juan Sebastián Chamorro, el historiador Arturo Cruz, el disidente Félix Maradiaga o el líder campesino Medardo Mairena.

La inhabilitación de Chamorro culmina la cruzada iniciada por el sandinismo, pero no será el último golpe contra la oposición. Ortega ordenó copar el Consejo Nacional Electoral con siete de sus seguidores, eliminó la observación internacional, suprimió la segunda vuelta, prohibió el financiamiento externo de las campañas e impuso la cuota de género en el ticket presidencial. Una maniobra que no se debe a ninguna querencia igualitaria y sí al reparto de poder que ejerce junto a Murillo.

Además, cuatro de los precandidatos también sufren asedio policial en sus viviendas. La revolución busca un candidato dispuesto a pactar para mantener el actual statu quo.

Con esta decisión arbitraria e ilegal, el oficialismo pretende evitar un nuevo milagro político como el protagonizado por Violeta Barrios de Chamorro, como la conocen en Nicaragua. Un hito histórico y contra todo pronóstico que en 1990 sacudió América Latina al imponerse en las urnas al líder revolucionario, que controlaba todos los hilos del poder en el país centroamericano desde que derrotaran por la vía de las armas al dictador Anastasio Somoza. Primero como hombre fuerte y después ya como presidente. Ortega tiene hoy 75 años y una salud quebradiza.

Desde que hiciera pública su intención de liderar a la oposición, Cristiana Chamorro se situó primera en todas las encuestas. De hecho, el último sondeo realizado por Gallup aparecía con el 21% de los apoyos al frente de un pelotón de casi una decena de candidatos opositores, que suman el 46% frente al 33% de la pareja presidencial.

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